Enrique Gil y Carrasco [artículos en prensa][El Laberinto]

EL LABERINTO

Bosquejo de España por el capitán S.E. Cook, de la marina real inglesa.

16 de marzo 1844. Pag. 128 y 129

 

[un fragmento]

 

[…] Aunque la importancia de los viajes está fuera de toda duda, pues sabido es que pocas cosas, tal vez ninguna, maduran mas el entendimiento y fortifican el juicio, para nadie deben tener mas precio que para los paises mismos que son objeto de esta clase de investigaciones.

 

[…] Esta máxima del célebre Bacon Verulamio que el saber somero solia ser causa de irreligion, mientras el profundo nos llevaba á Dios, su manantial inagotable y puro. Una cosa bastante parecida se puede decir de los viajes. El que visita un país con un sistema de antemano formado, en posta ó por las huellas de otros viajeros no menos presurosos y superficiales, sobre todo cuando este pais está marcado con el sello de una individualidad profunda y coloreado con un sin fin de matices; ese no sólo contribuirá poco á rectificar sus ideas y a dar solidez á su juicio, sino que sus observaciones serán un funesto presente á quien las leyere y causa eficiente de conservar vivas y chorreando sangre antipatías y pretensiones, no siempre fundadas, de las naciones entre sí.

 

Por el contrario, el viajero que al recorrer una comarca hace abstracción de sus recuerdos y discursos anteriores, que juzga las cosas en su valor intrínseco desnudas de las convenciones sociales y sin referirlas sino á aquellas ideas eternas, fijas é invariables en que se funda la esencia de lo bueno, lo verdadero y lo bello; el que lleve, en suma, por guia en sus indagaciones la imparcialidad del filósofo y la benevolencia que por lo comun suele servir de fondo a la verdadera ilustracion, ese será eficacísimo obrero en la tarea de la reconciliacion universal, y campeon esforzado en la gran batalla del error y la verdad.

 

[…] La lectura de los Bosquejos de España del Capitán Cook; La Biblia en España de Berrow y la Escenas de la vida de Méjico de la señora de Calderon de la Barca, obras todas inglesas, nos han sugerido estas reflexiones y consolidado una opinión que comenzó á formarse en nuestro entendimiento, no bien saltó los límites de la literatura francesa, presente por desgracia á sus ojos antes que las demas de Europa, y aun que la patria misma.

 

Enrique Gil y Carrasco (1815-1846)

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