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VOCABULARIO BIBLICO: E

 

 

ECLESIASTÉS: Quiere decir predicador, hombre que habla en la reunión o Iglesia. Es el nombre de un libro del AT, llamado hoy a veces Cohélet, que es la forma hebrea.

ECLESIÁSTICO: Nombre de un libro del AT, llamado así porque era muy leído en la Iglesia. Antes, por el nombre del autor, se llamaba Sabiduría de Jesús, hijo de Sirac. Hoy se usa con el título de Sirácides, otro modo de decir hijo de Sirac. El Eclesiástico no se encuentra en las ediciones judías ni protestantes de la BIBLIA.

Eclesiología: Parte de la teología dedicada al estudio de la Iglesia, tanto como institución, como en su vertiente de inspiración y sostenimiento por parte del Espíritu Santo.

EDAD: Las edades y tiempos que se mencionan en la Biblia son siempre reseñados en orden a la intención teológica del redactor, no bajo una perspectiva histórica fidedigna.

EDADES: Avanzadas de antiguas personalidades bíblicas. Ver NUMERO (al final).

EFA: 37 litros.

EFESIOS: Habitantes de la ciudad de Éfeso, evangelizada por San Pablo donde el apóstol Juan permaneció algún tiempo. Unos doscientos mil habitantes vivían del comercio, del tráfico portuario, de los peregrinos que acudían al templo de Artemis (Hch 19, 18 ss). La carta a los Efesios de San Pablo es la más significativa de las Epístolas de la prisión. Es una larga meditación teológica sobre el misterio y la vida de la Iglesia.

EFOD: Vestido sagrado que incluye las dos piedras que se echaban a suertes para conocer la voluntad divina.

EFRAÍM: Hijo de José y nieto de Jacob (Israel). Nombre de persona y de la tribu principal del Norte de ISRAEL. Muy usado para designar todo el Reino del Norte (= Reino de Israel). Ver HISTORIA DEL AT. PALESTINA.

EJÉRCITOS / DIOS DE LOS EJÉRCITOS: Los ejércitos de que habla la Biblia pueden ser los de la tierra (israelitas o de otros pueblos); según el texto, pueden ser "ejércitos del cielo" ÁNGELES, o hasta los astros y todo el universo. En ese caso son llamados ejércitos porque se mueven en orden, obedeciendo en todo a su Jefe Supremo, Dios. Por eso, Dios de los ejércitos significa Dios poderoso.

El Jesús de la fe, el Jesús histórico y el Jesús real: Lamentablemente para nosotros, a diferencia de Pablo, Jesús no dejó escrito ninguno de sus pensamientos ni enseñanzas, ni ordenó a nadie, que sepamos, que realizara tal trabajo. Por lo tanto, lo que sabemos de Él proviene de los escritos del Nuevo Testamento fundamentalmente, de escritos apócrifos (todos ellos de origen cristiano)  y de breves reseñas de historiadores no cristianos (Flavio Josefo y Filón de Alejandría). Sin embargo, con todo, es mucho, comparativamente hablando con otros personajes de su época, lo que sabemos acerca de Jesús de Nazaret.

Nuestro mayor problema, en un personaje en el que se entremezclan los aspectos reales, religiosos e históricos, es separar tales conceptos, en orden a una mayor claridad sobre la figura histórica que cambió definitivamente el mundo.

Al Jesús de la fe corresponde toda la enseñanza y tradición procedente de 20 siglos de historia de la religión, las más íntimas y profundas creencias de cada uno de nosotros, que se fundamentan en las enseñanzas recibidas de nuestros padres y tutores y de nuestras propias reflexiones sobre Dios, el mundo y nosotros mismos. Cualquiera de sus aspectos son indemostrables racionalmente, porque atañen al pensamiento y el espíritu, aspecto de la persona que entra en relación directa con Dios. Por lo tanto, el Jesús de la fe no entra dentro de las disciplinas humanas y, como mucho, racionalmente, nos podemos acercar desde la teología, si bien como mera aproximación objetiva, pero su consideración siempre estará sometida al subjetivismo del individuo. Un ejemplo paradigmático sería la fe en la resurrección de Cristo, ya que es algo que jamás podrá ser comprobado históricamente, pero es la piedra angular sobre la que pivota todo el cristianismo.

Del Jesús real, como de cualquier personaje histórico, conocemos muy poco, ya que a esta parcela corresponderían sus propios e íntimos pensamientos, sus actitudes mentales y consideraciones sobre acontecimientos reales y sus sensaciones íntimas. A lo sumo, podemos acercarnos a través de lo que ponen en su boca los textos que hablan de Él y sus predicaciones. Pero aquí entra a jugar el Jesús histórico.

Sobre esta parcela de Jesús sí que conocemos cosas concretas (año de nacimiento aproximado, entorno familiar, desarrollo de su vida pública, líneas de enseñanza y predicación, geografía del ministerio público, que fue ejecutado por el procurador romano de Judea Poncio Pilato, la fecha de su muerte aproximada, etc.)

