Poesía

A MARIA LUISA

Recuerdos de mi casa
están llenando mi mente:
aquellas viejas paredes,
los gruesos muros de yeso,
las pequeñas alacenas
y las cantareras luego.

Aún recuerdo el patio,
pequeño
tranquilo
y quizás
un poco feo.

¡Cómo han cambiado las cosas!
¡Cómo he cambiado por dentro.

Cuando era pequeño,
gustaba de mirar
las negras noches
tachonadas de estrellas
y contemplar la luna
rasgando las tinieblas.

Gustaba dormir
con los grillos del campo
y escuchar las extrañas historias
que nos contara ella,

¡Ah, qué recuerdos!

Su casa era pequeña
empedrado tenía el suelo
y un patio,
lleno de tiestos,
donde guardaba sus sueños,
donde sembraba esperanzas
para ver nacerlas luego.

Pero ella
se fue hace ya algún tiempo;
y ya no hubo más fuegos
y ya no hubo más cuentos
y nos dejó sin historias
y nos dejó sin sus sueños.

Si,
fue una primavera.
Cuando brotaban sus tiestos,
ella dejó de brotar
y les sirvió de alimento.

¡Ah, cómo borra todo el tiempo!
tantas horas de trabajo,
tantas horas de lamento...

cómo se fueron marchando
cómo se fueron perdiendo.

Pero aún hoy
cuando ya ha pasado el tiempo
puedo ver brotar sus flores
y ver nacer en sus tiestos
tanta ternura encerrada,
tantos sueños que se fueron.

Recuerdos de mi infancia
están llenando mi mente.

Ahora, al recordarlos,
ya no puedo entristecerme...

 

E. Escobedo


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