MetroMálaga -Opiniones ajenas-

En esta página se encuentran los artículos de opinión aparecidos en el diario SUR que hacen referencia al proyecto.


26/7/2001:

'Faraónico-virtual'

12/2/2001:

ENCUENTROS EN SUR: Este tráfico es una ruina


26/7/2001:

'Faraónico-virtual'

AURORA LUQUE

LA Consejería de Obras Públicas de la Junta ha destinado más de trescientos millones de pesetas al 'impulso' del transporte público en Málaga. Se abre un concurso de proyectos sobre la red de metro ligero, sinónimo, al parecer, de tranvía. Se abre también una Oficina de Transportes en el Corredor de la Costa del Sol, una sede destinada a recibir más ideas y proyectos que dinamicen el transporte público en el sector costero.

Hace décadas que se habla del tranvía para Málaga. Creo recordar que fue una idea muy cara a Pedro Aparicio, y que se la criticaron por romántica y trasnochada. Seguimos, pues, en el plano de lo proyectable, de lo futurible, del eterno concurso de ideas. Pienso en otras ciudades: hay ciudades barrocas que dejan en la memoria un sedimento de piedras curvadas; las hay medievales, recatadas, como Córdoba, o románticas como Lisboa. Otras dejan un brillo de titanio en la retina: las que supieron 'entender' a Gehry, como Bilbao. ¿Qué sabor deja Málaga? En Málaga se impone un estilo propio que podemos llamar 'faraónico-virtual': se caracteriza por el afán de proyectos grandilocuentes que se quedan en el mundo de las ilusiones. Málaga es la Ciudad de las Ideas.

Pero yo no quería hablar de lo que no existe. La apuesta oficial por el transporte público y la apuesta privada por el transporte privado me hacen pensar en la decadencia previsible de la calle como lugar del peatón. La calle es cada vez más una cinta de asfalto con vida colateral prescindible. Cuando se abren nuevas vías se piensa, ante todo, en la holgura del tráfico, no en las personas.

Y una ciudad, según reza una definición clásica, es sus hombres y sus calles. Añadiría yo los nombres de las calles, las calles personificadas a través de sus nombres de muro, que no de pila. Muy a menudo nos sorprende la falta de concordancia entre la entidad de la calle y la categoría de su nombre. Las calles de Miraflores de los Ángeles -Mirapetunias, Miramapolas, Miragladiolos- nos hacen pensar en un jardín botánico: las debió bautizar el anhelo de vegetación frente a tanto ladrillo especulativo. Una excepción reciente: gracias a la dedicación de sus amigos, Rafael Pérez Estrada cuenta con una calle de ciudad y de mar que sí se parece a él. Un escritor joven de Córdoba decía hace poco que la diferencia entre un poeta y un novelista estriba en que el novelista, cuando triunfa, puede comprarse un Mercedes; el poeta, cuando triunfa, consigue que le pongan su nombre a la calle de un polígono. En Córdoba, al menos, un poeta ha recibido en vida el honor de vivir en la calle que lleva su nombre: Vicente Núñez vive en la calle Vicente Núñez. En Málaga, los polígonos están bautizados, efectivamente, con nombres de la mejor literatura mundial. Los autores del 27 dan su nombre a calles diseminadas por toda la ciudad: Prados, Altolaguirre y Aleixandre cuentan con calles paralelas en la zona oeste; Dámaso Alonso está escondido en un pequeño pasaje. Bergamín tiene su plaza; Alberti y Neruda, dos calles escondidas.

Menos mal que para bautizar las calles no hacen falta preproyectos y concursos; si no, muchas calles nuevas de Málaga permanecerían anónimas décadas y décadas...

