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VOCABULARIO BIBLICO: P

 

  

PABLO: Su verdadero nombre era Saulo. Nació entre el año 5  y el año 10  en Tarso, en la región de Cilicia , en la costa sur del Asia Menor . La ciudad de Tarso tenía concedida la ciudadanía romana.

Hijo de hebreos, descendiente del la tribu de Benjamín . En su adolescencia, es enviado a Jerusalén, donde estudia con el famoso rabino Gamaliel . Aquí se une al grupo de los fariseos .

Tras la muerte de Jesús, hacia el año 30 , comienzan a formarse grupos de seguidores de Jesús. Pablo de Tarso fue un activo perseguidor de estas comunidades. En el año 36  se convirtió al cristianismo.

Hacia el año 39 , comenzó su actividad de evangelización cristiana en Damasco  y Arabia.

Es perseguido por los judíos, y huye a Jerusalén, donde se reúne con Pedro el Apóstol, en el año 40 . Conoce entonces a Bernabé .

Huye de Jerusalén, escapando de los judíos helenistas. Se refugia en Tarso.

Bernabé acude a Tarso y se lleva a Pablo a Antioquía, donde pasaron un año evangelizando. Antioquía se convierte en el centro de los cristianos convertidos desde el paganismo. Aquí surge por primera vez la denominación de cristianos para los discípulos de Jesús.

A partir del año 46  comienzan los tres grandes viajes misioneros de Pablo

En el primer viaje misionero, junto con Bernabé y su primo Juan Marcos, parte de Seleucia, puerto de Antioquía hacia la isla de Chipre. En Pafos, se convierte al cristianismo el procónsul romano Sergio Pablo. Es aquí donde Saulo comienza a ser llamado Pablo. Navegan hacia Perge, en la región de Panfilia. Juan Marcos regresa a Jerusalén. Pablo y Bernabé continúan por el sur de Galacia. Encuentran mala acogida por parte de los judíos, y deciden dirigirse a los paganos. Crean varias comunidades cristianas. Los cristianos procedentes del judaísmo plantean la idea de que estos nuevos cristianos deberían aceptar también las leyes judías, como la circuncisión. Pablo decide plantear la cuestión en Jerusalén a su regreso en el año 49 , ante los Apóstoles. Esto dio lugar al primer concilio ecuménico, el [Concilio de Jerusalén] , del año 50 . Triunfó la postura de Pablo, sobre la justificación por la Fe, y la caducidad de la Ley. 

En el segundo viaje misionero, Pablo se hace acompañar por Silas. Parten de Antioquia, por tierra, hacia Siria y Cilicia, llegando al sur de Galacia. En Listra, se les une Timoteo. Atraviesan las regiones de Frigia y Misia. Al parecer, se les une Lucas el Evangelista en Tróade. Decide ir a Europa, y en Macedonia funda la primera comunidad cristiana europea: la comunidad de Filipos. También en Tesalónica, Berea, Atenas y Corinto. Se queda durante año y medio en Corinto, acogido por Aquila y Priscila, matrimonio judeo-cristiano que había sido expulsado de Roma debido al edicto del emperador Claudio. En invierno del año 51  escribe la primera carta a los tesalonicenses, el documento más antiguo del Nuevo Testamento. Al año siguiente vuelve a Antioquía.

En primavera del año 54  inicia su tercer viaje misionero, estableciendo su centro de operaciones en Éfeso, capital de Asia Menor. Permanece allí unos tres años. Le llegan noticias de los conflictos surgidos en la comunidad de Corinto. Escribe la primera carta a los corintios en el año 54 y la segunda carta a los corintios a finales del 57 . Atendiendo a los conflictos con los judeo-cristianos, escribe las cartas a los filipenses (año 57 ) y a los gálatas. Va a Corinto a finales del 57 , donde pasa el invierno. Escribe la carta a los romanos, en la primavera del 58 . Vuelve entonces a Jerusalén para entregar la colecta de las comunidades cristianas procedentes del paganismo, destinada a los pobres de las comunidades de Jerusalén.

Judíos procedentes de Antioquia le acusan de violar la Ley e intentan matarle en una reyerta. El tribuno romano impide que le maten y lo encarcela. Es enviado a la provincia de Judea, donde el procurador Antonino Felix le retiene durante dos años (del 58  al 60 ) a la espera de conseguir un dinero por su libertad. Porcio Festo sucede a Antonino Felix como procurador de Judea. Pablo apela a su derecho, como ciudadano romano, a ser juzgado en Roma. Tras un accidentado viaje, llega a Roma en primavera del año 61 . Es liberado en el 63 . La carta a Filemón, se supone escrita en este periodo de cautividad, entre el 58  y el 63 .

Había expresado su deseo de llegar hasta España, lo cual posiblemente se cumplió en el año 63 . Al parecer, después visitó las comunidades de Oriente. Volvió a ser apresado en Roma, donde murió durante las persecuciones de Nerón hacia el año 67 . Fue enterrado en la via Ostiense de Roma.

Es Pablo de Tarso, quien reconoce que Jesús es Dios. Este asunto es muy importante, pues la mayoría de los apóstoles, definían a Cristo como el Mesías, el hijo de Dios. Pero con una acepción alejada de la de una Divinidad propia. ( Tema de un ensayo adicional. )

Es Pablo, quien le da el carácter Divino a Jesús (kirios), tal y como mas adelante se llamará a una de las personas de la trinidad. ( KIRIOS IHSOTS KRISTOS ), Filipenses 2,9

Recoge Pablo, una corriente de evangelización, que podría llamarse Cristianismo Apostólico. Pero de ninguna manera era Universal, ni Romano.

Es el impulso de Pablo, el que da la Catolicidad y Romancidad al movimiento.

