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Patrona |
Programa Fiestas 2006 |
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En
el capítulo dedicado a la vida de recreo y las fiestas, recogen los
autores del libro: "Pegalajar: Nueva aproximación Histórica
"una breve reseña a las fiestas de La Cerradura, que dice
textualmente: Otra fiesta que se
celebraba "desde tiempo inmemorial"
era la feria de Noalejo, 8 de septiembre; para festejarla, los que no se
encontraban en las faenas agrícolas se marchaban a las huertas para
disfrutar del campo. Esta feria de Noalejo, a la que los autores se refieren en pasado, no es otra que la actual fiesta de La Cerradura, en honor de su patrona, la Purísima Concepción. Pero tampoco le falta razón a los autores, pues, por extraño y curioso que parezca, las fiestas de la feria de Noalejo, que se celebra en La Cerradura, es anterior al nacimiento de la propia aldea, en las primeras décadas del siglo XIX. Hagamos, pues, un poco de historia para esclarecer y comprender mejor el origen de estas fiestas y el del patronazgo de la aldea. Del libro de Manuel Amezcua: "El Mayorazgo de Noalejo" sacamos las siguientes notas, sobre el origen de Noalejo y de su importante feria de ganados. Hacia la mitad del siglo XVI, doña Mencía de Salcedo, la que fuera camarera mayor de la -emperatriz Doña Isabel de Portugal y lavandera del Príncipe Don Felipe, según título otorgado por el Emperador CarlosV, adquiere en propiedad, tras diversas donaciones y compras, las tierras de los entredichos de Noalejo, entre Jaén y Granada, pasando a fundar en ellas el mayorazgo de Noalejo. A doña Mencía de Salcedo, le siguió como segundo señor de la villa, don Diego Maldonado y con motivo de promover cierta información, sobre la carencia de propiedades del común de los vecinos, hace referencia en esta información, a que desde los tiempos de su antecesora se venía celebrando una fiesta el día 8 de septiembre, día del nacimiento de Ntra. Sra. en el que se mostraba públicamente la lujosa colección de Santas Reliquias, que doña Mencía trajo de la corte, motivo éste por el que multitud de personas se desplazaban en peregrinación para contemplarlas, algunas de las cuales, acudían con sus mercaderías de paños, quincayas, platerías y otras cosas. Este mercado fue el que dio origen a la feria de ganados de Noalejo, que llegó a estar catalogada entre las primeras de Andalucía. Para hacernos una idea de la importancia de esta feria de ganados, sólo aportar algunos datos: 1.º Que durante siglos la recaudación de sus numerosas transacciones comerciales, quitada la parte de su majestad y la del señorío, constituyó la única fuente de ingresos del común de sus vecinos. 2.º La continua intromisión de los pueblos cercanos en el cobro de los dineros de alcabalas y cientos de las ventas que se celebraban en el tiempo de su feria. Especialmente de las villas de Campillo, Iznalloz y Colomera que, aprovechando el paso por sus términos de los ganados que se dirigían a Noalejo, establecían mercados paralelos, con el consiguiente perjuicio económico para la feria. Motivo por el cual el rey Fernando VII, a 30 de septiembre de 1750, otorgó a Noalejo una Real Cédula, confirmándolo en la quieta y pacífica posesión de todos los privilegios inherentes a la celebración de su feria, ordenando: " Que las mencionadas villas no podían ni debían tener en sus términos tablas para la cobranza de los reales derechos, ni puestos de vino, vinagre, aceite ni otras cosas comestibles para venderlas a los feriantes que iban destinados a la nominada feria de Noalejo, en cuyo término debía celebrarse todas las ventas, cambios y demás contratos. Que no permitan en sus respectivos términos, que el ganado sea de la especie que fuere yendo de camino con destino a la feria ni en el tiempo de ella se venda, cambie, trueque, ni permite por persona alguna vecina, ni forastera, a no proceder al pago de los derechos correspondientes a la citada Real Hacienda, por quien con absoluto manejo se deben recaudar; prohibiendo a los escribanos y demás personas, a cuyo cargo corre la formación de los despachos, o testimonios de guía para la conducción de los referidos ganados, el que puedan hacerlos, ni autorizarlos, bajo multa de cien ducados". 3.