12/2/2001:

ENCUENTROS EN SUR: Este tráfico es una ruina

María José Garde

Moverse diariamente entre atascos, coger autobuses que no llegan a tiempo o soportar colas en las autovías cuando nos dirigimos al trabajo o la Universidad forma parte del paisaje habitual de una ciudad que empieza a reclamar soluciones más imaginativas para el transporte, iniciativas que desempolven y hagan creíbles ahora, aunque tarde, viejos proyectos almacenados por falta de empuje político. El debate del área metropolitana ha situado a Málaga y su área de influencia frente al espejo de sus debilidades. ¿Cómo empezar a hablar de unificar en un solo billete el viaje en tren de cercanías, el autobús urbano y el interurbano, sistema ya implantado con éxito en otras grandes urbes, si núcleos como Alhaurín de la Torre, con 20.000 habitantes, no cuentan aún con la primera línea de autobús local? El AVE está a la vuelta de la esquina, se anuncia una nueva circunvalación o la ampliación del aeropuerto, pero las entradas y salidas de la capital por carretera se colapsan con frecuencia. Toda una paradoja. Los problemas de movilidad han sido analizados por un grupo de expertos, personas que trabajan a diario en el transporte colectivo y técnicos que colaboran en los estudios para solucionar las deficiencias. Todos proponen abrir un amplio debate social sobre lo que falta y necesitamos, aunque desde ópticas diferentes. Si en algo coinciden es en denunciar que, las administraciones públicas, sobre todo municipales, poco o nada han hecho para invertir en transporte y en hacer ciudades cómodas no sólo para los coches, sino también para los viandantes. El parque automovilístico de la capital ha crecido de 39.000 a 332.621 vehículos desde el año 1970 a 1999 y en ese periodo de tiempo «seguimos teniendo las mismas arterias» y utilizando las mismas vías por las que antes pasaban unos pocos coches y hoy circulan miles, se queja el gerente de la Empresa Municipal de Transporte, Rafael Fernández Barrera. «La ciudad es una anarquía total, donde el lugar de apoyar a la Policía Local se defiende la impunidad» de quien deja el coche en doble fila y la grúa se ve como «el enemigo público». Fernández Barrera lleva veinte años al frente de la EMT y entre sus papeles lleva el proyecto de las cinco líneas del tren ligero que se diseñó a finales de los 80 para la ciudad y que nunca llegó a materializarse. Ahora reivindica un «pacto social» en favor del transporte público, con cierta dosis de pesimismo, por que cree que éste medio «está castigado» por los ciudadanos. «Aquí se entiende que el autobús hay que echarlo del centro, pero siempre digo que en la Puerta del Sol de Madrid sólo entran autobuses. ¿Será la Alameda más importante?.

El ingeniero Carlos Miró elabora actualmente en una encuesta para el Ayuntamiento sobre las pautas de movilidad en la ciudad y a su vez trabaja en el estudio de ampliación del Plan de Transportes de la Junta de Andalucía a toda la costa. Miró asegura que la política municipal de tráfico ha sido inexistente en los últimos quince años, cuando se trata de un tema vital para la población, sobre todo si miles de personas se desplazan a diario hasta 30 kilómetros para trabajar, mucho más que lo que hacen los habitantes de ciudades mayores. Por ello considera que Málaga debe dejar de funcionar con parámetros de una urbe de 600.000 y pensar como lo haría una de 1.600.000, empezando con la consecución de fondos públicos para acometer medidas de fomento del transporte público . «Si no temenos cuidado esta ciudad puede quedarse como una isla en medio de una realidad», que no es otra que se implanten aeropuertos más competitivos en puntos como Marbella o que para los vecinos de Nerja termine resultando más rentable viajar a Granada que hacerlo a la capital de la Costa del Sol. «Crecemos muy rápido y somos lentos en las medidas», se queja.