Pero, además, nos han llegado diversos testimonios procedentes de personajes cercanos a Él en su vida terrena y, posiblemente de algunos de los testigos presenciales de su predicación y ministerio. A esta parcela es a la que se limitan los investigadores y estudiosos del Nuevo Testamento. Su misión es distinguir si las palabras y hechos atribuídos a Jesús de Nazaret, realmente tienen visos de proceder de Él, para lo que utilizan las herramientas y disciplinas propias para su trabajo. Por ejemplo, es histórico que Jesús existió realmente. Que realizó una misión itinerante por Galilea y Judea. Que se rodeó de algunos discípulos y unos pocos “apóstoles”. Que realizó determinadas acciones calificadas de prodigios, y después como milagros. Que predicó la llegada del Reino (Gobierno) de Dios a la tierra. Que se enfrentó con determinadas castas religiosas. Que acentuó los aspectos éticos y morales de la Torá y suavizó los aspectos sociales y de culto de la religión judía, llegando a cuestionarse el funcionamiento del Templo de Jerusalén. Que por esa razón, fundamentalmente, fue perseguido por las castas dirigentes judías y que fue ejecutado en la cruz por orden de Pilato, bajo la acusación de sedición (Rey de los judíos)

Por lo tanto, cuando nos enfrentamos a la vida, hechos y predicaciones de Jesús, hemos de tener muy presentes estos tres aspectos del personaje que centra nuestras creencias más fundamentales.

ELECCIÓN / ELEGIDO: La Biblia menciona la elección, por parte del pueblo, de ciertos líderes: 1 S 12, 13; Esd 10, 16; Hch 6, 5. Por eso se le hace hincapié a la elección, o sea, a la que Dios mismo hace. Es un modo de afirmar que Dios está activamente presente en la historia, pero que obra a través de las comunidades y de las personas. Así, elige un pueblo: el "pueblo elegido" que tendrá que tener e irradiar una conciencia muy viva de esa presencia divina en la historia humana. También elige a algunas personas de ese pueblo. En el NT, elegidos por Dios, o por Jesucristo, son los cristianos (Mt 24, 22; 1 Tes 1, 4; varios pasajes de 1 P); los pobres (Sant 2, 5); algunos líderes, como los APÓSTOLES. ¿Por qué esas elecciones? No para crear una élite de privilegiados, sino siempre en vista de prestar servicios en bien de todos los hombres. Sin embargo, es de notar que Dios no designa, elige. Es decir, deja la puerta abierta a la renuncia, respeta la libertad individual del elegido y es él mismo quien acepta, o no, la elección divina. Ver SIERVO.

ELÍAS: Profeta de "primera línea" de Israel. Asiste, junto con Moisés, a la Transfiguración del Señor y debía preceder a la venida del Cristo, por lo que su espíritu resucitado radicó en El Bautista (Lc. 1, 17 y Mt. 11,14)

ELOHIM: Nombre dado a Dios para evitar pronunciar su nombre sagrado YHVH. La inclusión de sus vocales en YHVH produce la palabra IEHOVAH.

EMAUS: Ciudad a unos 11 Km. De Jerusalén donde se realizó una de las apariciones del Cristo gloriosamente resucitado.

EMIGRACIÓN: Desplazamiento de personas de un territorio a otro justificado habitualmente por razones económicas o políticas. La primera emigración de la Biblia es la da Adán y Eva por su expulsión del paraíso y la segunda es la de Abraham desde Ur a Canaán, quien como jeque nómada toma esa ruta de caravanas en busca de pastos al sur para su ganado. Esta corriente migratoria la aprovecha el hagiógrafo para atribuir la migración abrahámica a la voluntad y mandato de Dios, resaltando así la fe del patriarca hebreo.

Encarnación: Uno de los mayores misterios de nuestra fe. Se encuadra en los aspectos relativos al Jesús de la fe, ya que no se contempla, como hecho fisiológico, el nacimiento humano de Jesús de Nazareth, sino la toma de forma humana por parte de Dios, en la persona de Jesús, como su hijo unigénico y por voluntad propia y libre. Su apoyo testamentario está en prefacio del texto de Juan 1, 13-14 (13 la cual no nació de sangre, ni de deseo de hombre, sino que nació de Dios. 14 Y la Palabra se hizo carne, y puso su Morada entre nosotros, y hemos contemplado su gloria, gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad.). No se trata de un fenómeno comprobable, sino que implica directamente a la creencia personal de cada cual, ya que por este misterio, Jesús, además de personaje histórico cierto, deviene en Hijo de Dios, participando de su misma esencia, no como persona descendiente o sometido.

ENFERMEDAD: Se designa con términos vagos: hemorragias, dermatosis, trastornos nerviosos, males, aflicciones, debilidades, sufrimientos, dolores... Para los antiguos hebreos, la enfermedad era consecuencia del pecado, propio o de los antepasados, y por lo mismo obedece a un castigo. Lo contrario aparece como bendición; salud, santidad, prosperidad, sabiduría, muchos años. En los tiempos mesiánicos la enfermedad desaparecería y sus días serían de salvación. Jesús en su ministerio demuestra que las promesas se están cumpliendo. En realidad, la enfermedad es, y seguirá siendo, para el cristiano y para la humanidad signo de la condición y limitación humanas, con la esperanza en la promesa de su total erradicación en el paraíso, donde no habrá llanto ni lágrimas. Ver LEPRA.