Al hacerla religión de los gentiles, le abre la puerta a la capital del Imperio. Y al separarla del judaísmo, obtiene esta nueva religión, un vigor  extraordinario.

PACIENCIA: Virtud consistente en refrenar la segunda parte del binomio acción-reacción cuando la reacción es negativa hacia la construcción del Reino. La Iglesia la define como uno de los frutos del Espíritu Santo como primicias de la vida eterna.

PACTO: Convenio ajustado con ciertas condiciones y ratificado con los ritos religiosos. En el AT el pacto o Alianza se realiza por parte de Dios con el pueblo elegido por la mediación de los patriarcas Noé, Abraham, Isaac y Jacob; y ratificado después con Moisés en el Sinaí. Cristo nos propone en la Eucaristía un nuevo pacto sellado con su propia sangre.

PADRE: Progenitor masculino de un descendendiente directo. En sentido más amplio es el origen de una estirpe. En sentido aún más amplio se reconoce como tal a Dios, siéndolo de toda la estirpe humana, especialmente desde la prohijación realizada por su único hijo: Jesús. Aquí nos encontramos con una de las muchas limitaciones idiomáticas. El carácter de Dios como Padre trasciende el sentido masculino del término. Dios es, a la vez, Padre y Madre de todos los hombres, ya que es el origen y el destino de la humanidad.

PAJA: No tiene vida, peso ni estabilidad; es símbolo de lo que no se sostiene, de lo que se lleva cualquier viento, desaparece. Símbolo de los impíos (Sal 1, 4; Mt 3, 12).

PALABRA: En los antiguos pueblos orientales la palabra no es solamente la expresión de un pensamiento o deseo, sino un objeto concreto cargado de la fuerza del alma de quien la pronuncia. En el mundo bíblico la palabra expresa la persona en su totalidad, de ahí la importancia de la Palabra de Dios que viene a representar la totalidad de Dios. En griego es LOGOS y en hebreo DABAR.

PALESTINA: Los hebreos, pueblo de nómadas semitas, aparecieron en el Asia Menor alrededor del siglo XIII a.C. Estos se asentaron en la zona de Palestina, al sur de Fenicia. Esta zona esta delimitada al oeste, por el mar Mediterraneo; al este, por el río Jordan y el Mar Muerto; al norte, por las montañas del Líbano y al sur, por la península del Sinaí. Es un territorio menos fértil que Egipto y Mesopotamia, pero presenta llanuras aptas para el pastoreo y el cultivo, por lo que será codiciado por los vecinos del desierto. Esta región se llamó primitivamente el país de Canaán debido a que sus primitivos pobladores fueron los cananeos. Cerca del 1500 a.C. llegaron tribus de origen ario, los filisteos, y denominaron a la zona Philistina , nombre del cual deriva la palabra Palestina

Región histórica de Oriente medio, en la costa oriental mediterránea y limitada al norte por el Líbano, al oeste por el valle del Jordán, el mar Muerto y la depresión de el-Ghur, y al sur por el istmo del Sinaí.

En la antigüedad, el país comprendía Galilea, Judea, Samaria y los países de Moab y Ammón, estos dos últimos al este del Jordán.

El nombre de Palestina, que deriva del de los filisteos, se utilizó en la literatura cristiana entre los siglos VI-XIX.

Poblada desde muy antiguo, fue uno de los primeros centros neolíticos.

Controlada desde el siglo XV a.C. por los egipcios, en el siglo XIII a.C. fue ocupada por los filisteos y los hebreos, con cuya historia se confunde la de Palestina hasta la revuelta de 132-135 d.C.

A partir de entonces perteneció al imperio romano, al bizantino y al califato árabe, hasta la creación del reino latino de Jerusalén por la primera cruzada.

Una vez desaparecido éste, perteneció a los ayubíes, a los mamelucos de Egipto y, a partir de 1516, al imperio otomano.

En los albores del período histórico, los cananeos estaban establecidos en una franja situada al sur de Siria y atravesada por el valle del Jordán.

Allí se hallaba uno de los más antiguos focos de civilización conocidos: Jericó, cuyos habitantes venían desempeñando el papel de intermediarios en las relaciones comerciales entre el mundo mesopotámico y el valle del Nilo.

Pero el verdadero protagonista de la historia palestina es el pueblo hebreo, semita, cuyas creencias, recogidas en la Biblia, se cuentan entre las doctrinas religiosas y morales que mayor influencia han ejercido a lo largo de la historia.

Al parecer, en torno a 1200 a.C. los israelitas, en unión de diversas tribus, irrumpieron en el país de los cananeos aprovechando la debilidad de Egipto, que se iba replegando progresivamente de Asia.

Pero apenas establecidos, el reflujo de los llamados pueblos del mar alcanzó a Palestina.

Fue una época de disturbios y de guerras internas con medianitas, moabitas, arameos y filisteos.

Estos últimos, de cuyo nombre deriva el de Palestina, acabaron por someter toda la región, subyugando a cananeos e israelitas.

Hacia el año 1008 a.C., con el rey David, los israelitas modificaron a su favor la situación, y los filisteos desaparecieron de la historia.

El reinado de David supuso una consolidación del reino unificado.

Hacia el octavo año de su reinado se apoderó de la ciudad de Jerusalén, situada en la frontera entre Israel y Judá, y en ella fijó la capital. Israel entró entonces en una fase imperialista, facilitada por el debilitamiento temporal de Egipto y Mesopotamia, que le llevó a dominar una amplia región entre el Mediterráneo y el alto Éufrates.

Pero los pueblos conquistados (moabitas, edomitas, ammonitas) no tardaron en sublevarse, y el reino de Israel, tras la muerte de Salomón (922 a.C.), hijo y sucesor de David, se escindió en dos estados: Israel, al norte, centrado en la región de Samaria, y Judá, al sur, con capital en Jerusalén.

