MANIFIESTO DIRIGIDO A LOS GOBIERNOS Y A LAS NACIONES UNIDAS
Los abajo firmantes,
A.- Considerando que las políticas sobre drogas en el ámbito internacional
derivan de las Convenciones de las Naciones Unidas de 1961, 1971 y 1988, y que
esas convenciones prohíben en particular la producción, el tráfico, la venta
y el consumo de un amplio abanico de sustancias para fines diferentes a los médicos
o científicos.
B.- Considerando que, a
pasar del crecimiento considerable del poder policial y de otros recursos
destinados a la aplicación de esas Convenciones ONU, la producción, el consumo
y el tráfico de sustancias prohibidas han aumentado de forma exponencial en el
curso de los últimos 30 años, lo que constituye un auténtico fracaso que las
autoridades policiales y penitenciarias no dejan de reconocer.
En relación con la
prevención y los tratamientos:
Considerando que:
- El abuso de drogas, en
particular entre los jóvenes, constituye un problema de envergadura mundial,
- todas las naciones
desarrolladas están buscando mejores métodos para controlar el abuso de
drogas,
- la larga historia de la
prohibición ha demostrado de manera patente que el hecho de confiar
principalmente en la acción del Estado, a través del derecho penal y la policía,
no tiene sino una incidencia marginal sobre el control del abuso de drogas
- hay pruebas
importantes, además, de que programas de tratamiento eficaces pueden ser
ampliamente desarrollados sin restricciones por parte del Estado, permitiendo así
la experimentación más amplia posible en esta búsqueda sin fin de la mejora
de su capacidad de asistir a las víctimas del abuso de drogas.
En relación con la
producción y el tráfico
Considerando que:
- La gran mayoría de los
estupefacientes circulan por el mundo libremente a pesar de las leyes
prohibicionistas,
- los beneficios
crecientes que las organizaciones criminales obtienen del comercio de sustancias
ilegales y que se reinvierten en actividades criminales o en circuitos
financieros legales han alcanzado una magnitud tal que los fundamentos de las
instituciones legales y de los gobiernos constitucionales están minados,
- la rentabilidad del
comercio de sustancias ilegales no puede sino conducir a un aumento del número
de los países implicados en la producción de drogas y a generar inversiones
masivas en la búsqueda y producción de nuevas drogas químicas,
- el efecto principal del
despliegue de una gran cantidad de recursos para frenar el tráfico de
sustancias ilegales ha provocado un aumento de los precios de venta (el arancel
del crimen) en beneficio exclusivo de las redes criminales organizadas
En relación con los
aspectos morales y sanitarios del consumo
Considerando que:
- los consumidores de
estas sustancias, en general, carecen de información fiable sobre la composición
y efectos de los estupefacientes, y que, por ello, están expuestos a riesgos
(incluyendo el de muerte por sobredosis y la infección del VIH/SIDA) que
superan con mucho la naturaleza peligrosa de las sustancias mismas),
- la naturaleza
clandestina del consumo de sustancias ilegales constituye un obstáculo
frecuentemente insuperable para la labor de prevención, así como para el
aporte de asistencia por parte de las autoridades pública y las organizaciones
privadas; las políticas en vigor condenan pues a los consumidores a vivir en
los márgenes de la sociedad, en permanente contacto con el medio criminal,
- el crimen organizado
opera de tal manera que el número de consumidores crece rápidamente, y que éstos
son incentivados a pasar del cannabis al consumo de las llamadas drogas duras.
- las necesidades
financieras y la presión enorme que provienen del crimen organizado lleva a los
consumidores de sustancias ilegales a convertirse en traficantes ellos mismos,
lo que aumenta aún más el consumo de drogas.
En relación con los
aspectos jurídicos y penitenciarios
Considerando que:
- la aplicación de las
leyes represivas en materia de drogas produce, a la larga, una presión
insostenible sobre el sistema legal y penitenciario, tanto a novel nacional como
internacional hasta el punto de que un número siempre creciente de los
detenidos actuales están en prisión por hechos directa o indirectamente
ligados al tráfico de drogas,
- la implementación de
las políticas actuales sobre drogas lleva a la introducción en el derecho
nacional de normas que restringen la libertad individual y las libertades
civiles.
C. Considerando que la
viabilidad de las políticas actuales y la búsqueda de soluciones alternativas
es algo que se toma actualmente en consideración en un número creciente de países
y en vista de la reunión ministerial de la Comisión Narcóticos que tendrá
lugar el 16 y 17 de abril de 2003 en la Sede de la Naciones Unidas de Viena:
1. Sostienen que
la política de prohibición de drogas, que se basa en las Convenciones ONU de
1961, 1971 y 1988, es la causa real del aumento de los daños que la producción,
el tráfico, la venta y el consumo de sustancias ilegales inflingen a sectores
enteros de la sociedad y a la economía, así como a las instituciones públicas,
minando así la salud, la libertad y la vida de los individuos.
2. Exhortan el
Secretario General y del Estados miembros de las Naciones Unidas a considerar
los resultados positivos obtenidos por la adopción de políticas en muchos países,
fundamentadas en la reducción de daños y riesgos (en particular, a través de
la administración de tratamientos de sustitución), la descriminalización
parcial de la venta de cannabis y de sus derivados, y la distribución bajo
control médico de heroína.
3. Requieren a el
Secretario General y del Estados miembros de las Naciones Unidas que actúen de
forma que se haga más eficaz la lucha contra el crimen organizado,
estableciendo un sistema de control y de regulación legales de la producción,
venta y consumo de las sustancias que son actualmente ilegales.
4. Requieren el
Secretario General y del Estados miembros de las Naciones Unidas el inicio de un
proceso de revisión de las Convenciones ONU con ocasión de la conferencia para
la revisión intermedia e las políticas ONU sobre drogas que se celebrará en
Viena en Abril de 2003, de manera que se abroguen o enmienden las Convenciones
de 1961 y 1971 con objeto de reclasificar las sustancias y hacer legales los
usos de drogas para fines distintos a los médicos o científicos, y se abrogue
la Convención de 1988.
Partido Radical Transnacional, en enero de 2003 (si deseas suscribir este manifiesto, haz click aquí).