La Atalaya de La Cabeza

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Entre los kilómetros 353 y 354 de la actual carretera que va de Jaén a Granada por Campillo de Arenas, en la altura de un cerro queda a la izquierda. La atalaya se ve a unos 300 metros de la carretera. Se llega a ella siguiendo el tramo de carretera abandonada que existe antes de que la carretera actual cruce el río por puente. Hay que seguir este tramo unos cincuenta metros y luego tomar el carril agrícola que sale a la izquierda. Este conduce a una casa de labor que existe a la espalda del cerro. Desde allí hay veredas de cazadores que suben a la atalaya.

La atalaya de la Cabeza es un torreón de mampostería de aspecto algo achaparrado. Tiene forma cilíndrica y su base descansa sobre un pronunciado talud. En la base del talud el perímetro es de 25,80 metros. El cuerpo cilíndrico es de sólo 23. La altura de la torre alcanza unos ocho metros. El parapeto superior ha desaparecido pero quedan restos de canes que evidencian que éste se apoyaba en un matacán corrido.

Se accede al torreón por un hueco cuadrangular practicado en el cuerpo cilíndrico, a unos tres metros de altura del nivel original del suelo hoy algo realzado. La parte troncocónica del edificio es maciza, la cilíndrica guarda una cámara circular cubierta por bóveda de media naranja. Esta cámara tiene 3,75 metros de diámetro. El ancho de los muros es de 1,55. Tres saiteras ampliamente vaciadas hacia el interior le dan luz y aire. Una estrecha escalera empotrada en el muro conduce a la terraza.
En el suelo de la cámara y atravesando el cuerpo inferior macizo de la torre, hay un poco de sección rectangular que conduce a la mina de escape. Esta no puede seguirse por encontrarse rellena de tierra casi al nivel mismo del suelo exterior.

Por los vestigios que quedan de este pozo se puede reconstruir el ingenioso sistema de escalera de que estaba dotada la torre. A intervalos de como 1,50 metros salían alternativamente de los lados estrechos del rectángulo unos soportes sostenidos por bovedillas de medio cañón. Estos sólo ocupaban la mitad del espacio del pozo. En el espacio libre entre dos soportes se precticaban huecos en forma de estribo en los dos lados más largos del rectángulo. Para subir había que apoyar los pies alternativamente en las repisas y en los estribos del muro. Esta escalera no sería tan cómoda como una ordinaria pero era desde luego mucho más práctica puesto que permitía integrar todo el conjunto en un hueco de 2,70 x 0,85 metros.

Otra caja de escalera de corte rectangular y empotrada en el núcleo de una torre maciza es la que existe en el castillo califal de las Navas de Tolosa, al norte de La Carolina. En éste la escalera es de peldaños regulares distribuidos en tramos que van girando a manera de una escalera de caracol en segmentos rectos. Entre una y otra solución hay una distancia de al menos tres siglos. La semejanza puede limitarse al testimonio de la pervivencia de las mismas soluciones arquitectónicas a una serie de problemas.

De cualquier forma la atalaya de la Cabeza es bastante atípica. Es muy extraño que una atalaya tenga mina de escape. La importancia y arriesgada situación de esta torre podrían haber justificado la inclusión de esta seguridad que no siempre sirvió para proteger la vida de sus servidores como sabemos por la mencionada crónica de Iranzo, año 1470.
La atalaya de la Cabeza está construida de mampostería en hiladas. La gran cantidad de mortero que liga sus piedras le da un aspecto blanquecino a pesar de que éste está muy lavado en el exterior de la torre. El núcleo que engloba la caja de la escalera parece sin embargo estar construido de calicanto musulmán o muy parecido al que los musulmanes usaban. Es evidente que los cristianos conocían la receta y la usaban a veces en obras como la de esta escalera.

DATACION.

La crónica del Condestable Iranzo nos permite fechar esta atalaya con casi absoluta precisión. En 1462 los caudillos de Jaén deciden que muy conveniente sería hacer una torre atalaya en el cerro de la Cabeza y el condestable pretextando una visita de reconocimiento al lugar donde iban a construir esta atalaya, ataca Arenas. En 1470 la atalaya estaba construida como hemos visto más arriba. Luego tuvo que edificarse entre,1462 y 1470, probablemente mucho más cerca de la primera fecha que de la segunda. 
Texto: Enrique Escobedo 
LA ATALAYA DE LA CABEZA


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