ENMANUEL: Vocablo hebreo que significa "Dios con nosotros". Es el nombre puesto por Dios al Mesías.

ENTRAÑAS (vísceras): Los hebreos consideraban que en ellas radicaban los afectos y sentimientos y significaban lo que para nosotros el corazón.

EPICÚREOS: Sistema de filosofía basado en las enseñanzas de Epicúreo. Su doctrina más conocida es que el placer constituye el bien supremo y la meta más importante de la vida. Se prefieren los placeres intelectuales a los sensuales. La verdadera felicidad consiste en la serenidad que resulta del dominio del miedo, es decir, de los dioses, de la muerte y de la vida futura. El fin último es la supresión de esos temores. Su física es atomista, en la tradición de Leucipo y Demócrito. Se considera que el alma está compuesta de pequeñas partículas distribuidas por el cuerpo, por lo que la muerte de éste conduce a la disolución del alma. Las virtudes cardinales de su ética son la justicia, la honestidad y la prudencia. Pese a su materialismo, Epicúreo creía en la libertad de la voluntad. Esta doctrina se opone al estoicismo.

EPÍSTOLA: Hay cartas que deben servir a la comunidad y no sólo a los particulares. Los antiguos las llamaban epístolas. Es como hoy una "carta abierta". Los escritos de San Pablo son, en general, epístolas; también las cartas de Santiago, Pedro, Juan y Judas. La epístola a los HEBREOS parece más un sermón, con una cartita final (13, 22-25).

ESCÁNDALO: Es algo que hace tropezar en el CAMINO. En sentido figurado, muchas cosas nos pueden hacer tropezar, debido a nuestra mala voluntad o resistencia al bien. En ese sentido, inclusive Dios puede ser escándalo para nosotros (Is 8, 14).

ESCATOLOGÍA: Es un concepto fundamental en la Biblia, puesto que Israel vivía de esperanzas que estaban ancladas a las promesas de Yavé, esperanzas que no siempre se interpretaron bien. Cuando el pecado cayó sobre la humanidad, Dios quiso restaurar al hombre, restauración que tendrá una etapa última con la vuelta del hombre a su estado de origen. Para realizar esta restauración Dios ha elegido a Israel. Pero Israel no entendió bien su elección, sintiéndose privilegiado y cerrándose en un nacionalismo exclusivista. Esto ocasionó muchas confusiones en épocas distintas. Los profetas antes del destierro preveían castigos próximos en el día de Yavé. Los profetas del destierro verán una restauración al final de los días con un nuevo Mesías que formará el nuevo Israel. Los profetas postexílicos describen el nuevo Israel y su Mesías con rasgos más universales y espirituales. Daniel, Isaías y otros profetas dicen que la salvación escatológica no es de este mundo sino del otro y bajará del cielo. El NT sigue la línea final de la escatología. Con la venida de Jesús han comenzado los últimos tiempos. El reino de Dios ya está en el mundo. La confusión de perspectiva hace ver como inminente la consumación definitiva del reino, la parusía del Señor, el juicio universal, los cielos nuevos y la tierra nueva.

ESCRIBA: Ver DOCTOR DE LA LEY.

ESCRITURA SAGRADA: Conjunto de escritos inspirados por Dios que recogen las redacciones de los hagiógrafos sobre la experiencia religiosa que cada uno extrae de los aconteceres históricos, políticos y sociales del pueblo de Israel. Se dividen en Antiguo Testamento (hasta la venida de Cristo) y Nuevo Testamento (Evangelios, Hechos de los Apóstoles, Epístolas y Apocalípsis). Ver CANON

ESDRAS Y NEHEMÍAS: Esdras, sacerdote muy versado en la Ley de Moisés, y Nehemías, laico enérgico y valiente, son las dos personalidades sobresalientes de los libros que llevan su nombre. La preocupación central es la reconstrucción del templo de Jerusalén y la reunión del pueblo disperso y totalmente alejado de sus tradiciones. Estos libros forman un conjunto único con los de las CRÓNICAS.

ESENIOS: Término griego que significa piadoso. Secta religiosa judía compuesta de sacerdotes disidentes del clero de Jerusalén y de laicos desterrados que se asentaba en las cercanías del Mar Muerto (QUMRAM). En 1946 se descubrieron una serie de manuscritos que recogen pasajes de la vida judía desde el siglo II a. C y diversos pasajes del AT. Vivían en comunidades con un sistema de vida muy severo de espiritualidad apocalíptica y convencidas de construir el verdadero pueblo de Dios. Su doctrina mantendrá muchos puntos de contacto con los fariseos pero mantendrá siempre la ruptura radical con el judaísmo oficial. Esperaban un Mesías para establecer el reino de los justos. No se habla de ellos en los evangelios, aunque existen conjeturas sobre si Juan el Bautista estuvo algún tiempo con ellos.

