Su nacimiento
Enrique Gil y Carrasco nace en Villafranca del Bierzo el 15 de julio de 1815, en el seno de una familia acomodada y de claras convicciones católicas.
Fue bautizado dos días más tarde, siendo su padrino un cura amigo de la familia, lo que evidencia las fuertes creencias religiosas de sus padres.
Sus padres
Doña Manuela Carrasco, su madre, natural de Zamora, contaba en el momento de casarse con 28 años, una edad bastante tardía para contraer matrimonio en aquella época.
Su marido, que tenía por aquel entonces 36 años, y ella, se instalaron en Villafranca donde vivirían alrededor de unos diez años.
Don Juan Gil, además de trabajar como administrador de los bienes del Marquesado, actuaba como administrador del Cabildo de la Colegiata.
Estos empleos le permitían disfrutar de una situación económica bastante holgada gracias a la cual alquilarán una casa en la calle principal de la villa, concretamente en el nº 15 de la Calle del Agua
Sus hermanos
La primera hija del matrimonio, Juana (1813), sin embargo, nació en otro inmueble, aún sin determinar, puesto que fue bautizada en una parroquia (la de Santiago) diferente a la de sus hermanos.
Tanto Enrique como Nemesia (1817), Eugenio (1891) y Pelayo Pablo (1822), que moriría siendo niño, fueron bautizados en la parroquia villafranquina de Santa Catalina. La última de las hijas en nacer, Águeda (1826), lo hará en Ponferrada, siendo bautizada en la basílica de Nuestra Señora de la Encina.
Su infancia villafranquina
Cuando apenas contaba con 6 años recibieron en su casa la visita de su tío D. Buenaventura Gil. Éste había sido exclaustrado del monasterio benedictino de Sopetrán (Guadalajara) y residió en la ciudad desde 1820 hasta, por lo menos, 1823.
Durante el Trienio Liberal también la comarca de El Bierzo se ve afectada por la 1ª desamortización.
Entre las propiedades eclesiásticas que la sufrieron se encontraban las del monasterio benedictino de Carracedo: los monjes fueron expulsados y sus posesiones vendidas en pública subasta.
El Marqués de Villafranca, para el que trabajaba Juan Gil, aprovecharía la situación comprando tierras de gran valor.
Parece ser (así lo atestiguan documentos que ha encontrado el profesor Jean-Louis Picoche) que el señor Gil, por su cuenta, adquiere una casa y un prado.
Su marcha a Ponferrada
Tras la muerte repentina del marqués de Villafranca (12 de febrero de 1821) un inspector de Hacienda viene a la villa y saca a la luz una presunta estafa por valor de 20.114 reales que presuntamente Juan Gil había hecho a los Marqueses.
Es relevado de su cargo y obligado a pagar a la Marquesa el mencionado descubierto. Este es uno de los puntos más controvertidos dentro de la biografía de nuestro autor.
Parece evidente que la imagen de su padre quedó dañada puesto que la familia debió trasladarse a Ponferrada pero quedan en el aire bastantes incógnitas sin resolver aún.
Don Juan Gil, tras este desagradable y conflictivo suceso aún continuó unos meses viviendo en Villafranca, trabajando como administrador del capítulo de la Colegiata y de los bienes de José Mª Sánchez de Ulloa (heredero del Señorío de Arganza) .
En la misma plaza donde vivían en la actual capital del Bierzo (la Plaza de las Eras, la actual plaza del Ayuntamiento de Ponferrada) estaba ubicado el colegio de los Padres Agustinos.
Fue fundado en 1598 y los agustinos permanecieron allí hasta la desamortización de Mendizábal. A partir de 1870 pasó a albergar el Instituto de Segunda Enseñanza, llevando hoy en día, el nombre de Enrique Gil y Carrasco.
Desde 1823 a 1828 estudiaría en este centro el escritor berciano. No quedan vestigios de esta etapa debido a la desaparición del colegio tras la mencionada desamortización.
El crítico y estudiosos de la literatura D. Ricardo Gullón, en su biografía sobre Gil y Carrasco, y conforme al plan de estudios vigente para la carrera eclesiástica realiza una reconstrucción de los primeros estudios y lecturas del escritor:
[…] estudiaría latín y los demás estudios elementales: gramática, geografía e historia, aritmética, … […] Sus primeras lecturas serían libros piadosos, vidas de santos, alguna de las traducciones españolas de Chateaubriand, quizá versos de Menéndez Valdés, de Quintana Prieto o don Juan Nicasio Gallego […]
Enrique Gil y Carrasco (1815-1846)