LA OBESIDAD INFANTIL
INTRODUCCIÓN:
La obesidad se puede definir como una enfermedad en la que hay un exceso de grasa corporal, la mayoría de las veces, acumulada de forma crónica, lo cual afecta de manera adversa a la salud de la persona. Es la consecuencia de un aporte de energía, por medio de los alimentos, que supera el consumo de energía a través de la actividad física. Según la (Organización Mundial De la Salud [OMS], 1997) la obesidad se había convertido en una epidemia global, lo que presentaba una seria amenaza a la salud publica, debido al aumento de problemas relacionados con la salud y la calidad de vida en estas personas.
La sociedad actual se caracteriza por la hipocinesia, es decir, falta de movimiento, esto, junto a los malos hábitos en la alimentación conlleva a la aparición de la obesidad, entendida como “ la excesiva cantidad de grasa corporal y cuando el exceso de peso es mayor del treinta por ciento con relación a la talla”. (Balcarcel y Castañeda, 2004, p. 36).
Según estudios de Zayas y Chiong, (2001) la obesidad se ha incrementado de forma alarmante en los países desarrollados y en desarrollo y es una enfermedad que se ha visto notoriamente aumentada en la población infantil. Esto también lo reflejan los estudios de Gómez, F. (2003) “la obesidad en la niñez es la forma más común de patología de la nutrición en los países desarrollados, además de que su prevalencia esta aumentando progresivamente tanto en estos países como en los de transición.
Balcarcel y Castañeda, (2004). Demostraron que el 5-10% de los escolares de tercero de primaria son obesos; aspecto que coincide con el presente estudio, obteniendo un 5% de escolares obesos comprendidos entre ocho y nueve años.
OBESIDAD: CAUSAS Y RIEGOS PARA LA SALUD:
La vida sedentaria y la obesidad están vinculadas al desarrollo de diabetes mediante la insensibilización de la insulina, el ejercicio aumenta la sensibilidad de la insulina y aumenta el consumo calórico. (Martin, 2003).
La obesidad puede acarrear otras enfermedades como la diabetes, afecciones del corazón, problemas respiratorios, ortopédicos(cadera, rodilla columna y tobillo) y traumatológicos y a todo esto se le suma el aspecto psíquico ya que los niños obesos se encuentran discriminado por los demás niños de la clase y no puede jugar con la misma agilidad que el resto, todo esto implica un serio estorbo para el desarrollo social del niño con problemas de adaptación, baja autoestima y cuadros de depresión, como el exceso de colesterol debiéndose a los malos hábitos alimenticios y a la disminución de la actividad física y también a las características de la actual vida moderna y las numerosas alternativas de entretenimiento que ella ofrece, navegar por Internet, videojuegos, televisión como demuestran los estudios de Oded Bar-Or (2000)” Se observa una fuerte relación entre el predominio de la obesidad juvenil y el grado de mirar de la TV” y también los estudios de Crespo (2003) “las explicaciones para la creciente obesidad de ejercicio y actividad física ocupacional y recreacional y un aumento de la forma de vida sedentaria incluyendo ver la televisión que se relaciona directamente con el producto de la obesidad.”. En la misma línea nos encontramos estudios que dicen que los adolescentes españoles han aumentado su talla y peso en los últimos quince años, siendo las causas principales que lo han producido: el cambio en la alimentación, el estilo de vida urbana y las modificaciones en la utilización del tiempo libre. (Enkind, 1998, citado en Aranceta, Delgado y Serra, 2004). El aumento en la prevalencia de la obesidad en la mayoría de los países se ha producido en forma paralela al aumento del sedentarismo, estimándose a esta como un fenómeno de causa efecto.
Los niños obesos tienen más posibilidades de ser adultos obesos y desarrollar enfermedades cardiovasculares que es una de las principales causas de muerte en nuestro país, como indica en su estudio (Elvira, 2002):
“Muchas de las complicaciones metabólicas y cardiovasculares y algunas formas de cáncer asociadas con la obesidad del adulto tienen su comienzo en la infancia y la comprensión de las relaciones entre la obesidad del niño y el adolescente y la del adulto es valiosa para tratar de implementar medidas adecuadas para su tratamiento y prevención” .