ESPADA: En sentido figurado es la Palabra de Dios.

ESPERANZA: Es la espera confiada de un futuro dado por Dios. Es seguridad total y absoluta confianza porque se apoya en Dios, que es quien ha hecho las promesas (Heb 10, 23). En el AT las perspectivas están progresivamente dominadas por la esperanza del Reino de Dios que se realizará con la venida del Mesías. Los sinópticos están dominados por la espera del reino. San Pablo es quien ha tratado ex profeso la esperanza (1 Cor 15; 2 Cor 4, 16-5, 10) y le da su puesto entre la triada teologal. En Jesucristo la esperanza es confiada, viva, escatológica.

ESPINAR / ESPINO: Arbusto que ocupa espacio sin hacer nada; no da fruto; al contrario, daña el terreno y punza a quien se le acerca. Es símbolo del impío (Jue 9, 14).

ESPÍRITU: En griego PNEUMA y en hebreo RUAJ. Mientras que en griego la palabra es del género neutro, en hebreo es del género femenino. Por lo tanto su traducción correcta al español sería La Espíritu, y no El Espíritu. La palabra hebrea significa viento, hálito, soplo de vida; puede ser también los modales de la persona, su conciencia, su entusiasmo o dinamismo. En ese sentido, se opone a CARNE. También se llaman espíritus ciertas realidades invisibles, buenas o malas, que obran en el mundo. El Espíritu de Dios es su acción, su fuerza, su dinamismo. A veces, ya en el AT es llamado Espíritu Santo. El NT es mucho más detallado al hablar del Espíritu Santo y de su acción. Ver CARISMA. Espíritus impuros: ver SATANÁS.

ESPÍRITU SANTO: Tercera persona de la Santísima Trinidad. Procede del Padre y es enviado por Él para que permanezca en los discípulos de Cristo. También es enviado por el Hijo como el Consolador, Abogado o Paráclito. Se hizo presente en los apóstoles el día de Pentecostés. Habita en el templo de nuestras almas. Dio a los apóstoles el poder de perdonar los pecados y la sapiencia en la predicación de la Palabra y la Buena Noticia (Evangelio).

ESPONSALES: Contrato prematrimonial que entre los hebreos tenía la misma fuerza que el matrimonio en sí. Viene a equivaler a nuestro "compromiso". Por este contrato, hombre y mujer quedaban ligados en espera de la culminación matrimonial, que consistía exclusivamente en la conducción de la esposa a casa del esposo.

 

ESTADIO: Medida griega que constaba de 600 pies y que no tenía el mismo tamaño en todas las regiones. Algunas medidas de estadios: vulgar = 198 mt.; tolemaico = 185 mt.; olímpico = 192 mt.

ESTATERA: Moneda de plata equivalente a 4 dracmas.

ESTERILIDAD: En la cultura hebrea los hijos son una bendición de Dios (Gen. 4, 1), por lo tanto la ausencia de hijos (infertilidad) es una maldición acarreada por los pecados personales o colectivos propios o de los antepasados. Es una reiteración en la Biblia que las parejas más significativas sean estériles y la bondad de Dios les saque de tal situación (Abrahám y Sara, Zacarías e Isabel, etc.).

ESTIGMA: Marca que se grababa en el cuerpo de los siervos, soldados y adoradores de dioses para distinguirlos. Pablo aplica este término a las marcas de sufrimiento que impregnaban el cuerpo de Cristo.

ESTIPENDIO: Retribución con que se pagaba los servicios del soldado en el Ejército.

ESTOICOS: Pertenecientes a la escuela de filosofía occidental, fundada en la antigua Grecia por Zenón de Citio. Su concepción cósmica sostiene que toda realidad es material, pero posee un logos o razón divina. El alma humana es una manifestación del logos: por ello, vivir de acuerdo con la naturaleza o la razón es vivir conforme al orden divino del Universo. Este pensamiento dio origen a una teoría de ley natural, que influyó poderosamente en la jurisprudencia romana. Su ética afirma que el bien no está en los objetos externos, sino en la sabiduría y dominio que permite liberarnos de las pasiones. Las cuatro virtudes cardinales son la sabiduría, el valor, la justicia y la templanza. Esta doctrina se opone al epicureísmo.

ESTELLAS (ESTELAS): Tablillas de piedra o cerámica donde se ponían escritos importantes. También son elementos o monumentos funerarios antiguos.

ESTHER: Heroína del libro del mismo nombre. Los judíos echados al exterminio en la provincia del rey y también en Susa, la capital, son salvados por la intervención de Esther. El libro de Esther fue escrito en hebreo. Es un relato popular que expresa las angustias, los rencores y las esperanzas de los judíos dispersos y perseguidos durante siglos. El autor presenta con esta historia a Israel luchando para sobrevivir con la confianza de que Dios siempre cambia las situaciones (Lc 14, 11; Mt 20, 16; Lc 1, 46-55).

