la soberania - Juan Gregorio Maurice Blanchot Mallarmé

                                La Soberanía                                          De la teología política al comunitarismo impolítico                                        (Reseña)                                                     Juan GREGORIO AVILÉS

 Publicado inicialmente en Le monde diplomatique, edición española, n. 101(marzo 2004), p. 31.



LA SOBERANÍA.


De la teología política al comunitarismo impolítico.


Alfonso Galindo Hervás


Res Publica. Murcia 2003


 


            Hay que decir inicialmente que, sin descuidar la atención que se debe a las concretas prácticas políticas desde la modernidad y a su empírico problematismo, esta obra sitúa su centro de reflexión en el terreno de la teoría. Es decir, en una consideración metaempírica de los conceptos y propuestas a partir de los que dichas prácticas se legitiman. La noción de soberanía, juntamente con las de representación y decisión, están en el centro de la política moderna. De hecho, las distintas concepciones sobre la legitimación de la soberanía ofrecen camino a comprensiones distintas, y antitéticas, de la práctica política. Además, estas nociones, al operar desde la modernidad y para la modernidad, se despojan de su previo carácter trascendente pero conservando los rasgos que harían posible, siquiera míticamente, su absolutización. El primer apartado de esta obra, titulado “La soberanía teológico-política”,  trata sobre la construcción teológico-inmanente de lo político por Carl Schmitt. Quizás, y sin pretender traer hasta aquí el contractualismo hobbesiano, el “Leviatán” muestra el suelo sobre el que una inestabilidad de fondo busca estabilizarse. Con una estabilidad precaria que sólo garantiza el ejercicio decidido, monopolístico, de un poder. También nuestro siglo siente que esta inestabilidad es su elemento propio y configurador. La teoría política de Schmitt, sirviéndose de categorías recibidas del cristianismo, busca ofrecer el marco jurídico que haga posible, en lo político, esa estabilidad. Así, la soberanía aparece como capacidad efectiva de dar forma jurídica a una comunidad. La afirmación de la comunidad como elemento fundante de la soberanía presupone la conciencia de una identidad. Y la posibilidad de que esta identidad sea políticamente representada. La política, entonces, es comprendida como el juego en que dichas identidades se configuran, se administran, y entran recíprocamente en colisión. Es la cadena mito-teología-derecho que Walter Benjamin situó en una espiral que hace desesperar de una política que pudiera superar la violencia como realidad inicial. Precisamente aquí, pero sin la espera escatológica que Benjamin sostuvo, se sitúan los pensamientos impolíticos que ocupan “La comunidad sin soberanía”, que Alfonso Galindo sitúa como parte tercera de su estudio. El concepto “impolítico”, a partir de Roberto Esposito, ha gozado de una razonable acogida que comparte nuestro autor. Se sitúan en esta línea autores tales como Georges Bataille, Jean-Luc Nancy, Giorgio Agamben y Maurice Blanchot. No se trata, aquí, de negar la realidad de lo jurídico-político, sino de constatar, en el fondo, el carácter irrepresentable de la comunidad. Como una pulsión de individuos cualquiera, sin identidad.


 


            La democracia de nuestras sociedades occidentales ha pretendido ser –y ha tenido sus pensadores que han buscado esta legitimación- espacio político donde una comunicación perfecta y jurídicamente regulada haría posible un intercambio político eficaz. Si algo hay en común entre estos pensadores “impolíticos” y la teología de Schmitt es, aunque con conclusiones diversas, el repudio de esta pretensión: la convicción de la inevitable violencia que impide toda absolutización. Y esta es precisamente la exigencia de la democracia: el rechazo de su mitificación. Mantener la necesidad de la construcción jurídica del espacio democrático, juntamente con la “impolítica” negativa a entender la democracia como una identidad, configuran un espacio crítico donde los posibles sean pensados en su inmanencia. Donde los mitos identitarios sean denunciados en su pretensión absoluta. Donde la soberanía no absorba la comunidad.

    
                                                                                    juangregorio@wanadoo.es
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