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"La no identidad es fantástica",
continúa el autor de El laberinto de la saudade. "Es un lugar
de apertura. Por eso yo no envidio tanto a los pueblos que saben lo que
son. Nosotros no sabemos lo que somos y ésa es la verdadera identidad
del hombre, ya lo dijo Sócrates. La esencia del cristianismo no
contraría eso: el ser supremo no es físico, ni tangible.
Pero si Dios no es físico, ni tangible, sino un espacio de libertad
infinita, ¡no puede servir de pretexto para ejercer la violencia
contra los otros!".
EDUARDO LOURENÇO |
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El nacionalismo es una fe que cierra
las puertas a la razón. El nacionalista vive en una contradicción
y es insolidario. El nacionalismo está enamorado de los orígenes.
Reconoce que sus mitos no pueden ser verdad, pero desea que lo sean.
RAMIRO PINILLA |
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Es la regresión que nos lleva
a aplaudir a Putin según convierte Rusia en una nueva cárcel,
a besar a los miserables de los petrojeques, a armar al petrocaudillo de
Caracas, a considerar a un rufián como Castro un igual, a convertirnos
en primos cuando no hermanos de un sátrapa vecino, a pedir perdón
a quienes nos queman el coche y a suplicar alianzas con quienes han matado
a nuestros hijos. Algo ha fallado cuando la excelencia huye de la política.
HERMANN TERTSCH |
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Gracias al desatino cometido por Bush
en Irak, al Zarqaui ya está en Jordania y pronto estará en
Europa, lo cual aconseja buscar un complemento a la acción policial
con un control eficaz de predicación y enseñanza islámicas.
Aquí el problema se amplía y concierne al conjunto de doctrinas
religiosas: por mucho que se enfaden Ratzinger y Rouco, y brame el PP,
la situación es demasiado seria como para prescindir del estudio
de la historia de las religiones, sin control de éstas, y seguir
practicando la catequesis encubierta.
ANTONIO ELORZA |
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Mientras una gran cantidad de subsaharianos
recorren miles de kilómetros para llegar hasta las alambradas de
Ceuta y Melilla para jugarse la vida al sortearlas y llegar al sueño
europeo, en Francia quienes habitan ese sueño desencadenan una violencia
ciega contra lo que les rodea.
JUAN GOYTISOLO |
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Compárese con lo que está
sucediendo en la surrealista gestación del Estatuto catalán.
Los expertos, los historiadores, los teóricos y los profesionales
catalanes han decidido que "históricamente" (sea esto lo que sea)
Cataluña tiene más derecho que Murcia a cualquier cosa, que
la nación catalana posee una existencia de orden metafísico
previa a sus habitantes, y que en la jerarquía de las naciones
Cataluña sólo es comparable a Francia y superior a
España.
FÉLIX DE AZÚA |
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Pero el discurso de la España
plural nunca será aceptable mientras se contraponga una España
plural a una Cataluña homogénea en el sentimiento nacional
y en la exclusividad de la pertenencia a la nación catalana. Ese
discurso de la España plural no será legítimo mientras
se contraponga a una Euskadi también homogénea y exclusiva
en el sentimiento de pertenencia a la nación vasca. El discurso
de la pluralidad se puede y se debe decir tanto de España como de
Cataluña y de Euskadi. España es, si se quiere, nación
de naciones. Pero también Cataluña. Y también Euskadi.
A partir de ahí se puede hablar de todo, porque desde ese momento
España no es exterior ni a Cataluña, ni a Euskadi. Pero,
no siendo exterior, determinadas reformas de los estatutos sólo
son posibles negando la pluralidad de Cataluña y/o de Euskadi.
JOSEBA ARREGI |
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El Estado de las Autonomías es
la mejor vacuna contra el virus de los nacionalismos identitarios que se
oponen a la pluralidad social, lingüística y cultural de las
poblaciones incluidas dentro de las fronteras de un marco jurídico-político
soberano. (...) La Constitución de 1978 garantizó las libertades
individuales de los ciudadanos y los derechos colectivos de los pueblos:
a la vista del drama yugoslavo, cualquier intento de deslegitimar al Estado
de las Autonomías en nombre de un nacionalismo étnico, soberanista
e irredentista sería en España una aventura criminal, estúpida
y suicida.
JAVIER PRADERA |
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La separación de nación,
estado, lengua y cultura es una realidad inevitable y, a mi entender, sumamente
deseable.
JOSEP RAMONEDA |
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Tampoco en el Islam se da un enlace permanente
entre religión y violencia, si bien la dimensión universalista
plantea desde el primer momento una fuerte tensión con los no creyentes.
