SOMONTANO

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Información de interés Gastronimia típica Mapa y accesos
La Sierra de Guara está estrechamente vinculada al descenso de cañones y al arte rupestre. Desde la ciudad de Huesca hasta el embalse de El Grado, el Parque Natural de la Sierra de Guara se eleva para guarnecer en su interior bellezas muchas de ellas todavía desconocidas. Guara y sus bellezas fueron descubiertas por los franceses, cuyos primeros viajeros posaron sus ojos en la belleza de este territorio. Lucien Briet, descubridor del actual Parque Nacional de Ordesa, ya escribió sobre Guara y sus recursos paisajisticos.

Barbastro es la puerta de acceso natural hacia la mayor parte de la sierra de Guara, si bien se puede descubrir accediendo desde Aínsa y Sabiñanigo (norte) o desde Huesca (oeste). En Barbastro tienen su origen los vinos aragoneses con mayor proyección internacional, los vinos de Denominación de Origen Somontano. Además de este preciado complemento gastronómico, cuyos primeros indicios se remontan a la época romana, la capital del Vero es un buen ejemplo de ciudad histórica y cultural. Su casco histórico contiene además de un variado comercio numerosos monumentos dignos de ser visitados.

Los ríos Vero y Alcanadre conforman la zona más visitada de la sierra de Guara y sus cauces son objeto de uno de los deportes más frecuentados de los últimos años, el descenso de cañones. Desde Lecina a Bárcabo y Rodellar, esta experiencia única nos llevará a un contacto íntimo con la naturaleza, descubriendo a través de los desfiladeros que el río ha labrado en la roca, formaciones de belleza indescriptible.

El arte rupestre es otro de los importantes valores que alberga la sierra de Guara, desde 1.991 Parque Natural. Entre los más de sesenta abrigos con pinturas rupestres que se localizan en la cuenca del río Vero, destacan los de la cueva del Trucho, Muriecho y Chimiachas. Cuentan los expertos que el río Vero es un caso único en el mundo en cuanto a variedad y densidad de yacimientos.

El deporte y el arte rupestre se completan con paisajes de extremada belleza, salpicado por pequeños pueblos que mantienen a pesar de la dureza del relieve una rica tradición cultural y gastronómica. Alquézar conjunto histórico artístico es vista obligada para el viajero que recala en la sierra de Guara. Sus calles serpenteantes con un marcado carácter medieval, casas nobiliarias y la colegiata de santa María la Mayor.

En su interior el Cristo de Lecina y el museo de Arte Sacro son dos elementos de gran interés que se suman al de la villa.

Las estribaciones más occidentales de la sierra de Guara, hacia Huesca, nos llevará a lugares como Loporzano, San Julián de Banzo o Santa Eulalia la Mayor, población de origen medieval en la que todavía se mantiene en pie un torreón circular del siglo XI. Aguas arriba del río Flumen se encuentra el embalse de Vadiello. En sus alrededores nos será fácil contemplar colonias enteras de rapaces. Los interesados por la espeleología, encontrarán en Bastarás un amplio complejo kárstico con más de 10 kilómetros de galerías y un pozo de 280 metros de caída. En Casbas de Huesca siete religiosas cistercienses de clausura viven en el enorme edificio del monasterio con más de ocho siglos de antigüedad. Abiego, Adahuesca y Las Almunias de Rodellar son otras poblaciones que no debemos olvidar en nuestro itinerario por la sierra de Guara.