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Los Miliarios
| La Cerradura
1859 | Escolarización
| Descripción en texto
antiguos |
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| Hay un capítulo de la historia de
Roma en nuestra aldea que, quizá por haber sido sólo objeto de publicación
en anuarios, boletines o revistas especializadas, ha pasado desapercibido
para la gran mayoría de la población. Se trata del descubrimiento de un
conjunto de miliarios romanos en la margen izquierda del río Guadalbullón,
a su paso por La Cerradura.
En efecto, corría el verano del año 1966 cuando el desprendimiento casual de una terrera en la margen izquierda del río dejó al descubierto varios fustes de columnas. Realizado el hallazgo por el autor de estas líneas, se procedió a informar al director del museo arqueológico de la capital, Rafael del Nido, quien se personó en el lugar en compañía de su esposa, tomando varias fotografías del hallazgo y recabando información sobre lo descubierto. Pero pasada la euforia del primer momento, el tema cayó en el olvido, quedando tan sólo como un expediente en los archivos el museo provincial. Los años siguientes supusieron no pocas vicisitudes para estos miliarios; las crecidas anuales del río erosionaron más y más la margen izquierda, dejando prácticamente los miliarios dentro del agua, haciendo necesario construir cada año una empalizada delante de los mismos para cambiar el curso de las aguas y preservarlos del deterioro de las mismas; estos trabajos fueron realizados por el autor, con la ayuda de familiares y amigos. En el año 1969 se propuso como pista para concurso de TVE "Misión Rescate", en un intento más de recuperar esta parte de nuestra historia; pero tampoco en esta ocasión corrieron mejor suerte. Sería en el invierno del año 1970 cuando, con motivo de una fuerte riada, uno de los miliarios - concretamente el dedicado a Crispo- perdería parte de su emplazamiento original, y quedando finalmente depositado en la caja del río. Desde allí, y en el verano de ese mismo año, sería trasladado, no sin numerosos esfuerzos, hasta el jardín de la casa de mis padres. En el otoño del año 1975 el arqueólogo francés Pierre Silliéres, partiendo de la información ya existente en el Museo Provincial de Jaén, realizó una visita al lugar y al cerciorarse de la importancia del hallazgo, consigue convencer a los responsables del museo para que procedan a su traslado al mismo. La actuación arqueológica en aquel momento desgraciadamente no fue a más, pues tan sólo tres de los seis miliarios existentes fueron recuperados, arrancándolos literalmente del lecho del río; en esa misma intervención se recogió un cuarto miliario que se encontraba colocado en el jardín de mi casa y que fue donado en aquel mismo momento al Museo Provincial, siendo testigo de esta donación Constantino Ungueti. Quedaron por tanto en el cauce del río parte de los fustes y zócalos de los miliarios de Adriano, Crispo y Constantino, así como dos miliarios más que no vieron por encontrarse por debajo del nivel de las aguas. De estos dos miliarios podemos señalar que uno era cilíndrico con un diámetro medio de 43 centímetros, y el otro era un prisma rectangular de las siguientes dimensiones: 35 centímetros en las caras delantera y trasera, y de 25 centímetros en las caras laterales, con una altura conocida de 44 centímetros. En su conjunto, todos los miliarios se encontraban alineados de una manera un poco anárquica en una longitud de 10 metros. De los cuatro restantes miliarios recuperados y hoy expuestos en los jardines del Museo Provincial, podemos decir lo siguiente, basándonos en el estudio realizado por Pierre Silliéres. Miliario de Crispo, situado a 2,82 metros a la derecha de los que quedaron en el río; es de forma cilíndrica con un diámetro medio de 46 centímetros y una altura recuperada de 1,35 centímetros. Presenta tan sólo tres líneas de escritura perfectamente legibles que, una vez desarrollada, componen la siguiente inscripción: DOMINO NOSTRO CRISPINO NOBILISIMO CAESARI. Puede fecharse entre los años 317 al 326 de nuestra era. Miliario de Adriano, situado a tan sólo 11 centímetros a la derecha del de Crispo, y 67 centímetros por debajo de éste. Es de forma cilíndrica, con un diámetro medio de 53 centímetros y una altura recuperada de 1,35 metros. Realizado en piedra del Mercadillo -como los restantes- presenta seis líneas de escritura con la siguiente inscripción una vez restituida y desarrollada: IMPERATOR CAESAR DIVI / TRAIANI PARTHICI FILIUS DIVI /NERVAE NEPOS TRAIANUS/HADRIANUS AUGUSTUS PONTIFEX / MAXIMUS TRIBUNICIA POTESTATEXX / CONSUL III PATERPATRIAE RESTITUIT. Estos títulos de Adriano permiten fecharlo en el año 136 de nuestra era. Miliario de Maximino Daza, situado a 87 centímetros a la derecha del de Adriano. Es de forma paralelepípeda, de dimensiones máximas de 46 centímetros por 50 centímetros, y una altura total de tres metros, incluido el zócalo; tallado sobre un sólo bloque de piedra, presenta 10 líneas de escritura con la siguiente inscripción, una vez restituida y desarrollada: IMPERATORI FLAVIO VALERIO MAXINI NOBILISSIMO CAESARI (milia passum) VI. Puede fecharse sobre los años 307 al 310 de nuestra era. Este miliario presenta a su vez otra inscripción en la cara opuesta a esta primera y que, aunque muy deteriorada, aún permite reconocer algunos caracteres repartidos en siete líneas de escritura sin que por el momento sepamos que nadie haya realizado la reconstrucción ni desarrollo de las mismas: INMEL /MAC N / CILAM / CIO AP/ EUSIO / NOB IL/ O /. Miliario de Constantino, situado 3,13 metros a la derecha del miliario de Maximino; es de forma troncocónica, con un diámetro máximo de 58 centímetros y una altura recuperada de 1,80 metros. Presenta nueve líneas de escritura muy deterioradas que, una vez restituidas y desarrolladas, podrían interpretarse como: DOMINO NOSTRO PERPETUO IMPERATORI FLAVIO VALERIO CONSTANTINO PIO FELICI INVICTO SEMPER AUGUSTO DIVI CONSTANTINI PII AUGUSTI FILIO/. Puede fecharse entre los años 310 al 317 de nuestra era. La importancia de este hallazgo la podemos concretar en los siguientes puntos: 1.- Demostrar que las vías romanas
importantes no seguían siempre la cresta de las montañas, sino que como
en este caso también utilizaban los fondos de los valles. |
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| Texto: Enrique Escobedo MILIARIOS ROMANOS EN EL GUADALBULLÓN |
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