La presencia del poderío asirio en el escenario palestino en el siglo IX a.J.C., obligó a Israel a aliarse con Judá y con los estados sirios.

Tras la derrota de Asiria, reinando Ajab en Jerusalén, y en tanto este imperio recobraba fuerzas, Israel hubo de enfrentarse con sus anteriores aliados sirios antes de lanzarse a la recuperación del perdido esplendor de los tiempos de David.

A ello contribuyó la reafirmación de la identidad religiosa, subrayando el aspecto más original de sus doctrinas: el monoteísmo.

El resurgir asirio bajo Sargón II (siglo VIII a.C.) se tradujo en la destrucción de Israel.

Los asirios habían adoptado la costumbre de deportar las oligarquías de los pueblos conquistados, a fin de que éstos, privados de jefes, fuesen fácilmente sometidos. La clase dirigente de Israel sufrió esta suerte.

En cuanto a Judá, Senaquerib, sucesor de Sargón, sitió Jerusalén (701 a.C.), pero no consiguió expugnarla, pues la amenaza egipcia y los desórdenes internos le aconsejaron levantar el asedio.

Judá reconoció un vasallaje formal respecto de Asiria, y ello le permitió conservar su identidad, pero en cuanto esa potencia empezó su declive, los judíos reafirmaron su independencia (en tiempo del rey Josías, 640-609 a.C.).

Incluso se lanzaron a una política expansiva ampliando la frontera con una parte considerable del antiguo reino de Israel y de la costa filistea, hecho que fue posible por el vacío que había dejado en la región la decadencia de Asiria.

Sin embargo, cuando emergió el imperio neobabilónico, hacia 600 a.C., Judá volvió a entrar en la esfera de influencia de un poder extranjero.

 Nabucodonosor II conquistó Jerusalén en el año 586 a.C., destruyó el templo y el palacio y deportó a la aristocracia judía a Babilonia, lo que significó el fin del reino de Judá.

Este período, conocido como de «cautividad», inició el fenómeno de la diáspora y representó, paradójicamente, un momento de auge de la cultura hebrea, con la compilación de la Biblia y la sistematización de otras doctrinas tradicionales.

Cuando el imperio neobabilónico fue destruido por los persas, éstos permitieron a los judíos deportados regresar a la patria a condición de reconocer su vasallaje.

No todos retornaron, pero los que lo hicieron constituyeron un foco cultural y religioso cuya máxima expresión fue la reconstrucción del templo de Salomón (completada hacia 515 a.J.C.).

La dominación persa significó para Palestina un período de paz, prosperidad económica e incremento demográfico, en cuyo transcurso el arameo, que era la lengua oficial de la administración persa en todas las provincias occidentales del imperio, desplazó al hebreo como lengua de uso.

Posteriormente, ya en el siglo III a.J.C., este período dio paso, sin sobresalto alguno, a la incorporación de Judea al imperio de los sucesores de Alejandro Magno (Tolomeos de Egipto primero, Seléucidas de Siria después).

El nuevo ámbito político facilitó aún más la diáspora judía, y se inició un provechoso contacto con el mundo cultural helenístico.

Se fundaron varias ciudades siguiendo este modelo, y el griego reemplazó al arameo como lengua oficial.

La traducción de la Biblia al griego en Alejandría (versión de los Setenta) significó un paso decisivo en la difusión universal de las doctrinas hebreas.

Los Seléucidas, sin embargo, rompieron la tradición de tolerancia de la que se habían beneficiado los judíos hasta el momento, y trataron de imponer una helenización forzosa en la cultura y la religión.

Las costumbres judías quedaron prohibidas bajo pena de muerte, la ciudad de Jerusalén fue saqueada y el templo fue dedicado a Zeus olímpico.

La resistencia a esta helenización quedó plasmada en los libros bíblicos de Daniel y Ester y en la rebelión capitaneada por los hermanos Macabeos (160 a.J.C.), iniciada por Matatías Asmoneo.

El debilitamiento del imperio seléucida, carcomido por las luchas internas, devolvió a los judíos cierta tranquilidad e incluso la independencia durante un siglo, en el que fueron gobernados por unos sacerdotes-reyes descendientes de los Macabeos, hasta la anexión por Roma a mediados del siglo I a.J.C.

Roma ya había conquistado Siria y aprovechó las luchas dinásticas que sacudían Jerusalén. Los romanos reconocieron como rey a Herodes (73-4 a.C.), hijo de Antípatro, un alto dignatario judío favorable a Roma.

Herodes, muy helenizado aunque cumplidor de la ley mosaica, llevó el orden y una relativa prosperidad a su pueblo, pero se ganó la enemistad de los celosos de la ortodoxia.

Éstos alimentaron un clima apocalíptico y de expectativas mesiánicas que convirtieron Palestina en un hervidero de rebeliones que los reyes, siempre sostenidos por Roma, no consiguieron superar, arrostrando ellos mismos una gran impopularidad con independencia de lo acertado de su gestión.

Esta atmósfera de deterioro estalló en el 66 d.C. en una rebelión que culminó en el año 70, siendo Tito Flavio emperador de Roma, con la toma de Jerusalén, la destrucción definitiva del templo y la anexión de Judea al imperio romano.

La dinastía asmonea aún subsistió un cuarto de siglo, pero sus representantes no volvieron a ostentar el título de rey y actuaron siempre bajo el control de los gobernadores romanos de Siria.

Tras este episodio, puede darse por concluida hasta nuestros días la historia de una Palestina judía.

PALMAS: Batir palmas, aplaudir: ver MANO.

PALMO: Medida equivalente a la distancia que va desde el pulgar de la mano al extremo del dedo meñique = 22,5 centímetros.

PALMO MENOR: Medida equivalente al ancho de la mano = 7,5 cm.

