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Reportage

Viernes, 1 de Septiembre de 2006
Hemos recuperado un reportaje publicado en un antiguo periódico llamado el Grajo. No tenemos información acerca del periódico, pero por el contenido del reportaje puede estar fechado a entre 1940 y 1950.

Hoja del reportajeDesde Castrocontrigo, se hace difícil. Se hace difícil llegar hasta las tierras de La Cabrera, hasta el ayuntamiento de Encinedo, hasta La Baña, donde la carretera muere.
Hay un elemento en La Baña que no es folklórico para sí molesto: el barro. Está por todas partes y bien lo demuestran algunas de nuestras fotografías. Y será objeto de comentario, para pedir un poco de ayuda y un poco de calles.
La Baña llegó a tener hasta 15.000 ovejas, muchos más vecinos y muchos más temas populares, algunos de ellos con clara vinculación gallega. Lo que más agrada del cabreirés quizá sea su amabilidad, su buen trato, su entrega sin reticencias. Tiene palabras gallegas en el lenguaje y corazón castellano.
En la misma entrada del pueblo sorprende su iglesia grande, con espadaña, levantada a un cielo muchas veces limpio. El templo es interesante en toda su factura. El retablo, de 1702, fue hecho gracias a D. Toribio González. Y el altar de la izquierda, en lo alto, un cuadro de la Virgen del Socorro realmente interesante. Como también lo es una de las casullas o el Virilm, sobredorado y fechado en 1761.
Desde la iglesia el pueblo se abre entre barrios. Y lo hace sobre el barro, que lo llena todo. Y sobre la montaña, de la que vienen las aguas para regar y en la que están las casas, muchas de ellas de nueva planta (inversión de los hijos en el "extranjero")
A la mitad del pueblo la Capilla del Carmen, con orígenes góticos y Cristo de la misma época, con campanas de 1883. La vega baja hasta el río y por causa de ella se origina un Concejo de Hombre Libres, precisamente la mañana de nuestra partida.
Antonio Amable Martínez y algunos más se atreven a llegar en Land-Rover hasta el lago de La Baña, a unos 1400 metros de altura, en uno de los lugares más bellos y pintorescos de la geografía leonesa. Lo hacen a riesgo de sus vidas y con grave peligro de sus vehículos. Pero de esto hablaremos otro día y en otro lugar del periódico. Pero el lago de La Baña encaja perfectamente en el Certamen. Las truchas, el cataclismo geológico que le rodea, la vegetación, el sonido de los pájaros, mientras que las voces graves corren a cargo de la cascada y las esquilas de los rebaños... ¿Sonido? El de los carros, que cargados de pasto lloran, como si se uniesen en ocasiones a las gentes o como si las vacas se expresaran a través de ellos. José, el presidente de La Baña, toca las campanas para avisar que habrá Concejo por la mañana. Y se vuelve a producir un nuevo y delicioso sonido. Y se reúnen, a las siete y media. Hombre y mujeres, los cabezas de familia. Discuten francamente. Se dicen las verdades, pero sin enfados, comprendiendo que solo interesa el bien común. Hacía frío, pero desapareció al ver algo tan hermoso como un centenar de personas aprobando o denegando por la simple mayoría.
En La Baña todo habla de otros tiempos, hasta las palabras: "cuerre" al utensilio de madera que sirve para colgar el arado. "Cornal" para unir las vacas al yugo y "lumbreiros" los viejos palos que antes servían para alumbrar.
En La Baña haya de todo... menos folclore musical. Desgraciadamente no se conservan casi temas.  Hay una preciosa danza, muy similar a la de Corporales. Aquí la bailan 12 danzantes, el gaitero, la dama y el Gracioso. Y algunas otras canciones como La Ronda galana, para salir de los "filandones". Mientras, una mujer con muchos años en las espaldas, Micaela Losada, "fila" la lana. Y junto a ella Adolfo Bayo nos cuenta cómo era el traje de la zona y vemos aparecer en nuestro recorrido la mantilla para el tocado de la cabeza. También aquí, la camisa recibe el nombre de "Chambra".

La Baña: un lugar para ver, descansar y amar.

TEXTO: Andrés L.Rodriguez

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