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Tal y como quedó
sobradamente demostrado en EEUU durante los años en que estuvo vigente la
denominada Ley Seca (1919-1933), una de las peores consecuencias de la
Prohibición es la corrupción que, poco a poco, se va extendiendo entre las
instituciones del Estado (especialmente en los cuerpos de seguridad), pues no
sólo pervierte el objetivo y la finalidad de dichas instituciones, sino que
mina la confianza del ciudadano con respecto a los poderes y legitimidad del
Estado. De hecho, y aunque ninguna autoridad haya querido entenderlo así, parte
de la alarma social desatada ante el denominado "problema de las
drogas" tiene que ver precisamente con este aspecto tan controvertido de la
cuestión.
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