º El importante volumen de transacciones comerciales que se realizaban, principalmente con mercaderes forasteros, valencianos y murcianos, llegando incluso según Szmolka Clares a volúmenes que oscilaban entre 60.000 y 75.000 cabezas de ganado, principalmente cabrío incluyendo también, lanar, caballar, mular, asnal, vacuno y de cerda amén de otros artículos, como útiles de labranza, fruta, ropa, forjados de cobre y hierro, etc. Vistos los orígenes e importancia de la feria de ganados de Noalejo, veamos la relación que guarda con el de nuestras fiestas. La feria del Noalejo, tuvo su máximo esplendor entre los siglos XVII y XVIII comenzando su decadencia con la Guerra de la Independencia, la prohibición de Fernando VII de realizar transacciones fuera del término de Noalejo, apenas si tenía fuerza en las primeras décadas del siglo XIX y además no tenemos constancia de que la villa de Pegalajar intentara cobrar los derechos de alcabalas y cientos por las operaciones realizadas en su término. Lo que si parece lógico pensar es que parte de tan importante contingente de mercaderes y ganados, hiciera su ruta hacia Noalejo a través del camino y veredas Reales, que atraviesan La Cerradura, haciendo paradas con sus ganados y mercaderías en las ventas y casas existentes en la zona, como la venta de la Hoya, ya existente en 1781. La importancia de este evento, repetido año tras año y la posibilidad de comprar ganados o mercaderías, hicieron que los habitantes de Pegalajar, bajaran en estas fechas a La Cerradura para realizar sus compras. Podemos imaginarnos fácilmente el ambiente festivo que se formaba en la zona, con la llegada de los tratantes y los mercaderes, leyendo estos versos, entresacados de un poema de nuestro paisano Francisco Almagro: Véndeme el burro Camilo que te lo voy a pagá a ciete gordas el Kilo. ¿A ciete gordas na más? Yo quiero a cinco reales y zi no, no hacemos na. Y después del chalaneo, por fin se cerraba el trato y comenzaba el jaleo. * * * * * * Se compraba, se vendía, se cambiaba, se prestaba y, ante todo, se bebía. * * * * * * El trato se celebraba la gente se divertía y, al final, nadiie pagaba el vino que se bebía. ¡Antonio! Dile a Francisco que nuz cante una coplilla, de esas que zabe der Pinto. Y Francisco, el alma mía, que no se hacía de rogar, cantaba lo que sabía y lo que podía cantar. Con el paso de los años, la costumbre se convirtió en hábito y, aunque perdido su carácter mercantil, se mantuvo como pura actividad lúdica, asimilada por los pobladores de la aldea, como fiesta local, eso sí conservando su primitiva denominación de feria del Noalejo (nombre por el que aún es conocida por los antiguos del lugar y de los pueblos limítrofes). No será hasta la segunda década del presente siglo, cuando estas fiestas puramente lúdicas, adquieran su carácter religioso concretándose el patronazgo de la aldea en Ntra. Sra. bajo la advocación de la Purísima Concepción. Como factores determinantes de este evento, considero importante citar algunos hechos: 1.º- La celebración en varios pueblos del arziprestazgo de Huelma de la Santa Misión, que corrió a cargo de los PP Misioneros del Inmaculado Corazón de María. 2.º- Que don José Morillas, que fue párroco de Pegalajar, entre los años 1917 al 1926, tuviera casa en La Cerradura, pues es precisamente en sus fincas, donde está ubicada la ermita, que él mandara construir sobre los restos de otra ermita más antigua dedicada a la Santa Cruz, según testimonio de Pascual Madoz, recogido en el Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de ultramar, Madrid, 1845. Será don José Morillas, quien emplace en la nueva ermita la imagen de la Inmaculada y celebre una misa diaria, en su honor durante los tres días de fiesta, 8,9 y 10 de septiembre, comenzando a darle un carácter religioso a las fiestas, costumbre que perduraría hasta el comienzo de la Guerra Civil. La Guerra Civil supuso un paréntesis en estas celebraciones y además durante la misma fue lamentablemente destruida la imagen que don José Morillas instalara en la ermita; la propia ermita sufrió numerosos desperfectos, perdiendo la techumbre y reutilizándose como corral; terminada la guerra, se acometen los trabajos de restauración de la ermita, construyéndose de nuevo la techumbre, esta vez un metro más alta que la anterior, para evitar que los aportes de la ladera del cerro contiguo invadan la cubierta, pues el tejado estaba casi a nivel del suelo por su parte de atrás, en la construcción anterior. Se encarga una nueva imagen, ésta algo menor en tamaño a la anterior, pero provista de soporte inferior para poder procesionarla (la anterior carecía de este elemento de fijación y nunca fue procesionada). Felizmente el 8 de septiembre de 1939 se procesión la nueva imagen, tradición esta que ha perdurado hasta nuestros días. La imagen de la Purísima Concepción volverá a procesionar una vez más por las calles de La Cerradura. |
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| Texto: Enrique Escobedo ORÍGENES DE LAS FIESTAS DE LA ALDEA |
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