EUCARISTÍA: Del griego EUCARISTIA = bien, regocijo, agradecimiento. Sacramento instituido por Jesús en la cena de Pascua con sus apóstoles mediante el cual dos elementos materiales (pan y vino), mediante la acción de gracias se transmutan en cuerpo y sangre de Jesús, constituyéndose en alimento espiritual de la comunidad creyente. La primera figuración de la Eucaristía aparece en el AT con el pan y el vino de Melquisedec. Consiste en el fraccionamiento del pan y su reparto entre los comensales, así como la ingestión del vino de la misma forma comunitaria, llevando a la "comun-unión" de quienes participan de la celebración. Además de esta aparición podemos encontrarlo en la Pascua, en el maná del desierto, la multiplicación de los panes. La celebración de la Santa Misa no es otra cosa que una celebración litúrgica de la comunidad cristiana que gira alrededor de la Eucaristía, el pan y vino ofrecido a Dios, por la intervención del Espíritu Santo, se transmutan en "cuerpo y sangre de Cristo", en conmemoración de su inmolación por nosotros y como alimento para nuestras almas. Ver PARTIR EL PAN.

EUNUCO: Era un hombre sexualmente impotente, que cuidaba la habitación de las mujeres de los gobernantes (harem). De ahí la palabra pasó a significar camarero, u hombre de confianza del gobernante, e incluso oficial de alto grado del ejército (2 R 25, 19). En Mt 19, 12, al final del versículo, la palabra recibe un simbolismo profundo: se refiere a los que eligen la vida célibe por causa del REINO DE DIOS.

EVA: Palabra hebrea que significa viviente. Representa a la hembra humana creada por Dios en Gen. 2, 22, poniéndole su nombre Adán (Gen. 3, 20).

EVANGELIO: La palabra "evangelio", que significa "buena noticia", es traducción del vocablo griego euangelion, formado por el prefijo eu (bueno, favorable, feliz, dichoso) y la raíz angell- (traer un mensaje, notificar algo de parte de alguien). En el Nuevo Testamento son tres las palabras que remiten a esta raíz: evangelio, evangelizar y evangelista, que aparecen respectivamente 76, 54 y 3 veces.

El término euangelion (evangelio) se usa 76 veces en el NT, de las que 60 en los escritos paulinos, ninguna en los evangelios de Lucas y Juan ni en las cartas de Tito, Hebreos, Santiago, 2 Pedro, Juan y Judas.

Esta palabra es de origen persa y aparece desde Homero (Odisea, XIV, 152.166; s. VIII a.C.) con el significado de "propina o recompensa" dada al mensajero que trae la buena noticia de una victoria militar o simplemente una buena noticia de carácter político o personal, que produce felicidad y alegría en los destinatarios.

En griego clásico, euangelion (evangelio) se usa en plural (euangelia) para designar los sacrificios de acción de gracias a los dioses por una buena noticia (gr. euangelia thyein, ofrecer buenas noticias; cf. Aristófanes, Caballeros 656).

En textos contemporáneos a los evangelios y en contexto religioso se indica también con esta palabra la aparición de un "hombre divino", cuya venida es acogida con alegría. Así se refiere Flavio Filóstrato a Apolonio de Tiana (Vida de Apolonio de Tiana, I, 28); designa también los oráculos o anuncios de algún acontecimiento futuro (cf. Plutarco, Sartorio, 11,7-8; Flavio Josefo, Guerra judía, III, 10, 6, 503) o el anuncio de una victoria o suceso militar (Plutarco, Pompeyo 41,4; Foción 23,6; Flavio Josefo, Guerra judía, IV, 656.2).

En el culto al emperador, "evangelio" designaba la buena noticia de su nacimiento, mayoría de edad, advenimiento al trono e incluso sus discursos y acciones, portadores de paz y felicidad para sus destinatarios. La inscripción de Priene (105,40) del año 9 a. C. celebra el aniversario del nacimiento de Augusto como una fecha "que ha traído al mundo los euangelia o buenas noticias, y su nacimiento como comienzo de una nueva era. La muerte de Domiciano es anunciada también por los mensajeros a la multitud como "evangelio" (Filóstrato, Vida de Apolonio de Tiana, VIII, 26-27).

La Versión de los LXX usa dos veces en plural esta palabra con el sentido de "buena noticia". Así en el libro segundo de Samuel (4,10) dice David: "Si al que me anunció 'ha muerto Saúl' creyendo darme una buena noticia (gr. euangelizómenos), lo agarré y lo ajusticié en Sicelag, pagándole así las buenas noticias (gr. euangelia; hbr. besorah), con cuánta más razón cuando unos malvados han asesinado a un inocente -se refiere a Isbaal, hijo de Saúl-, en su casa y en su cama, vengaré la sangre que habéis derramado, extirpándoos de la tierra". En 2 Sm 18,20.27 y 2 Re 7,9 aparece el sustantivo abstracto euangelía con el significado de "buena noticia"; en 2 Sam 18,22 aparece, sin embargo, con el sentido clásico de "propina recibida por una buena noticia".