Los niños obesos tienen más posibilidades de sufrir trastornos cardiacos que los que tienen peso normal. (Martínez, 2001).
Cuanto antes se detecte esta enfermedad en el niño habrá más posibilidades de evitar un mayor grado de obesidad, por lo que es importante que los padres se preocupen del aumento de peso y sea más difícil de solucionar, motivando por parte de la familia así como apoyo y entregar estímulos positivos. Para ayudar a los niños con esta patología debemos examinar los diferentes factores que pueden provocarla: psicológico, hormonales, nutricionales y falta de actividad física; debiendo realizar un diagnóstico siendo esto un elemento central en éxito de la lucha contra la obesidad porque permite aclarar cuales son las posibles causas del problema.
OBESIDAD: ALIMENTACIÓN Y ACTIVIDAD FÍSICA:
Según el estudio SEEDO (2000), “El 13,9% de niños y jóvenes en España (2-24 años) son obesos y el 26.3% tienen sobrepeso. Entre los 6 y los 12 años hay un 16.1 de obesos”. En este mismo sentido Klem, M. (1997) sostiene que reducir un 10% la ingesta calórica de grasas puede aumentar significativamente el desequilibrio en el balance energético y favorecer la perdida y mantenimiento posterior del peso a largo plazo.
Ross (2000) demostró en 12 semanas la reducción de peso a través de ejercicio físico supervisado durante 60min durante tres días a la semana y sin modificar hábitos alimenticios.
Podemos decir que los hábitos de la alimentación de nuestros alumnos son olvidados tanto por docentes como padres, madres y abuelos, siendo conocido por todos la recomendación de hacer una dieta y es en sus primeros años de vida, sobre todo en edad escolar, donde tiene una mayor importancia ya que nos acompañaran en la vida adulta ya que es donde más se puede incidir en estas edades, puesto que hay mas posibilidades de corregir conductas alimentarias y estilos de vida alterados. El contexto familiar del niño tiene la máxima importancia ya que puede estimularlo en demasía en el consumo de comida llegando a ser un niño obeso por habituación.
Según Soto (2003), el niño en edad escolar debe recibir una alimentación equilibrada, es decir, bien combinada en calidad y cantidad.
En estas edades no se puede utilizar medicamentos absorbedores de grasas porque eliminan vitaminas esenciales o inhibidores en el apetito ya que sus efectos en el crecimiento no están determinados.
Según Muñoz (2003) las dietas no deben ser demasiados hipercalóricas en estas edades por que favorece el desarrollo de dicha enfermedad ya que el niño no es capaz de gastar todo el aporte energético que los alimentos le proporciona.
National Heart, Lung and Blood Institute (1998), recomienda la reducción del consumo de grasa diaria no exceda del 30% de la ingesta calórica diaria. En este mismo sentido se ha demostrado que la dieta no debería comportar disminuciones del contenido superior a las 500 Kcal. como indica en su estudio (Marcos y Moreno, 2001).
Según el (American Collegue of sports Medicine [ACSM], 2001), “El objetivo principal de los programas de pérdida de peso debe centrarse en la modificación de hábitos erróneos de alimentación e inactividad física”.
Para una mejora en la educación alimenticia de nuestros niños se debe contar con diferentes especialistas entre los que se encuentra los endocrinólogos, nutricionistas, psicólogos y un educador físico, los cuales diseñaran un plan de trabajo integral, teniendo en cuenta la importancia de la participación del niño en todo proceso, de forma personalizada con el fin de evitar el desarrollo y las consecuencias de esta patología. La respuesta a este tratamiento no obtiene resultados rápidos, de ahí que la implicación y apoyo al niño sea fundamental. Es muy importante conocer el estado nutricional del individuo, entendido como la relación existente entre el aporte nutricional y las demandas nutritivas (Martínez, 2000).
Una forma para determinar el alcance del problema de peso es realizar una evaluación al niño a través del índice de masa corporal o IMC, este índice correlaciona el peso con la superficie corporal a partir de la altura.
IMC = Peso / Talla2
Tabla 1. Clasificación del sobrepeso en función IMC.
