arraigada
entre las gentes que han habitado estas montañas, pero parece
que la idea del oso como enemigo ha cambiando poco a poco y
está disminuyendo en los últimos años esta
tendencia. Otro problema es el de los lazos, que se suelen utilizar
contra el jabalí, pero en los que caen frecuentemente los osos,
causándoles graves amputaciones cuando no la muerte. Actualmente
se están llevando a cabo programas para la instalación
de pastores eléctricos, y así mi- nimizar los daños
en las cosechas que produce el jabalí, sin tener que recurrir
a estos métodos tan agresivos con la fauna autóctona.
Y por último, el uso de venenos como la estricnina es otra costumbre
a erradicar si queremos conser- var esta especie, que ha sido durante siglos
habitante de estos bosques .
El
furtivismo sigue siendo el mayor peligro para la población osera
de la Cordillera, aunque por supuesto que la disminución del
hábitat de la especie también es determinante. La caza
furtiva se cobra año a año un número de ejemplares
difíciles de compensar al actual ritmo reproductor, sólo
decir como ejemplo, que en el período compren-
dido entre los años 1979
y 1981 se produjeron de 20 a 25 muertes de oso. La costumbre
del furtivismo ha estado durante años muy