PALOMA: Utilizada en diversos sacrificios, es símbolo de la paz que Cristo trae al mundo, al aparecer sobre su cabeza como personificación del Espíritu Santo en el momento de su bautismo.

PAN: al igual que el vino, es el alimento primario que el hombre elabora. Contiene los dos atributos esenciales: el fruto de la tierra y el trabajo del hombre. En los tiempos bíblicos se hacía de harina de trigo o de cebada, amasándose en tortas finas cocidas en brasas. Formó parte de la primera Pascua, en su versión ázima (sin fermento) y volvió a simbolizar la nueva alianza que Cristo refrendó en la institución de la Eucaristía, tomándolo como elemento simbólico del sacrificio de su cuerpo y el reparto del mismo entre los creyentes como alimento esencial del espíritu. Cristo mismo se denomina "pan de vida" como alimento elemental y primigenio para el espíritu y la vida eterna.

PANES DE LA PROPOSICIÓN: Ver SACRIFICIO.

PARÁBOLA: En hebreo MASHAL.  Es una comparación en forma de historia. Muchas veces, en la parábola las cosas suceden precisamente lo contrario de lo que la gente esperaba; y es que no siempre vemos las cosas como Dios las ve. La parábola hace pensar, balancea ciertas convicciones que no vienen de Dios; lleva a encarar la vida desde un punto de vista NUEVO. Por eso, sólo entiende la parábola quien se abre a Dios, quien tiene fe. Cristo utilizó abundantemente este estilo oratorio por su gran contenido didáctico y docente, así como por su facilidad de asimilación para mentes encorsetadas por la Ley mosaica.

Las parábolas de Jesús pertenecen a un tipo especial de relato judío. Las parábolas no figuran ni en la Biblia hebrea ni en la literatura griega, pero son abundantes en la literatura rabínica. Hay dos definiciones clásicas de parábola, una tiene su origen en los tiempos antiguos, la otra, es de un erudito moderno, C.H. Dodd.

Los rabinos creían que las parábolas proporcionaban asas para un misterio, para algo difícil de entender. Creían que estos relatos simples ayudaban a comprender el verdadero significado de la Tora. En años más recientes, el erudito inglés C.H. Dodd en su libro The Parables of the Kingdom (1935) proporciona una definición útil. Es una metáfora sacada de la naturaleza o de la vida común. Debido a su "extrañeza", se "lleva" al oyente al pensamiento activo sobre su significado. La parábola no es la interpretación, pero provoca la interpretación.

Los evangelios sinópticos recogen entre 43 y 47 parábolas (la variación depende de lo que cada uno considere como parábola).

PARÁCLITO: Significa ayudante, protector, abogado. Así llama Juan (14-16) al Espíritu Santo.

PARAÍSO: Del griego PARADEISOS. Adaptación de una palabra persa que significa jardín o parque. Según el Génesis, el lugar donde Dios colocó a Adán. En el Génesis se le denomina huerto del Edén, situado entre los ríos TIGRIS, Eufrates, Guijón y Pisón. Por extensión es el lugar donde van destinados quienes alcanzan la gloria de Dios tras la muerte material. La característica paradisíaca se la da la simple presencia de Dios en él. No estamos ante un lugar físico y ubicable, sino a un SER y ESTAR junto a Dios.

PARASCEVE: Del griego preparación. Se designaba así al viernes porque ese era el día en que debían prepararse los alimentos para el sábado.

PARTIR EL PAN: En la celebración de la cena pascual judía y en la eucaristía de los cristianos, es un gesto importante: gracias a él todos los presentes pueden comer del mismo Pan consagrado en esa celebración. Es, pues, un símbolo muy diciente y eficaz del espíritu comunitario de los participantes (Mc 14, 22; 1 Cor 10, 17). Por eso, desde los primeros tiempos cristianos, la celebración eucarística fue llamada fracción del pan ("fracción" es el acto de partir). Ver Hch 2, 42; 20, 7; Lc 24, 35.

PARUSIA: Proviene del griego y, etimológicamente, significa presencia. Se entiende por tal la segunda y definitiva venida de Cristo revelada en Mt. 24, 3, al final de los tiempos.

PASCUA: Inicialmente era una celebración característica de pastores; después pasó a ser una gran fiesta de liberación de los HEBREOS, de su salida de Egipto. Más tarde se le incorporó una antigua fiesta agrícola de los panes sin FERMENTO (ázimos). También se daba el nombre de pascua al CORDERO que, en esa ocasión, se sacrificaba y se comía. En el NT la Pascua es MEMORIAL de salvación de los hombres realizado por Jesús con su vida, muerte y resurrección. Es la celebración del nuevo ÉXODO - la salida hacia una vida NUEVA y de camino hacia el Padre.

PASTOR: Nombre dado, simbólicamente, a líderes políticos o religiosos. Los pastores, en el sentido literal de la palabra, no tenían buena fama en tiempos de Jesús: su profesión, a pesar de ser importante, los marginaba por muchos aspectos, principalmente ético-religiosos: se tenía la sospecha de que no eran suficientemente puros desde el punto de vista legal, además, desarrollaban su oficio fundamentalmente fuera de las ciudades. Sin embargo, la figura del pastor entraña un gran simbolismo, ya que es él quien posee el destino de su rebaño. Cristo utiliza frecuentemente este símbolo para designarse a sí mismo, o denominar a sus apóstoles.

PATRIARCA: Jefe de familia grande, clan o tribu. Es el nombre que se les da a los antepasados israelitas, principalmente Abraham, Isaac y Jacob.