Del sustantivo euangelion deriva el verbo euangelízomai (evangelizar) que se usa ya en Aristófanes (Caballeros 643) con el significado de "dar o pregonar una buena noticia o anunciar un oráculo". Así aparece también en Isaías (40, 9): "Súbete a un monte alto, heraldo de Sión (lit.: "el que da la buena noticia a Sión"; gr. ho euangelizómenos). La versión de los LXX utiliza el mismo verbo euangelízomai para traducir el hebreo basser, forma intensiva de basar, que aparece frecuentemente en participio mebasser (gr. euangelizómenos el que anuncia buenas noticias, mensajero o heraldo); este verbo se usa principalmente en los Salmos (40,10; 68,12; 96,2) y especialmente en el segundo Isaías (52,7) para expresar la victoria de Dios sobre el mundo y la proclamación de su soberanía: "¡Qué hermosos son sobre los montes los pies del heraldo que anuncia la paz (euangelizoménou akoên eirênês; hbr. mebasser), que trae la buena noticia (gr. euangelizómenos ágathá; hbr. mebasser), que pregona la victoria! Que dice a Sión: 'Tu Dios es rey'". Con la llegada de este Dios-rey y su ascenso al trono comenzaría en la ciudad santa de Jerusalén una nueva era de paz, justicia y salvación a la humanidad.

En castellano tenemos la palabra "albricias", de origen árabe y de la misma raíz del verbo hebreo basar (dar -alegrarse con- una buena noticia).

El verbo "evangelizar" aparece 54 veces en el NT, de las que una sola vez en Mateo, 25 en Lucas-Hechos, 21 en las cartas paulinas, 2 en Hebreos, 3 en la primera carta de Pedro y 2 en el Apocalipsis (en este último caso en voz activa, euangelízô; no voz media, como en el resto). Este verbo no aparece en Marcos que utiliza, sin embargo, en siete ocasiones el sustantivo euangelion. En Juan no aparecen ni el verbo ni el sustantivo.

En el judaísmo tardío recurre también la imagen del mensajero que trae buenas noticias, aludiendo a un profeta desconocido, al precursor del Mesías o al Mesías mismo. Este mensajero viene para anunciar la salvación escatológica o de los últimos tiempos (Peshitta R 36 l62a). En los textos de Qumrán (IQH 18, 14) la designación del mensajero como "mensajero de la buena noticia" recuerda claramente a Is 61, 1-2: "El Espíritu del Señor está sobre mí, porque el Señor me ha ungido. Me ha enviado para dar la buena noticia a los que sufren, para vendar los corazones desgarrados, para proclamar la amnistía a los cautivos y a los prisioneros la libertad, para proclamar el año de gracia del Señor...", texto aducido por Jesús que se identifica con ese mensajero de la buena noticia a los pobres en Lc 4,18-19.

En la cueva 11 de Qumrán ha salido a la luz un manuscrito con trece fragmentos donde aparecen unidos Is 61,1-2 y 52,7 referidos a la figura escatológica de Melquisedec, personaje propuesto por el texto de Qumrán como el proclamador del jubileo, del año de gracia y de condonación de deudas, presentado como liberador (11QMelq 4-6); este texto concluye identificando a Melquisedec con el mesías sacerdotal y real (11QMelq15-19). De este modo puede verse cómo el evangelista ha centrado las expectativas mesiánicas en Jesús al poner en su boca el texto de Isaías, interpretado en Qumrán en clave mesiánica. Jesús, sin embargo, no se identifica en los evangelios con la imagen de un mesías real político-nacionalista en la línea de David, sino más bien con la del siervo sufriente de Isaías (53,1-13).

Finalmente, el término euangelistês "evangelista", aparece sólo tres veces en el NT, referido a los predicadores cristianos que anuncian la buena noticia de Jesús, como distintos de los apóstoles (Hch 21,8; Ef 4,11; 2 Tim 4,5).

Con la palabra evangelio, en singular, se designa, por lo común, "la buena noticia del reino o reinado de Dios anunciada por Jesús". Desde el siglo II de nuestra era con esta palabra, en plural, se indica tanto la predicación oral del evangelio como su puesta por escrito en formato de libro o códice (Ireneo de Lión, Adversus Haereses III, I, 1.8; cf. II,11,7) o sólo el texto escrito de los cuatro libros llamados evangelios (Justino, Apologia, I, 56,3). No se ha conservado ninguna copia de los evangelios en formato de rollo. Las copias más antiguas conservadas de estos libros no llevan nombre de autor y, cuando comienzan a llevarlo, éste se indica con la preposición griega katá que puede designar al autor de esas obras o la tradición proveniente de éste, pudiendo traducirse la expresión por "evangelio según (la tradición de) o de (=escrito por) Marcos, Mateo, Lucas o Juan", si bien esto no fue asignado hasta el siglo II de nuestra era.

La Iglesia, en el Concilio de Trento, reconoce 4 textos como inspirados por el Espíritu Santo, que son los que componen los textos canónicos, si bien existen otros muchos relatos, de diversos tipos, que fueron desechados, unos por heréticos (Evangelio de Tomás = gnóstico) y otros por recoger relatos fantasiosos y exagerados De entre los no canónicos (apócrifos), podemos destacar: El Evangelio de los Nazareos, El Evangelio de Pedro, El Evangelio de los Hebreos, etc.

