Apuntes de La Venta El Chaval

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Para los jóvenes que lean este artículo, seguro que el título no le dice nada, pero para los menos jóvenes, probablemente, les traiga recuerdo de antaño.
Lo cierto es que lo que hoy conocemos como La Cerradura ha sido conocido en algún momento de su historia, y aún hoy es recordado por algunos ancianos de los pueblos contiguos, Carchelejo, Campillo de Arenas, etc. como la venta El Chaval. Tratemos, pues de poner un poco de luz en este asunto.
Rastreando en la toponimia de la zona, encontramos el Cortijo del Chaval, situado relativamente cerca de la Aldea, en la margen izquierda del carril que conduce desde la CN-323 a la Pileta, pero que en la actualidad se encuentra casi totalmente derruido.
Asimismo, entre la gastronomía local aparece una receta tradicional llamada "Cachorreñas del tío Chaval", una especie de sopa, con ajo, pimiento rojo, chorizo, aceite de oliva, pan, picante, vinagre, agua y sal, que ha sido recogida recientemente en el libro titulado "La cocina tradicional de Pegalajar" , editado por la asociación vecinal "Fuente de la Reja"
Pero quizás el dato más significativo sea el hecho de que muchos de los actuales habitantes de la Aldea sean descendientes directos, en mayor o menor medida, de un individuo recordado como Periquito "El Chaval"
Intentar ponerle nombre y apellidos a este Periquito El Chaval, no ha sido tarea fácil; Hemos tenido que consultar numerosos archivos y documentos, intentando reconstruir la genealogía de los habitantes de la Aldea, terriblemente enrevesada por existir un alto grado de parentesco entre las diversas familias, lo que hace que los apellidos de una y otra se mezclen una y otra vez en el transcurso del tiempo. Desde estas líneas quiero agradecer la inestimable ayuda prestada por doña Josefa Quesada Peña en la realización de estas labores.

CONCLUSIONES

Las condiciones a las que por el momento hemos llegado son las siguientes: En las primeras décadas del siglo XIX, tres familias deciden fijar su residencia en La Cerradura, formando el germen de lo que será la nueva Aldea.
1.- La primera estaba formada por Antonio Santos Ruiz Quesada y Dolores Fernández Garrido, que fijaron su residencia en la casa conocida como la Casa de las Ventanas; como fruto de este matrimonio vieron la luz cinco hijos; Luis, Josefa, Juana, Antonio y Catalina Ruiz Fernández (Madre Catalina ) que casaría más tarde con Diego Peña, entroncando de este modo la familia de los Peñas de la Aldea.
2.-La segunda familia, formada por José Quesada Siles y María Manuela Galiano Gómez, trajo a este mundo seis hijos: Joaquín, Gonzalo, Dionisia, Juana Josefa, María Manuela, y Pedro Antonio Quesada Galiano que casaría en primeras nupcias con María Dolores Ruiz Almagro, hija de Luis Ruiz Fernández, entroncando de este modo las familias Quesada y Ruiz y en segundas nupcias con María Antonia Valenzuela Sampedro, natural de Campillo de Arenas y origen de otra conocida familia de la aldea.
3.- La tercera familia formada por Cristóbal Quesada y María de Aranda, que fijan su residencia en una casa nueva construcción llamada la casa Nueva, según consta en los libros de amillaramiento existentes en el Archivo Municipal de Pegalajar y situada en la margen izquierda de la confluencia del camino de la fuente de Bello Martínez (hoy de La Pileta)y el camino real de Granada, camino éste desaparecido en parte al quedar cortado el mismo por el barranco Chimeneas y por las edificaciones construidas en la segunda mitad de nuestro siglo en su entrada, conservándose sólo su parte final, entre el barranco Chimeneas y la Pileta. Fruto de este matrimonio nacen cuatro hijos: Ana, María de las Nieves, María Jesús y Pedro Quesada Aranda; profundizaremos algo más en esta última familia, por ser el origen del tema que nos ocupa.
De los cuatro hijos de este matrimonio, sabemos que: Ana Quesada Aranda casó en 1840 en primeras nupcias con Antonio Morillas Espinosa, teniendo do hijos: María Blasa y Cristóbal "Tobalillo" que residieron temporalmente en la Aldea, y en segundas nupcias en 1859 con Miguel Vencito Casanova, natural de Biar (Alicante) y de profesión zagal diligencia, con el que tuvo una hija, Josefa Casanova Quesada. A su muerte legaría la pequeña propiedad heredada de sus padres, escasamente un cuarto de celemín, a sus tres hijos.
De María de las Nieves y de María Jesús, poco sabemos, sólo que esta última casó con Vicente Ruiz, de profesión postillón de correos, sin que tengamos constancia de que residieran en la Aldea.

RESIDENCIA

Y por último Pedro Quesada Aranda, que casaría con María Moreno fijando su residencia en la Aldea, en la casa paterna al haberla heredado de sus padres con motivo del segundo matrimonio de su padre con Josefa Navarro en 1849 y en donde permanecería hasta 1860, fecha ésta en la que la vendería a don Gabriel Ruiz Velasco Tristán, trasladándose al cortijo que más tarde llevaría su apodo, de donde con posterioridad y con motivo de una fuerte tormenta partiría para la capital.
Como hemos podido ver la familia Quesada Aranda, era una modesta familia de agricultores, ¿Cómo se justificaba, pues, el gran legado que Pedro Quesada Aranda dejara a sus sucesores?. Sabemos que pedro Quesada Aranda era tratante de ganado y que casó como hemos dicho con María Moreno, natural de Porcuna sin que podamos fijar la fecha del matrimonio, al no haber encontrado ni en Pegalajar ni en Porcuna el correspondiente registro matrimonial.
Muy hábil debió de ser don Pedro Quesada para conseguir hacer su fortuna mediante su profesión de tratante, cosa que no nos parece posible, y más nos inclinamos a pensar que fue doña María Moreno la que aportó al matrimonio no sólo la fortuna sino también el apodo "El Chaval" (En Porcuna aún hoy persiste el apodo de "Los Chavalicos") acogido de buen agrado por su marido, muy dado al uso de apodos con los que incluso renombró a cada uno de sus seis hijos, Pedro, Cristóbal Antonio, Teresa, Antonio, Dolores y Joaquina. La desamortización de Pascual Madoz de 1855, por la que salieron a pública subasta los bienes pertenecientes al Estado, clero, ordenes militares, cofradías, obras públicas, santuarios y beneficencia, entre otros, favoreció sin duda la posibilidad de adquirir tierras en la aldea, en gran parte en manos de estas instituciones, y don Pedro consiguió de esta manera hacerse con un importante patrimonio que más tarde legaría a sus descendientes.
Se consigna a continuación los matrimonios de cinco de sus hijos con indicación del número de descendientes que tuvieron, para hacerse una idea de la rápida implantación de esta familia en la Aldea, al permanecer muchos de sus miembros en la misma.
Como vemos fueron más de treinta y cinco los descendientes directos, en el transcurso de tan sólo dos generaciones, lo que explica el rápido crecimiento de esta aldea, La Cerradura, que llegó a contar con trescientos cincuenta habitantes en el primer tercio del siglo XX.
Texto: Enrique Escobedo 
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