PAZ: En hebreo "Shalom", que dice más que nuestro término paz: es bienestar completo, satisfacción, armonía, todo lo que es fruto de la BENDICIÓN de Dios. Shalom es todavía hoy el saludo habitual entre los israelitas; es como decir "que todo le vaya bien". En el AT el MESÍAS esperado se le dice también Príncipe de Paz (Is 9, 5s; Ef 2, 14).

PECADO: Es la acción mala del hombre rebelde, débil y desequilibrado. El AT tiene varias palabras para expresar esta realidad (Dt 19, 15; 2 R 18, 14; 1 R 12, 19): crimen, extravío, impiedad, injusticia, etc. Pecado es, pues, todo lo que está fuera de lo normal, de lo divino, de la vida y exige un castigo, puesto que los valores de la vida deben ser mantenidos (Sal 3; 5; 6; 7; 13; 17, 22, etc.; Sal 19, 13; Lev 4). El AT afirma su realidad pero desconoce su origen. El NT conoce la realidad del pecado que tiene muchas manifestaciones según los vicios a que están sujetos los hombres. La ausencia de pecado en el hombre se da en la medida del cumplimiento de los mandamientos, todos subordinados finalmente al mandamiento nuevo de Jesús (Jn 15, 12; 1 Jn 3, 18ss; 4, 7ss; 5, 1ss). La enseñanza paulina es abundante sobre todo en lo referente al origen del pecado (Rom Cap. 5). El pecado, en su vertiente moral, es, fundamentalmente, el alejamiento del alma de su Creador. Es la soledad espiritual y la muerte para la vida eterna. Es, además, una acción unipersonal, íntima y ligada a la libertad individual de cada persona. Nada ni nadie puede obligar a pecar, es tu propia voluntad la que te inclina, o no, libremente hacia la "puerta ancha". Podemos distinguir tres clases de pecado:

·        Pecado estructural : fruto de la acción social en la que nos encontramos inmersos y al que no nos podemos sustraer. De alguna forma es la reminiscencia del pecado original.

·        Pecado existencial: consecuencia de nuestras reacciones ante la cotidianidad, las frustraciones y las provocaciones.

·        Pecado moral: exclusivamente unipersonal y voluntario, consecuencia de una acción premeditada y consciente de transgresión y alejamiento de Dios.

PEDRO: Del griego PETROS y arameo KEFA = roca madre. En la lista de los 12 APÓSTOLES que Jesús llamó para que lo siguieran más de cerca (Mt 10, 2-4; Mc 3, 16-19; Lc 6, 14-16; Hch 1, 13), el primer nombre es siempre el de Simón. Jesús le cambio el nombre: lo llamó Cefas, que en ARAMEO significa ROCA; en el NT, escrito en griego, se usa principalmente la forma griega Pedro (= roca, piedra). Con el nuevo NOMBRE Jesús le da a Simón un NUEVO programa de vida y una garantía de ayuda (Mt 16, 18). A su vez, Pedro tendrá que amar y seguir a Jesús más que los otros (Jn 21, 15-19); será el jefe y el modelo de los discípulos de Cristo. Es interesante tener en cuenta que hasta entonces no existía el nombre propio de Pedro; a partir de Simón Pedro el nombre se difundió por todas partes. Dentro del grupo de los 12, hay tres nombres fundamentales: Pedro, Juan y Santiago. En ellos descansa Jesús sus confidencias, les toma aparte para que le acompañen en la Transfiguración, los separa del grupo en Getsemaní..... De los tres, Pedro es el más significado y significativo. A él le entrega las llaves del reino, sobre él funda la Iglesia, con él discute más airadamente sobre los fundamentos y significados, él es quien también le produce la mayor decepción en su negación (personificando la negación del género humano). De alguna forma es designado por Cristo como cabeza del grupo más íntimo. Sin embargo, con posterioridad a la resurrección y ascensión de Jesús, la figura de Pedro, si bien sigue siendo preponderante, se ve ensombrecida por la nueva a parición de Pablo. Pedro, a su vez, ni siquiera se hace cargo de la Iglesia de Jerusalén, que es entregada a Santiago, sino que marcha a Roma para evangelizar el centro y capital del mundo civilizado conocido en ese momento.

PENA: Tiene dos acepciones principales: la referida al sentimiento de frustración y contrariedad que vemos en Jesús ante el fracaso y la incomprensión; y la de sanción de los delitos cometidos: cárcel, lapidación, flagelación, crucifixión.

PENITENCIA: La conversión se considera en la Biblia como un volver del mal CAMINO y un seguir por el camino del bien; una corrección del rumbo. Muchas veces va acompañada de signos externos; es lo que se llama penitencia. Propiamente no somos nosotros los que nos convertimos: es Dios quien nos da la gracia de cambiar de rumbo (Jer 31, 18)

PENITENCIA (sacramento): Implica la expiación de los pecados mediante alguna suerte de sacrificio compensatorio. Es la rememoración de la Ley mosaica que contenía el intercambio de sacrificios en compensación de las acciones contrarias a la voluntad de Dios. Cristo otorgó a los apóstoles la posibilidad del perdón de los pecados y la absolución del infractor (Mt. 18, 18 y Jn. 20, 23) sin que haya mención a penitencia. Más bien al contrario, Cristo predica en Mt. 9, 13 : "misericordia quiero y no sacrificios". A este respecto es de resaltar un contrasentido reiterado, especialmente en tiempos pasados: la costumbre de imponer como penitencia para el perdón de los pecados la proclamación de diversas oraciones o jaculatorias, como si la oración fuese un castigo para quien la proclama. Nada hay más anacrónico y contradictorio. En todo caso, la penitencia del pecador está en el propio pecado. Si entendemos como pecado el alejamiento de Dios, ese propio alejamiento implica un sufrimiento espiritual que a todas luces es la mayor de las penitencias.