IMC (Kg./ m) |
Descripción OMS |
Descripción popular |
< 18.5 |
Bajo peso |
Delgado |
18.5- 24.9 |
- |
Normal, aceptable |
25.0- 29.9 |
Sobrepeso grado 1 |
Sobrepeso |
30.0 |
Sobrepeso grado 2 |
Obesidad |
> 40 |
Sobrepeso grado 3 |
Obesidad Mórbida. |
Según Muñoz (2003) la importancia de tratar la obesidad escolar radica en que tiende a volverse crónica con el tiempo, se fijan los malos hábitos y se refuerza la autoimagen de obeso, transformando a los niños en pacientes precoces.
CONCLUSIONES:
La obesidad se está convirtiendo en uno de los principales problemas y enfermedades de los países desarrollados debido a la mala alimentación sumado con el alto grado de sedentarismo que se está produciendo en estas edades infantiles.
Esta enfermedad es más que un problema estético, ya que conlleva ciertos riesgos de salud sobre las personas que lo padecen, y es un problema muy grave que hay que combatir, ya que algunas personas que se creen que no lo es.
Todo esto sumado a los pocos hábitos saludables que se dan en las familias de hoy en día debido a la falta de tiempo y las comodidades añadidas a nuestra vida, hace muy difícil que se pueda combatir este problema.
Las causas principales de esta enfermedad es debido a:
· Conducta alimentaria. Iniciada por el apetito y finalizada con la sensación de saciedad. Los factores alimentarios que influyen directamente en la generación de la obesidad están relacionados con la velocidad de alimentación (cuanto más rápido coma, más probabilidad de aumentar el peso), el hecho de comer en exceso aún después de haber alcanzado la saciedad.
· Consumo de energía, es decir, gasto de energía. Cuando el gasto (generado por los procesos metabólicos basales, en reposo, más la energía consumida en la actividad diaria) es inferior al ingreso, se produce un exceso que es acumulado en forma de grasas
· Factores hereditarios: Se ha demostrado una cierta relación familiar. El riesgo de llegar a ser obeso cuando los miembros de la familia son obesos es del 27.5% para el varón y del 21.2% para la mujer. Habiéndose identificado el gen que codifica la obesidad en el cromosoma 6, denominado gen ob.
· Factores Hormonales. Donde intervienen hormonas tales como: Insulina (suele encontrarse elevada), Hormona del crecimiento (puede encontrarse disminuida), leptina (puede estar disminuida), hormonas esteroideas y las hormonas tiroideas.
· Factores Psicosociales y ambientales. El comer en exceso puede representar una dinámica familiar alterada. Los padres tienden a sobrealimentar a sus hijos como una forma de disipar sus culpas, como expresión de sus propias necesidades no satisfechas o como manifestación deformada de cariño. Las madres obesas tienden a servir raciones mayores que las madres no obesas y a esto se une la regla común de que el niño debe acabarse forzosamente todo lo que se sirva en el plato. La obesidad y la hipoactividad pueden surgir de estrés o duelo por ruptura de la unidad familiar, presiones o fracasos escolares o laborales.
Así como los principales problemas que acarrea la obesidad pueden ser:
· Diabetes
· Insuficiencia cardiaca
· Hipotiroidismo
Como también los siguientes problemas de tipo social y consecuencias de orden psíquico:
· Problemas familiares
· Censura de los hermanos y amigos
· Rechazo por los compañeros de clase
· Pobre desempeño de actividades deportivas
· Baja autoestima
Todo esto se agrava mucho más en estas edades infantiles, ya que los niños necesitan más protección y contención por parte de su familia, siendo más vulnerables psicológicamente sobre el problema de la obesidad.
La obesidad es una enfermedad que no se puede tratar con cualquier tipo de dietas ni tratamientos sin base científica, porque se produce el efecto "yo-yo", baja de peso y lo sube fácilmente, alterando lo que es el organismo y cambiándole incluso el metabolismo.