Dentro de los canónicos, cada uno de ellos fue redactado en tiempo, forma y contexto diferente y relativamente independiente, por ello encontramos tantas diferencias entre  ellos, a pesar de estar relatando los mismos hechos históricos.

No debemos caer en el error de considerar los textos evangélicos como intentos biográficos de Jesús de Nazareth, tal como nosotros concebimos los relatos biográficos (al estilo helenístico): sucesión correlativa y ordenada de acontecimientos relativos a la vida de un personaje.

Los textos evangélicos responden a la necesidad de las iglesias primitivas de conservar y transmitir las enseñanzas y predicaciones de Jesús de Nazareth desde la perspectiva postpascual (tras la resurrección).

Los textos canónicos se forman a partir de las tradiciones que cada evangelista recibe, y éstas están formadas por recuerdos de dichos y hechos transmitidos oralmente, si bien existe la sospecha de que pudo existir, previamente a los textos que llegan a nosotros, colecciones de dichos escritas, de las que no se ha encontrado rastro físico aún.

Los evangelios canónicos se escriben bastante después de la muerte de Jesús y todos ellos en griego, aunque existen rastros primitivos arameos del texto adjudicado a Mateo.

Se tiene la impresión de que el núcleo primigenio para la elaboración de los textos que conocemos, es una antigua tradición (escrita o verbal) referida a la pasión y muerte de Jesús, alrededor del cual se articula, con hechos y dichos, una estructura narrativa que concluye en los textos que llegan hasta nosotros.

El evangelio canónico más antiguo es el de Marcos (60-70 d.C.).

Posiblemente fue concluido en Roma y cuenta con recuerdos de los discípulos y apóstoles que allí estaban.

Su construcción es simple (semejante al cortar y pegar) y su léxico es vulgar y poco cuidado.

El segundo texto canónico en aparecer es el de Mateo (70-80 d.C.).

Posiblemente está escrito en el seno de una iglesia próxima a Israel y se corresponde con un texto judeo cristiano.

Mucho más elaborado que el de Marcos, utiliza como fuentes, tanto los textos marcanos, como los provinientes de Q y sus propias tradiciones especiales.

Destaca una estructura numérica (cinco grandes discursos, 7 bienaventuranzas, 14 antecedentes geneaológicos de Jesús, milagros en series ternarias, etc.)

El tercero de los canónicos es el de Lucas (85-90 d.C.).

Posiblemente escrito en las iglesias cristianas de la gentilidad, evangelizadas por Pablo.

El redactor da abundantes muestras de desconocimiento, tanto de la geografía, como de las costumbres palestinas.

Su léxico es el más brillante y pulido de los cuatro canónicos, con un  gusto exquisito por las precisiones.

Sus fuentes proceden de Marcos, Q y las tradiciones especiales propias.

Es un texto dirigido a los cristianos procedentes de la gentilidad.

El último de los canónicos es el de Juan (90-100 d.C.).

Posiblemente escrito en Éfeso o Patmos, se conforma como un texto pseudo gnóstico, con una estructura más literaria y teológica que los sinópticos.

Es muy probable que la iglesia que le da origen tuviese importantes controversias y confrontaciones con discípulos del Bautista, por lo que el texto se estructura como un permanente testimonio, mediante el cual se trata de mostrar la primacía de Jesús sobre Juan Bautista.

Es altamente repetitivo y contiene un léxico extremadamente corto.

Todos ellos responden a las necesidades kerigmáticas de las iglesias en las que tienen su origen. Como ejemplo podemos fijarnos en las diferencias sobre el Padrenuestro entre Mateo y Lucas. Mientras que el primero enfoca la oración hacia un grupo humano que ya sabe rezar y que necesita orientar sus rezos hacia la nueva realidad postpascual (cristianos procedentes del judaísmo tardío), el texto lucano está dirigido hacia un colectivo que necesita aprender a rezar (cristianos gentiles o procedentes de la diáspora judía helenizada).

EXCELSO: Santuario al aire libre situado en los montes o collados.

EXCOMUNIÓN: Borrado de la participación en la comunión (común-unión = Eucaristía).

Exégesis: Etimológicamente exégesis, proviene del griego ex-eegueesis, conducción paso a paso, es decir, el conducir paso a paso a través de la literatura, a través de una obra. La aplicación de los principios de interpretación se llama exégesis, que simplemente significa "explicación". La exégesis empleada por las iglesias humanas es dogmática, es decir, se basa en sus credos (sistemas de doctrina) ya aceptados. La exégesis verdadera se basa en el significado de palabras, la gramática, el contexto inmediato y remoto, etc. Los teólogos diferencian exégesis de hermenéutica. Exégesis es el estudio de las preguntas y respuestas del texto, se trata de sacar en el texto el sentido hacia donde caminan y desde donde parten.

EXEQUIAS: Funerales rodeados de gran boato que se celebraban con grandes muestras de dolor.

EXILIO: Ver HISTORIA DEL AT.

