El Valle del río Guadalbullón

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EL VALLE DEL RÍO GUADALBULLÓN EN LA BAJA EDAD MEDIA.
UNA FRONTERA ENTRE CASTILLA Y GRANADA.

INTRODUCCIÓN

El Valle del río Guadalbullón históricamente ha sido una importante vía de comunicación entre el alto Guadalquivir y la zona intrabética. Su importancia como vía de paso desde la antigüedad queda reflejada en el descubrimiento de cuatro miliarios en La Cerradura en 1975. Esta vía fue construida por Augusto entre lo años 8 al 7 a.n.e. y los cuatro miliarios corresponden a las cuatro sucesivas reformas y mejoras realizadas por Adriano (136), Máximo Daza (305), Constantino (307-317) y Crispo (317-326).
Como vía de paso, el valle del Guadalbullón periódicamente estuvo sometido a la inseguridad de un entorno montañoso, cuyas avenidas de agua dañaban el camino y, al mismo tiempo, la sierra servía de cobijo a cuadrillas, bandidos, e incluso a importantes rebeliones.
Por esta zona, ya en el año 765 existen las primeras referencias a esta inseguridad, donde Ibn al-Atir sitúa la revuelta de Abd Allah b. Jarasa Asadi, que se levantó contra Abd-al Rahman I en el distrito de Wadi Abd Allah, que se identifica con <<Río de la Guardia>>, o Guadalbullón.
En el siglo siguiente, el entorno del Guadalbullón vuelve a ser una zona rebelde, formando parte del amplio movimiento insurreccional de Ibn Hafsun. El rebelde muladí más famoso de esta zona era Ubayd Allah b. al Saliya, sus dominios tenían asiento en la zona conocida en las fuentes árabes como Sumuntán, que parece la arabización de la voz latina <<sub montanis>> (lo que está al pie de los montes). Por esta razón y por el itinerario seguido por el ejército omeya en la <<campaña de Muntilun>>, cabe situar a Sumuntán en la región montañosa de Sierra Mágina o a sus pies.
Ibn Hafsun, en 897 llega a apoderarse de Jaén capital, pero unos años más tarde, en 904, tuvo lugar una batalla cerca del río Guadalbullón, en la que Ibn Hafsun fue derrotado con grandes pérdidas.
La situación estratégica de esta zona llevó a reforzar su vigilancia. Existía una red de torreones que controlaban dicho paso, situados a una distancia media de unos cuatro Kilómetros en dirección Norte-Sur. En la zona de nuestro estudio, estos se extendían desde el castillo de Arenas hasta Torre Bermeja, ya en la campiña de Jaén. El situado más al Sur estaba ubicado en el término de Carchelejo, el siguiente era el conocido como Torre de la Estrella, situado en la cresta de la Sierra de los Bodegones, en La Cerradura; el tercero era la Torre de la Cabeza, y el cuarto, la atalaya de la Pedregosa, se encontraba en la cresta de la Serrezuela de Pegalajar. Los de la Pedregosa y Torre de la Estrella se encuentran hoy completamente destruidos, junto a ellos aparece numerosa cerámica medieval. El de la Torre de la Cabeza se conserva aún con la estructura de la época, una torre circular.
La utilización de estos torreones seguramente fue diversa. Una de sus funciones pudo ser la de <<telégrafo óptico>> ( a través de humo, banderas, antorchas...), pretendiendo la defensa y control del valle del Guadalbullón.
La zona del valle era muy fértil. Un extenso núcleo de huertas se situaba a los pies de Pegalajar, La Guardia y el Wadi Abd Allah, o Guadalbullón, río a cuyo paso por el Término de La Guardia regaba algunos majuelos, y del que Al-Muqaddasi dice que se extendía por una llanura de extensos cultivos y abundantes cursos de agua, lo que implicaba un cultivo de olivar y, aprovechando las corrientes de agua la instalación de molinos harineros.

Texto: Juan Antonio López Cordero
EL VALLE DEL RÍO GUADALBULLÓN


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