La Ciudad Prohibida

LA CIUDAD PROHIBIDA

La Ciudad Prohibida o Palacio Imperial, fue la residencia de los emperadores de las dinastías Ming y Qing. Con 9999 habitaciones es el mayor palacio del mundo. Está rodeado por una muralla y un foso de 50 metros de ancho. Está justo frente a la plaza Tiananmen, se llega dando un paseo. Hay que seguir un recorrido Sur-Norte, visitando de esta forma las salas públicas, como el Salón de la Armonía Suprema, con el trono. Es el pabellón más importante y la construcción más alta del Beijing antiguo. Y otros dos salones menores: el Salón de la Armonía Media, y el Salón de la Armonía Preservada, utilizado para las grandes ceremonias y los exámenes imperiales. La parte privada es menos interesante. En el interior de la Ciudad Prohibida hay numerosos museos, se pueden visitar el de pinturas, el de cerámicas, y el de relojes, situados a ambos lados del eje principal. Al Este de ese mismo eje se encuentra el llamado Jardín de Qianlong, donde este longevo emperador se retiró tras abdicar a los 80 años. Es un palacio dentro del palacio, con la exposición es de las joyas imperiales, un muro de Nueve Dragones, un teatro privado y algunas de las mejores esculturas de jade.
 
Al Norte de la Ciudad Prohibida está la Colina de Carbón, antes era parte del mismo palacio, pero después de 1949 se les separó para facilitar el tráfico. Tiene cinco pabellones para descansar. Desde la cima del más elevado hay una impresionante vista del Beijing antiguo, y claro, también de la Ciudad Prohibida. Un poquito al Oeste de esta colina, casi pegado a ella, está el Parque Beihai o Palacio de Invierno, con un lago en el centro, fue un antiguo palacio construido hace 800 años, donde los ciudadanos pasean o montan en barca. Destaca la gran Dagoba Blanca, dentro del Templo Yongan, construida en 1651 para conmemorar la primera visita del Dalai Lama a Beijing. Y en la parte Norte el Muro de Dragones, templos y jardines. Saliendo por el Norte se puede dar un paseo hasta la Torre del Tambor y la Torre de la Campana, que se utilizaban desde tiempos antiguos para marcar las horas y otros acontecimientos importantes. Un barrio de calles estrechas donde sobreviven unos cuantos templos y palacios antiguos. El más famoso es el Palacio del Príncipe Gong, con un lago en el centro, es muy poco visitado por los turistas, y durante la mayor parte del día es un remanso de tranquilidad. Tiene una casa de té en su interior, y un teatro donde algunas noches representan Ópera de Beijing.
   
Salida