El Tíbet era una nación diferenciada, que mantenía su propio gobierno, religión, lengua, leyes y aduanas. Con el paso de los siglos, algunas naciones, incluyendo China, Gran Bretaña y Mongolia, buscaron la manera de ejercer su control en el Tíbet, con algunos éxitos parciales y periódicos. Los juristas internacionales están de acuerdo en considerar que desde 1.911 hasta 1.949, el Tíbet fue un estado independiente según las normas contemporáneas. En 1.950 se consumó la ocupación por la fuerza del Ejército de Liberación Popular comunista de Pekín, comenzando una época de terror y aniquilación rayana en el genocidio... A partir de entonces, los tibetanos luchan por reganar su libertad y mantener su cultura intacta.