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Aldea, tu que existes en lo más escondido
y visitado por todo viajero,
que pasa desapercibido por ignorar tu paradero.
Aldea pequeña e insignificante, que no parece
nada más un instante, grabada tan solo
en cartel que poco ve el visitante.
Aldea aislada de pequeños y grandes, invadida
por la serpiente gris, ruidosa y contaminante
que mata y molesta a todo ser viviente y piante.
Aldea rodeada de monte y valle, donde se
divisan
pinceladas diseminadas de blancos, verdes plateados,
ocres que resaltan y grises en relieve.
Aldea de continuo viento, de aire fresco que se
desea
en todo momento, por esos hombres libres y sueltos.
Aldea de gentes sencillas y nobles, que se
arraigan
muy dentro, de generaciones de inmemorial tiempo.
Aldea de mujeres de tez morena y negro pelo,
que miman y dulcifican a los que viven en su mismo techo.
Aldea de libre pensamiento que sigas dando vástagos
que echen raíces, para que no te veas nunca sola
y llevada por el fuerte viento.
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