Para el tratamiento esta enfermedad tiene que haber dos pilares muy importantes, la dieta y el ejercicio físico, en la que los licenciados intervenimos, aparte de una modificación del estilo de vida y tratamiento del medico según la patología. A todo esto se le suma un buen equilibrio con la ayuda de la familia, perseverancia, mucho tiempo, esfuerzo y quererse mucho a si mismo.
A parte de todo es necesaria una mayor difusión del problema, para permitir a la población tomar conciencia de éste y promover estrategias para disminuir su magnitud, aunque sea difícil debido a que influyen muchos factores como medios de comunicación, empresas multinacionales, etc.…
Para terminar podemos decir que la obesidad puede ser debida a muchas causas, pudiéndose dar varias a la vez; se reconocen por factores genéticos, fisiológicos, patológicos y ambientales, siendo una patología genético ambiental, en donde los factores ambientales y sociales son fundamentales para su expresión y a la larga puede causar muchos problemas de salud pudiendo incluso llevar a enfermedades crónicas y mortales.
BIBLIOGRAFÍA
ACSM Position Stand on the Appropriate Intervention Strategies for Weight Regain For adults (2001). Med. Sci. Sports Exerc, Vol. 33, No. 12. pp. 2145.
Balcarcel, G. y Castañeda, F. (2004). Sobrepeso y obesidad. Disponible en: http://www.geocities.com / drsierra/ bariatria. html.
Crespo, C.J. (2003). Obesity in the United States. The Physician and Sportsmedicine - Vol 31 - No. 11 – November 2003.
Elvira, B. (2002). Obesidad infantil y adolescente: un desafío para la prevención. Página 1. Archivo Argentina pediatría 2002; 100(5) / 355.
Enkind, J. (1998-2000), citado en Aranceta, J., Delgado, A. y Serra, L. (2004). Los adolescentes españoles han aumentado la talla en casi diez centímetros y el peso en nueve kilogramos. Congreso Bilbao.
Gómez, F. (2003). Patrones de dietas y actividad física en la patogénesis de la obesidad en el escolar urbano. Servicio de nutrición, Hospital infantil de México D.F., México.
Klem, M.L. (1997). Adescriptive successful at long-term maintenance of substantial weight loss. Am. J. Clin. Nutr. 66:238-246.
Marcos, J.F. y Moreno, B (2001). Sobrepeso y obesidad. Problemas solucionables. Archivos de medicina del deporte. 17(82), 2001, pp. 151.
Martínez, A. (2000). Fundamentos teórico prácticos de nutrición y dietética. Madrid: Mc Graw- Hill.
Martinez, G.(2001). Niños obesos y problemas cardiacos. Disponible en: http://www. nuevoshorizonte.net.
Muñoz, M. (2003). Tratamiento de un niño obeso. Revista Digital Clínica Alemana, 2, 23-30.
National Heart, Lung and Blood Institute (1998). Clinical guidelines on the identification, evaluation, and treatment of overweight and obesity in adult: the evidence report. Obes. Res. 6(Suppl. 2): 51s-209S,1998.
Ondasalud (2003). Niños obesos y problemas cardiacos. Extraído el 20 de Agosto, 2005, de http //:www.ondasalud.com /edicion/noticia/0,2458,20868,00.html.
Oded Bar-Or, (2000). Juvenile Obesity, Physical Activity, and Lifestyle Changes. The Physician and Sportmedicine - Vol 28 - no. 11 - November 2000.
Ross, R. (200). Reduction in obesity and related comorbid conditions after diet-induced weight loss or exercise- induced weight loss in men: a randomized, controlled trial. Ann. Intern. 133:92- 103.
Saavedra, C. y Diaz, E (2000). Actividad física, condición física y obesidad. Ed. SAOTA.
SEEDO (2000).Prevalencia de la obesidad en España. Med Clin (Barcelona) 2003; 120: 608-12.
Silink, M.(2003). Obesidad, diabetes e infancia. Disponible en: http//www. diabetesvoice.org/search/es/?t=18.
Soto, P. (2003). La Alimentación en edad escolar. Revista digital Investigación y Educación, 40, 18-20.
Zaya, M. (2001). Obesidad en la infancia: Diagnostico y Tratamiento. Revista digital de Investigación y Educación, 30, 24-26.