Paco

Paco

 

              Tenemos un nuevo vecino.

              Cuando finalizaba esta última primavera, y conforme comenzábamos a pasar nuestros primeros fines de semana en La Cerradura, después del largo invierno, recibimos, primero con incredulidad, y después con asombro y estupefacción, la noticia de que un nuevo vecino se había trasladado a vivir entre nosotros.
             
             Dicho evento no hubiera  tenido tanta trascendencia si no hubiera sido porque este nuevo lugareño era un zorro, y no me refiero al calificativo que pudiera dársele a cualquier persona por razón de su astucia, sino porque en realidad es un zorro con sus pequeñas orejas empinadas, su prolongado hocico y sus ojos rasgados.

             Su ubicación la fijó en los alrededores de nuestra plaza, como si pudiera haber intuido que era el sitio más entretenido y céntrico de esta población, y en concreto lindando con nuestro amigo Valentín, y, aunque durante los de muy pocos, con hoscos modales y a escobazo limpio, lo cierto es que este convecino ha sabido hacerse merecedor de nuestro respeto y confianza, ganándose un hueco en nuestro entorno cotidiano.

            Cierto es que, durante sus primeros días de estancia en nuestra aldea, se le veía desvencijado, extremadamente flaco, y bastante desmarañada su larga cola. Sin embargo, ante la confianza que supo ganarse entre sus recientes convecinos, no ha faltado quién le dedique tiempo y cariño diario, y se hayan empeñado en hacer de él un zorruno lustroso y con clase, no faltándole quién le dé de comer, ni visitas que recibir. Y digo bien, cuando me refiero a visitas concedidas, pues él mismo ha sido objeto de artículo periodístico en las páginas de nuestro Diario Jaén, durante este verano. Y quisiera que ustedes lo hubieran visto posar durante semejantes lides, pues fueron pocos los que faltaron al reportaje que se había anunciado con anterioridad. Desde chicos hasta grandes hicieron acto de presencia en el lugar y hora señalada por quien iba a publicar la noticia. Y como si de un guión cinematográfico se tratara, cada asistente al evento tenía atribuida una pose a adoptar, así, unos señalaban hacia el protagonista en cuestión  con cara incrédula, otros simulaban estar dándole de comer, mientras otros reflejaban rostros atónitos de lo que estaban siendo testigos. En fin, que la presencia diaria y pacífica de nuestro vecino Paco, y su actitud, casi domesticada, y merecedora de nuestra confianza, ha sido objeto de comentarios, no sólo en todas nuestras tertulias, sino también de páginas de los noticieros provinciales, cuan político marbellí de turno acusado de lo que ustedes ya saben, o famosa tonadillera luciendo palmito en alguna playa veraniega.

             En fin, que La Cerradura tiene ese encanto de estar forjada por historias que, por ser tan sencillas, llegan a ser llamativas, dotando a nuestra aldea de ese carácter propio. 

                                                                                                                                                                              J.C.S 

 


La Cerradura | Dónde estamos | Caza y Pesca | Turismo Rural | Proyectos | Cronista oficial | Gastronomía 
 Curiosidades | Comunidad de regantes | La Cerradura en cifras | Sugerencias | Tablón de anuncios