PENTATEUCO: Palabra griega que significa "cinco libros". Son los cinco primeros libros de la Biblia: GÉNESIS, ÉXODO, LEVÍTICO, NÚMEROS Y DEUTERONOMIO. Los judíos llaman Torá o Ley a esta parte de la Biblia. Sus contenidos fueron redactados durante cinco siglos, a partir de los tiempos de Moisés.

PENTECOSTÉS: En el AT es la fiesta de acción de gracias a Dios por las cosechas. Más concretamente era la fiesta agrícola relacionada con las ofrendas de los nuevos panes que señalaba el fin de la siega. Se celebraba el 50º día después de la Pascua. De ahí su nombre, que quiere decir 50º, en griego. Más tarde, Pentecostés pasó a ser también FIESTA de la ALIANZA. En el NT es la celebración de la primera gran COSECHA de convertidos y de la venida del ESPÍRITU SANTO a la comunidad de la nueva ALIANZA.

PEREZA: Es la indolencia o postergación de acciones ajustadas a la voluntad de Dios. Es calificada por la Iglesia dentro de los llamados pecados capitales por considerar que genera otros vicios y pecados.

PERFUME: Su uso es señal de alegría. En el culto se quemaba incienso y perfumes: su olor agradable y el humo que subía al cielo representaban las oraciones que se elevan hasta Dios. Ver SACRIFICIO.

Perícopa: Los textos del Evangelio, en sus diversas redacciones, si bien están conformados como narraciones con sustratos históricos, parten de tradiciones orales que llegan a los redactores evangélicos en colecciones de dichos o relatos. A estos relatos originales, completos en sí mismos e independientes uno de otro, es a lo que se denomina perícopa. Perícopa es, por tanto, relatos de hechos concretos, más o menos breves, con su propia construcción y completos, tanto en planteamiento, como en contenido y estructura y que es utilizado por el redactor evangelista como bloque unitario e insertado en su redacción, bien tal cual lo recibe, o con modificaciones redaccionales.

PERJURIO: Mentira realizada intencionadamente contraria al juramento prestado con anterioridad.

PIEDRA: En la mentalidad hebrea simboliza la solidez duradera y pesada, así como la fuerza y permanencia.

PLAGAS: Manifestaciones naturales perjudiciales para la sociedad humana. Las plagas de Egipto responden a fenómenos naturales del valle del Nilo, pero su concatenación es aprovechada por el hagiógrafo para justificar la intervención divina a favor de Israel. La última de las plagas (la 10ª) es la que se descuelga de esta explicación natural, aunque contiene contrasentidos difíciles de encajar, como, por ejemplo, la razón por la que el propio faraón no murió, cuando él era el primogénito de su casa...

POBRE: Es el que no tiene voz en la sociedad de los ricos y poderosos. Hasta en la misma religión oficial está marginado: recibe pequeños favores, pero no se le pide que dé ni poco ni nada a la comunidad. Pero Dios está de parte de los pobres. Y ellos tienen experiencia de esto. Por eso, no ponen confianza en el poder y en los bienes, sino en la fuerza que les viene de Dios. Son pobres de hecho y "en espíritu" (Mt 5, 3). Unidos por los mismos sufrimientos y objetivos, abiertos a la voz y a la ayuda de Dios, luchan confiados por una sociedad como Dios la quiere: están realmente interesados en el REINO DE DIOS. JESÚS fue pobre, vivió entre los pobres, confió en ellos y le mostró al mundo su dignidad e importancia; no aceptaba como discípulo a quien pusiera confianza en las riquezas. Ver SABIDURÍA. ELECCIÓN. PUEBLO.

PONTÍFICE: Es el que ocupa el primer lugar en el orden sacerdotal. Su oficio lo es por toda la vida, aunque deje de ejercer. A partir de Antíoco Epifanes, los pontífices eran designados y destituidos según el interés del grupo político dominante, por ello en el NT se habla en numerosas ocasiones de pontífices y sumos sacerdotes, ya que con este título eran conocidos también los que habían sido y dejado de serlo.

PREDESTINACIÓN: Destino designado antes de la realización de la existencia. Para los cristianos sólo es asumible la predestinación de Cristo como Redentor y Salvador. La predestinación existencial sería contrapuesta a la libertad con que Dios creó y dotó al hombre.

PRESBÍTERO: Etimológicamente = anciano. En el AT significa a la vez la edad y la dignidad. En el NT se denomina así a quienes han sido ordenados y tienen a su cuidado las iglesias.

PRETORIO: Palacio en el que habitaba el prefecto romano y desde donde administraba justicia. También se aplica este término a los campamentos donde permanecían los soldados pretorianos.

PRIMICIAS: La vida pertenece a Dios. De todo ser vivo, el primero que nace es "devuelto" simbólicamente a Dios. Cuando se trata de plantas, sus primeros frutos se llaman primicias; en el caso de hombres o animales reciben el nombre de PRIMOGÉNITOS. Hermoso el sentido figurado de la palabra en Rom 16, 5; 1 Cor 16, 15. Ver PENTECOSTÉS.

PRIMOGÉNITO: El primer hijo que nacía era tratado con especial consideración. Pertenecía a Dios (ver PRIMICIAS). Tenía derecho a la BENDICIÓN de la primogenitura, que lo acompañaría durante toda la vida. A la muerte del padre, pasaba a ocupar el puesto de jefe de la familia y recibía el doble de la herencia. Pero los distintos textos de la Biblia quieren demostrar que, ante Dios, nadie tiene derechos especiales: él elige gratuitamente a quien él quiere: Abel, Jacob, David y muchos otros son preferidos al hermano primogénito. Debido a los derechos de la primogenitura, al primer niño que naciera se le llamaba primogénito, aunque no lo siguiera otro hermano (Zac 12, 10 y, en el NT, Lc 2, 7, que prepara claramente el versículo 23). En ese sentido, primogénito equivale a heredero. Jesús es llamado primogénito en sentido muy profundo: Col 1, 15.18; Heb 1, 6; Ap 1, 5. De ahí la aplicación a los cristianos en Heb 12, 23.

