Poesía

UN JORNALERO DE HERRERA

Yo trabajo en esta finca
estoy quitando vestugas
y desde aquí se divisa
la aldea de La Cerradura.

Voy a fumarme un cigarrillo,
ahora el agua no está fresca
cojo mi botija a cuestas
y me marcho a la pileta.

Apoyado en la pililla
la bebía pura y fría
y contemplo el olivar
muriéndose de sequía

Por aquí no hay aceituna
ni en el cortijo del Chaval
tampoco en los Aladanes,
tengo que cambiar mis cuentas
que no me salen los planes.

 

No se oye el ruido del río,
el agua que mansa baja,
siento el cantar de un jilguero
escondido en una zarza.

Se oyen los niños jugar,
y las luces están puestas,
la aldea se viste de gala
para celebrar sus fiestas.

Vamos a pasarlo bien,
que nadie meta la pata,
unos disfrutan bailando
y otros bebiendo cubatas.

Con mi botija en la mano
vuelvo de regreso a Herrera
llevando por compañero
el polvo de la Vereda.

Y ya cansado de andar
pero en el haza el peñón
voy a la procesión
de la Pura Concepción.

 

Manuel López Ruiz


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