ÉXODO: Segundo libro del AT, en el que la salida de Egipto ocupa parte muy importante. Éxodo quiere decir salida. La Biblia recuerda continuamente el camino de los pobres por los desiertos de la vida; el desapego que Dios quiere de nosotros; la liberación a la que él llama y ayuda a realizar. Por eso, a lo largo de la Biblia, aparecen muchas alusiones, directas o veladas, al éxodo. Se trata de un enfoque teológico de la aparición del pueblo de Israel, si bien los datos empíricos que nos facilitan las ciencias sociales (arqueología, sociología, etc.) nos acercan más hacia la realidad de que la formación del  pueblo de Israel procede más de la sedenterización de tribus nómadas que habitaban alrededor de la depresión del Jordán y las riberas mediterráneas de Palestina, si bien tal sedenterización pudo estar catalizada por un éxodo real de tribus hebreas procedentes de Egipto, si bien en número muy inferior al que nos hablan las escrituras.

Exorcismo: La práctica del exorcismo está documentada desde los orígenes de la Humanidad, y sólo se ha denostado en tiempos recientes, como consecuencia de un liberalismo y un racionalismo mal entendidos.  Se suele pensar que el exorcismo es un rito mediante el cual se “saca” el demonio o demonios de la víctima, y que sólo los sacerdotes católicos designados por el obispo o los ministros protestantes pueden realizar tal actividad.

Técnicamente, el exorcismo no consiste en “sacar” al demonio o demonios, sino en lograr extraerles un juramento: la palabra “exorcismo” se deriva del griego exorkismos, un término compuesto de la preposición ek y el verbo horkizo, que significa “hacer que alguien jure”. Se trata, por tanto, de lograr que el demonio o demonios acepten un juramento, en nombre de Dios, lo que permitirá ponerlos bajo control y ordenarles que actúen en contra de sus propios deseos e intereses. Es sólo entonces cuando, entre otras cosas, se les puede exigir que abandonen el cuerpo de la víctima.  En la mayor parte de los casos, el exorcismo es un acto muy traumático que debe aplicarse con gran mesura y amplio conocimiento. De lo contrario, pueden derivarse gravísimas consecuencias, desde el fracaso del exorcismo hasta la posesión de otras personas o incluso la muerte del poseso. No es, por tanto, algo que pueda hacer cualquier persona en casa. Sólo puede practicarse después de un adecuado descarte y debe ser realizado por un exorcista cualificado, en las condiciones adecuadas y bajo las premisas que considere correctas. Pueden ser necesarias sólo unas pocas horas o meses enteros, dependiendo de la gravedad de la situación y el poder de los demonios implicados. En todo caso, el exorcismo jamás debe tomarse a la ligera.

Pueden ser necesarios varios exorcismos para lograr liberar a la víctima. Esto se debe a que los demonios, animados por Satán, el gran Engañador, son capaces de confundir a cualquier exorcista humano durante un tiempo determinado. Un extraordinario exorcista, de amplia experiencia y con profundo conocimiento de los seres a los que se enfrenta puede necesitar entre uno y seis exorcismos para lograr sus objetivos; a veces, hasta los mejores se han visto obligados a practicar varias decenas, incluso más de cien, antes de conseguir liberar totalmente al poseso.

EXORCISTA: Siguiendo el ejemplo de Jesús, persona que utilizando sus invocaciones arroja los malos espíritus del interior de los hombres.

EXPIACIÓN: Expiar es como calmar a Dios, después de haber obrado mal. Claro está que Dios no pierde la calma. Por eso, para el hombre, es mucho más educativo presentar a Dios un gesto cultual de reparación y expresar el deseo de quedar limpio del mal cometido. Así, Lev 16 describe un sugestivo rito de expiación: un macho cabrío recibe, como carga simbólica, todos los pecados de la comunidad; después se lo conduce al desierto para vaciar allí todos esos pecados y después morir. De ahí viene nuestra costumbre de llamar "chivo expiatorio" a una persona que "paga el pato" por las faltas de otros. En el NT se habla mucho de la reconciliación del hombre con Dios. Toda expiación y reconciliación es obra de la gracia de Dios, no simple iniciativa del hombre. Ver SACRIFICIO.

EXTREMAUNCIÓN: Sacramento con que se unge a los enfermos terminales para su purificación. Su origen lo encontramos en la unción que los apóstoles realizaban a los enfermos para su curación (Mc. 6,13). Su institucionalización la encontramos en la carta de Santiago (St. 5,14) y fue incorporado a la doctrina de la Iglesia en el Concilio Tridentino. Su significado es similar al del bautismo, en cuanto a su elemento limpiador (de los pecados cometidos a lo largo de la vida), al que se añade la del elemento protector y embellecedor del óleo como preparación para la nueva vida que se espera tras la muerte.

EZEQUIEL: Sacerdote joven, llevado a Caldea, entre los diez mil deportados del primer sitio de Jerusalén en el año 598 a. C. (2R 24, 14). Allí fue llamado a la profecía (Ez 1 y 2). Investiga profundamente una sociedad en decadencia y la considera en extinción, al mismo tiempo que vislumbra una nueva época surgida de esas ruinas en que reinará la justicia. (Ez 11, 22-24; 36 y 37; 40-48).