La relación
excluyente
se da en el Corán de La Meca,
en tanto que para el período bélico de Medina el vínculo
se convierte en indisoluble, ya que la violencia constituye un recurso
imprescindible en la expansión de la verdadera fe. La exigencia
de difundir la creencia se asocia entonces a una aspiración al monopolio
de poder en manos de la umma que se materializa por medio de esa
forma de guerra específica que es la
yihad en la senda de
Alá. Y en la medida que el adversario dispone inicialmente de una
superioridad de recursos, las tácticas propias de la algazúa
imponen su ley, combinando la sorpresa en el ataque, el recurso a las estratagemas
y la traición, la aplicación del cálculo en los medios
para destruir al otro, la acción psicológica de intimidación
que nos lleva a un anticipo del terrorismo, y todo ello en el marco de
una guerra permanente que sólo puede acabar con la victoria definitiva
de la causa de Alá.
A. ELORZA
(Y OTROS) |
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Éstas son algunas de las cuantificaciones
del Programa de la Naciones Unidas sobre el Desarrollo (PNUD): las 500
personas más ricas del mundo reúnen más ingresos que
los 416 millones de ciudadanos más pobres, lo que explica una inmensa
desigualdad; el 40% de la población mundial sólo logra el
5% de los ingresos totales, mientras el 10% más pudiente reúne
el 54%; 460 millones de personas de 18 países (la mayor parte de
ellos de África y la antigua Unión Soviética) han
empeorado su nivel de vida respecto al principio de la década de
los noventa; cada día mueren 30.000 niños por causas evitables,
etcétera.
JOAQUÍN
ESTEFANÍA |
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El subsecretario general de la ONU para
Asuntos Económicos y Sociales, José Luis Ocampo, presentó
ayer un informe en el que vuelve a denunciar un aumento de las desigualdades
económicas y sociales durante la última década. En
él se revela, por ejemplo, que el 80% de la riqueza mundial (PIB)
está en manos de 1.000 millones de personas que viven en el mundo
desarrollado. Es como decir que el 20% restante del PIB se lo reparten
entre los 5.000 millones de habitantes del mundo en vías de desarrollo.
Ocampo señala que estas desigualdades tienen lugar a pesar de unas
tasas de crecimiento económico "sin precedentes" y la mejora en
los niveles de vida.
26 agosto 2005 |
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No hay alternativa a la economía
de mercado La economía de mercado puede desarrollarse de maneras
muy distintas: hay una gran diferencia entre una economía social
de mercado y una economía ultracompetitiva de mercado. Pero en el
interior de la economía de mercado hay competencia. Hay quienes
quieren salir de la economía de mercado. Y esta idea lleva a una
tradicionalización del pensamiento político. La antiglobalización,
que comenzó como una crítica totalmente lógica a una
globalización no regulada, se reduce cada vez más a una ideología
estatalizadora: es el regreso de la ideología del Estado todopoderoso.
DANIEL COHN-BENDIT |
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No deja de resultar irónico el
hecho de que los partidarios de imponer en las instituciones el requisito
de la paridad de sexos, femenino y masculino, sean los mismos que suprimen
tal requisito en una institución, como el matrimonio, que ya cumplía
con él desde muy antiguo.
TOMÁS
GARCÍA |
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Cierto que esta rigidez moral y doctrinal
[en cuanto a lo sexual, por parte de la Iglesia católica] defendida
contra viento y marea pudo tener efectos perversos (...) En cualquier caso,
un fruto de esta doctrina ha sido el desamparo pastoral de una gran mayoría
de católicos. En Europa, por ejemplo, sólo el 6,5% de los
católicos dicen creer y seguir la doctrina papal sobre la sexualidad.
XAVIER RUBERT
DE VENTÓS |
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Superpoblación. Ése será
el problema grave del siglo XXI, al que no se le presta atención
por razones ideológicas. Ni la izquierda ni la derecha están
dispuestas a aceptarlo por distintos motivos. Unos porque consideran que
se deben plantear reformas estructurales y otros por cuestiones religiosas.
Si la población mundial sigue creciendo, ¿cómo no
va a haber hambre?
GABRIEL TORTELLA |
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En suma, Ratzinger no es un fundamentalista,
ni un integrista, sino simplemente un reaccionario moderno, enfrentado
con el concepto de libertad al cual ve ante todo como causa de perdición,
en la línea de nuestro Donoso Cortés.
ANTONIO ELORZA |
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La elección del cardenal Joseph
Ratzinger como nuevo Papa supone una inmensa decepción para un sinnúmero
de personas que esperaban el nombramiento de un Papa reformista entregado
a las necesidades espirituales de la Iglesia. Pero hay que darle tiempo.
La experiencia nos enseña que ocupar el lugar de Pedro en la Iglesia
católica de hoy en día supone un reto capaz de transformar
a cualquiera: se puede llegar al cónclave como cardenal progresista
y salir convertido en Papa conservador (Montini-Pablo VI), o bien llegar
al cónclave como cardenal conservador y salir convertido en un Papa
progresista (Roncalli-Juan XXIII).
HANS KÜNG |
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La actual forma de primado es una gran
carga para la Iglesia, merma su credibilidad y erosiona su dinamismo evangelizadora.