PRINCIPADO: San Pablo designa con este nombre a uno de los órdenes angélicos y también de los demonios porque ejercen cierto poder sobre los otros.

PRÍNCIPE: Es el cabeza de una tribu, familia, etc. u ostenta alguna autoridad sobre otro. En el NT se denomina Príncipe de este mundo al maligno (Jn. 12, 31; 14,30 y 16,11)

PROCÓNSUL: Gobernador romano de una provincia senatorial.

PROCURADOR: Gobernador de una provincia. También se denomina así al administrador o encargado económico de una hacienda.

PROFECÍA: Testimonio de una experiencia divina pegada a la realidad material. La profecía no sólo es un predicción, sino que trasciende ese contexto para convertirse en una posibilidad de futuro a la vista de la realidad presente, desde la experiencia de Dios de quien la emite.

PROFETA: Del griego PROFHTHS. Hebreo NABI. Portavoz divino, no meramente pronosticador. Para muchos es una persona que predice el futuro. Pero no es así como lo entiende la Biblia. El término tomó sentidos diversos a lo largo de los siglos; y hay diversas palabras hebreas para designar al profeta. Poco a poco prevaleció la imagen del profeta como hombre lleno del Espíritu de Dios, que a la luz de la fe ve la situación en que vive, anuncia la palabra de Dios y denuncia el pecado. En esta línea, ser profeta no es profesión ni cargo oficial: es una vocación, muchas veces en conflicto con instituciones y autoridades.

En los tiempos bíblicos, el profeta viene a ser la "conciencia" del pueblo, el contrapunto o contrapeso de la institucionalización del carisma, imprescindible para evitar su anquilosamiento y promover y cuidar su progreso. Ver PURO.

PROFÉTICOS: Son los libros escritos por profetas. Estos libros tienen dos mensajes fundamentales. El primero viene de los profetas que vivieron antes del destierro de Babilonia y exige conversión para que se cambie totalmente el sistema y no caiga sobre el país el JUICIO DE DIOS. El segundo es el de los profetas del Exilio y después del Exilio y son cantos de esperanza y estímulo. Son los cantos del consuelo. Ordinariamente, los profetas se dividen en mayores y menores, de acuerdo con la extensión de sus escritos. Profetas mayores: ISAÍAS, JEREMÍAS, EZEQUIEL Y DANIEL. Profetas menores: BARUC, OSEAS, JOEL, AMOS, ABDíAS, JONÁS, MIQUEAS, HABACUC, NAHUM, SOFONIAS, AGEO, ZACARÍAS Y MALAQUÍAS.

PRÓJIMO: Designa un miembro del pueblo de Dios (Lev 19, 17-18). El NT sigue empleando el término para miembros de la comunidad judía (Hch 2, 29; 3, 22; 7, 2), pero no tarda en designar esencialmente a los miembros de la comunidad cristiana. En los escritos de San Pablo la palabra HERMANO aparece 130 veces. Para Jesús prójimo es todo hombre (Mt 25, 31-46) puesto que en él no hay judío ni griego, ni esclavo ni libre, ni hombre ni mujer (Gál 3, 28-29; Col 3, 11). Cristo es quien da verdadera dimensión a este término: prójimos somos todos en cuanto hermanos. El amor al prójimo, por tanto, tiene una dimensión fraternal de la que carecía antes de la docencia de Jesús. Constituyéndose así en la esencia de nuestra fe: el prójimo, en cuanto nuestro hermano, es la significación y objetivo de nuestro amor. Es el espejo y nuestra realidad.

PROMESA: Es fundamentalmente la palabra de Dios dirigida a Abraham y a David, de su bendición. Es anuncio a Abraham de tres cosas: de una posteridad numerosa, del don de la tierra de Canaán y de una bendición que el pueblo recibirá para ser feliz. La promesa ocupa un lugar central en el NT. Todo lo prometido por el PADRE a los patriarcas y al pueblo de Israel se cumple en Jesucristo (2 Cor 2, 20). Las promesas son para Israel (Rom 4, 13; 9, 4; 15, 8) y para todos los que creen en Cristo (Rom 4, 16; Gál 3, 16.26-29). Ver ISRAEL. JESÚS.

PROPICIATORIO: Es la cubierta del Arca de la Alianza donde estaban colocados los querubines. Desde este lugar hablaba Dios a Moisés.

PROSÉLITO: En el NT se denomina así al gentil que abrazaba la fe judía.

PROSTITUCIÓN: Del griego PORNEIA, derivado de PERNHMI = vender. En lenguaje simbólico es la infidelidad a la ALIANZA con Yavé. Ver ADULTERIO. MUJER.

PROVERBIOS: Contiene la sabiduría de Israel de una época muy amplia que va desde los tiempos de Salomón (950 a. C.) hasta después del Exilio que llegan hasta dos siglos antes de Cristo. El proverbio es una frase corta, bien hilvanada, que expresa una verdad adquirida por la experiencia y que impresiona por la brevedad y por la agudeza de la observación. Se atribuyeron a Salomón por la fama de erudito que él tenía (1R 3-5).

