¿Mi verdadero rostro?
«Mi verdadero rostro es
desconocido para el mundo. Mi REAL SER INTERIOR muda mi rostro cada vez que
alguien desea tomarme una fotografía. Son cosas de mi SER. Solo existe una
persona, después de mí, que conoce mi verdadero y legítimo rostro, mi auténtica
realidad e identidad.»
|
|
|
Reunidos en una ocasión, aproximadamente catorce divulgadores de las enseñanzas gnósticas (o misioneros), en casa del Venerable, solicitamos su permiso para tomarle, cada uno de nosotros, una fotografía.
El Maestro nos solicitó que
aguardáramos unos instantes y mientras tanto le veíamos fruncir su ceño,
cerrar sus ojos, como buscando sumergirse en contacto con su monada divina.
Posteriormente habló: «Ahora podéis tomarme las fotografías que queráis».
Como relámpago en medio de la tempestad, todos desfilamos y buscamos el ángulo
deseado, ajustamos las lentes y disparamos una y otra vez nuestras cámaras
fotográficas hasta quedar todos satisfechos de haber registrado aquella figura
humana en la sensible película fotográfica.
Pasados unos minutos volvió
a hablar el Maestro y esta vez para decir: «Os puedo asegurar que cuando reveléis
esas fotografías veréis que ninguna de ellas se parecerán entre sí, en cada
una de ellas veréis mi rostro de manera diferente. Ya lo veréis»...
Los días pasaron y todos
aguardábamos con ansiedad la llegada de aquellas imágenes procedentes del
laboratorio fotográfico. Queríamos comprobar las palabras del Avatara y ¡al
fin! llegaron a nuestras manos las redichas fotografías. Con pasmoso asombro
contemplamos el rostro del Maestro metamorfoseado en cada una de ellas. Todos
creíamos aquello porque lo estábamos viendo con nuestros propios ojos.
Extraído del libro "S. A. W. El Hombre Absoluto" de Oscar Uzcátegui