Para el gerente de Portillo, la principal concesionaria del transporte interurbano de la Costa, Pedro López Quesada, el fenómeno del crecimiento, con nueve millones de viajeros en el último año pasando por el aeropuerto, «ha roto todos los esquemas». López Quesada coincide con su homólogo en la EMT que la calidad del servicio que ofrecen ambas empresas es muy satisfactorio, pese a la pérdida de viajeros, y que tendrían que ser más los que dejaran el coche y coger el autobús. A su juicio la falta agilidad en el transporte se debe a que el litoral necesita unas vías de comunicación «más amplias y descongestionadas». Así recuerda que ante la celebración de la Ryder Cup de golf en el 97 no se adoptaron medidas y que fue preciso instalar conos sobre la carretera para regular el tráfico ingente de coches por el único carril existente entre Estepona y hasta la autovía. Esos problemas, dice, aún hoy siguen existiendo.

El arquitecto Carlos Hernández Pezzi habla también de empezar con nuevos planteamientos, retomando la cuestión metropolitana y estableciendo un buen sistema mixto de transportes, no sólo con el litoral, sino también con el área del Guadalhorce. Pezzi cree que la capital actúa como «barrera» del tránsito entre el este y oeste y que el Ayuntamiento de Málaga debería «ejercer un liderazgo» como ciudad cabecera de un territorio. Denuncia «cierta complacencia» de las empresas de transporte y las autoridades por no haber aplicado ya algunos ensayos como bonos de transporte intercambiables o carriles para bicicletas. Propone que se inicie la reserva de suelo para crear plataformas, que en principio las usen los autobuses o las bicis, para lograr con el tiempo un corredor ligero entre Manilva y Nerja.

En medio de la falta de actuaciones de los ayuntamientos, tanto Pezzi como Miró se muestran partidarios de que imponga una autoridad por encima de los municipios que obligue a éstos a adoptar medidas concretas en favor de un tráfico más eficaz y fluido. Ambos recuerdan que experiencias como la de Madrid, con un consorcio tutelado por la Administración autónoma, ha hecho posible un sistema rentable, utilizado a diario por millones de personas que combinan en sus trayectos el tren, el metro y el autobús. «En Málaga estamos ahora como en Madrid hace veinte años, y cualquier pensamiento innovador, como hacer un ferrocarril subterráneo, nos asusta», afirma Miró. Junto a la propuesta del consorcio, este ingeniero habla de «pensar» en nuevas fórmulas de explotación del transporte como el metro ligero o los ferrocarriles costeros «porque ni el corredor de la N-340 ni la hiperronda solucionarán los problemas de movilidad».

Barrera no ve tantas bondades en la idea del consorcio, ya que a su juicio «no hay ningún estudio serio» y sólo sería suscrito «si los ayuntamientos son del mismo partido y se les ordena hacerlo». El gerente de Portillo también añade que no se ha definido quién abonaría una reducción de tarifas en el transporte combinado y que tal reducción no puede exigirse a las empresas

Desde la EMT su gerente incide en una cuestión; que la planificación ha fallado desde el principio. «¿A quién se le ocurrió hacer una Universidad con 43.000 alumnos, con una sola vía de entrada y de salida», se pregunta, para añadir que habilitar una línea directa de autobuses entre Teatinos y El Palo no sería rentable, por cuanto esta empresa sólo contabiliza a 800 estudiantes diarios entre la barriada y la Universidad. No obstante, su gerente está convencido de que un carril bus entre la Alameda y el campus haría factible que a diario circularan por este corredor autobuses con entre 7.000 y 10.000 viajeros a la hora. Precisamente, estas cifras harían viable la instalación de un tranvía entre ambos puntos, admitió Barrera.

No obstante, volvió a quejarse de la mala imagen que los autobuses tienen entre muchos ciudadanos: «La Renfe tiene un carril y llega tarde, los aviones también y no tienen problemas, mientras que si nosotros llegamos cinco minutos después nos reprochan que tardamos media hora», señaló.

Para Pezzi si la solución está en gran medida en los carriles se pregunta «por qué Málaga no es una ciudad moderna en este tema» y responde que nos encontramos ante una ciudad «gremial, donde cualquiera hace valer sus propios intereses por encima de los colectivos».

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Página mantenida por Cien. Málaga 22 de octubre de 2001