PUBLICANO: Los publicanos eran una institución de origen helenístico que tenían arrendado un servicio comunitario (publicum) que podía tratarse desde la adjudicación de contratas de obras públicas al cobro de algún impuesto. En unos momentos de expansión como vive Roma durante los siglos III y II a.C. las regiones y provincias que eran conquistadas debían pagar un impuesto que una vez delimitada su cuantía, se sacaba a pública subasta. El Estado cobraba de manera anticipada la cantidad estipulada y los adjudicatarios tenían que recaudar directamente los tributos. En numerosas ocasiones existían asociaciones de publicanos para pujar por el arrendamiento fiscal de un lugar determinado. Esas sociedades tenían sus estatutos y estaban dirigidas por un magister que tenía su residencia en Roma, donde trataba directamente con los funcionarios públicos. De esta manera el Estado contaba por adelantado con el dinero durante un período de cinco años y se ahorraba un buen pellizco en sueldos. El riesgo que corrían los publicanos era muy alto por lo que el Estado protegía con mimo a estos suministradores de dinero. Sin embargo, cuando el negocio resultaba fructífero, los beneficios eran tremendamente elevados. Este sistema de recaudación fiscal plantea numerosos defectos siendo las corrupción el más corriente. No olvidemos que los publicanos tenían la protección de los magistrados, quienes debían proteger incluso militarmente a los recaudadores si fuera necesario.

PUDOR: Sensación de vergüenza producida por el desequilibrio moral desencadenado tras la transgresión cometida por Adán y Eva al comer del árbol del bien y del mal.

PUEBLO: El pueblo no siempre es citado en los textos bíblicos. Pero está siempre presente: a través de la vida, de las costumbres, de las preocupaciones y luchas que se describen; a través de la fe y de la esperanza que se manifiestan. La Biblia fue escrita para el pueblo y partiendo del pueblo. Es importante ver esta constante presencia del pueblo. A veces se manifiesta a través de detalles curiosos. Así, Ex 1 no recuerda el nombre del rey egipcio que oprimió a los hebreos, ni el de la princesa que adoptó a Moisés; pero sí cita los nombres de las dos parteras egipcias, Sifrá y Puá, que desobedecieron la ley injusta y así salvaron de la muerte a muchos niños hebreos. Ver ELECCIÓN.

PUERTA DE LA CIUDAD: Por seguridad, las ciudades antiguas estaban rodeadas de murallas, con uno o más portones de acceso. Dentro de la ciudad no había calles, jardines o plazas centrales. Pero junto al portón principal había un espacio libre, que terminó siendo el centro cívico de la ciudad: allí era en donde funcionaba el tribunal, en donde se hacían los negocios importantes y en donde se escuchaban las últimas noticias. Era el lugar de la reunión de los ANCIANOS y de los hombres en general. Sentarse a la puerta significa ocupar un cargo público. Puerta pasó a significar también sinónimo de ciudad: Mt 16, 18. La puerta, como tal, es un signo de poder, autoridad y de acceso. Quien posee las llaves, posee el poder. Esta tradición ha llegado hasta nuestros días, como podemos comprobar con la entrega de llaves de la ciudad a personas eminentes, como símbolo de alabanza y honor.

PUREZA: Limpieza de toda contaminación pecaminosa La pureza "catalogada" nace de la Ley. Por ella hay cosas, actos y animales denominados impuros, per se y a la inversa. Las principales fuentes de impureza, según la Ley eran: los cadáveres y la vida sexual, por lo que se refiere a la pureza corporal. En cuanto a la pureza moral, es impuro todo cuanto significa pecado, injusticia, iniquidad o fruto del corazón malvado.

PURGATORIO: Tradicionalmente se ha considerado como tal al lugar intermedio entre el cielo y el infierno. Es una especie de estación de tránsito entre la vida material y la celestial, cuando la muerte sorprende en una situación de pecado no mortal, pero sin que exista una situación de gracia absoluta. Viene a ser un espacio de expiación de pecados no mortales antes del ingreso a la compañía del Padre. Si bien en la actualidad, la moderna teología no le confiere mucho crédito, ha tratado de dársele justificación a través del contenido bíblico referido a la oración por los pecados de los muertos, ya que si éstos ya han sufrido un juicio divino que les otorga la gloria o la condenación no tendría sentido orar por algo ya concluso. Si existen estas recomendaciones acerca de la oración por la expiación y perdón de los pecados de los muertos, es porque no todos ellos se encuentran ya en una situación definitiva, sino que existe una posición intermedia y provisional que puede soslayarse o inclinarse a su favor con la oración de los vivos, como testimonio del amor por el fallecido. Podemos encontrar antecedentes en 2 Mac. 12, 43 y ss.

PURO / IMPURO - PURIFICACIÓN: Para los israelitas, vida y muerte dependen de fuerzas misteriosas que pertenecen a Dios, no al hombre. Por respeto, no se toca lo que está ligado de modo especial al nacimiento, a la propagación de la vida, a la muerte. El que lo toque, aun por necesidad, se vuelve impuro (lo que no significa que haya cometido pecado). Entonces tiene que purificarse con baños rituales, con SACRIFICIOS de EXPIACIÓN o con ofrendas, según el caso. Es lo que le sucede a quien toca un cadáver, o a la madre cuando le nace un hijo (Lev 12, 2-8). Lc 2, 22 habla de la purificación de María después del nacimiento de Jesús; ella se "purificó" no del pecado o cosas parecidas, sino del contacto que tuvo con algo muy grande, sagrado, el nacimiento del niño. En otro sentido son impuros algunos alimentos (Lev 11): porque perjudican la salud o porque, siendo usados en el culto de otros pueblos, ofenden la pureza de la vida israelita. Los profetas insisten más en la pureza moral, en la justicia. El NT profundiza esta línea: previene contra las solas actitudes externas y va a la raíz de la cuestión (Mc 7, 14-23; Rom 14). Cristo fue quien nos purificó con su muerte: de ahí el valor y las exigencias del BAUTISMO (Rom 6). Cristo aclara el origen de la contaminación en Mr. 7, 15 y Mt. 15, 17-20. Ésta no está en el roce con materias denominadas "impuras", sino en la intención de las obras y acciones del hombre.

PÚRPURA: Ver COLORES.