MARIOLA
¡Mariola! Mi padre no tenía otra ocurrencia que ponerme nombre de montaña. Menos mal que no soy chico,
porque este es capaz de llamarme "Cabeçó". Ya le he dicho que en cuanto sea mayor de edad me lo cambio.
Mi padre es un viejo, gruñón y tacaño y mi madre una pesada, pero ¡qué le vamos a hacer!, es lo que me
ha tocado y en el fondo los quiero..., bueno, a días.
Menos mal que tengo la gimnasia que es lo que más me gusta en el mundo, los ejercicios, los entrenamientos,
estar con mis compañeras, los campeonatos, es fantástico.
Quiero estudiar Ciencias del Deporte para ser profesora de educación física y entrenadora de gimnasia
rítmica.