Es la herencia que nos ha dejado el segundo milenio, pagada con herejías,
cismas y huidas de comunidades enteras que no podían identificarse
con el curso eclesial. La eclesiología se convirtió en "jerarcología"
y finalmente en papalogía, favoreciendo el culto a la personalidad
y la papalatría. El Vaticano II quiso superarlo e intentó
dinamizar la Iglesia en base a promover a los laicos, favorecer el ecumenismo
y asumir los derechos humanos, dentro y fuera de ella. A este legado hay
que añadir nuevos retos: la igualdad de la mujer y el varón
en la Iglesia; la democratización eclesial y la potenciación
de la comunidad; la apertura a las religiones no cristianas; formas plurales
de ejercer el ministerio sacerdotal; la revisión de la antropología,
y con ella de la moral sexual y la bioética; una teología
libre y que no sea desplazada por la jerarquía; y un cristianismo
inculturado en Asia, África y América.
JUAN A. ESTRADA |
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A medida que avanzaba el pontificado,
las instituciones conciliares y las opiniones pluralistas tuvieron cada
vez menos sitio en la Iglesia... Éstos no eran meros asuntos de
dogma. La oposición del Vaticano al control de la natalidad, proclamada
en todas las conferencias internacionales sobre población, ha contribuido
a la pobreza miserable del Tercer Mundo. Su negativa a aceptar el uso de
preservativos, en el mejor de los casos, no ha ayudado a detener la terrible
propagación del sida en África. El desarrollo moral y social
de la sociedad sufre cuando se niegan los derechos a la mitad de la humanidad,
es decir, las mujeres. Las alianzas formadas por la Iglesia católica
y los fundamentalistas islámicos y protestantes no han aumentado
la moralidad en nuestro mundo, sino su miseria y su confusión.
NORMAN BIRNBAUM |
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Un Papa signo de contradicción
ha gobernado a la Iglesia en momentos difíciles de crisis religiosa
occidental. Y muchos creyentes y no creyentes piensan que no ha sido para
bien del cristianismo en nuestro mundo desarrollado, ni para el cambio
que pide también el Tercer Mundo. Se necesitaba alguien que comprendiera
nuestros problemas, y el papa Wojtyla no acertó. Porque favoreció,
directa o indirectamente, a los grupos más conservadores en la Iglesia,
y no supo comprender a los que estaban más próximos a la
renovación que está ocurriendo mundialmente en el pensamiento
laico y en la organización social.
E. MIRET MAGDALENA |
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Para la Iglesia católica, este
pontificado, a pesar de sus aspectos positivos, ha sido una gran desilusión
y, a fin de cuentas, un desastre. Con sus contradicciones, el Papa ha conseguido
polarizar a la Iglesia, distanciarla de muchísimas personas y sumirla
en una crisis histórica, una crisis estructural que ahora, tras
un cuarto de siglo, está revelando carencias fatales en materia
de desarrollo y una enorme necesidad de reforma.
En contra de las intenciones del Concilio Vaticano II,
se ha restaurado el sistema medieval de Roma, un aparato de poder con rasgos
totalitarios, gracias a unas políticas intelectuales y de personal
astutas e implacables. Se metió a los obispos en cintura, se sobrecargó
a los párrocos, se calló a los teólogos, se privó
a los seglares de sus derechos, se discriminó a las mujeres, se
ignoraron las peticiones de los sínodos nacionales y los fieles,
y a ello hay que añadir los escándalos sexuales, la prohibición
del debate, la explicación simplificada de la liturgia, la prohibición
de los sermones de teólogos laicos, la incitación a la denuncia,
la denegación de la Sagrada Comunión...
Si el próximo Papa continúa la política
de este pontificado, no hará más que reforzar una enorme
acumulación de problemas y convertir la crisis estructural de la
Iglesia católica en una situación sin salida.
HANS KÜNG |
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Para asumir realmente la democracia,
los partidos políticos tuvieron que hacer renuncias fundamentales:
El Partido Comunista de España (PCE) renunció al leninismo
y la dictadura del proletariado, dando el giro eurocomunista. El Partido
Socialista Obrero Español (PSOE) abandonó oficialmente el
marxismo. El partido de la derecha, Alianza Popular, luego Partido Popular
(PP), se desprendió de la ideología del franquismo. Sin embargo,
el Partido Nacionalista Vasco (PNV) nunca ha renunciado al sabinismo,
con su nacionalismo biológico y sus mitos identitarios. Mientras
no lo haga definitivamente, no habrá asumido de verdad los principios
democráticos.
ARANTXA ARANA |
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Si pensamos en la Iglesia como Estado,
nos encontramos ante la última monarquía absoluta que queda
en Europa. Se trata, pues, de una institución anacrónica.
Y si pensamos en la Iglesia como institución religiosa, nos vemos
ante una realidad poco ejemplar. Porque una institución en la que
todo el poder queda concentrado en un solo hombre es una institución
en la que no es posible respetar los derechos humanos de las personas.
De ahí, la contradicción: el Papa predica por todo el mundo
los derechos humanos, pero en su Estado y en su institución no es
posible ponerlos en práctica. Nunca como ahora nos habíamos
dado
cuenta de que la Iglesia vive anclada en un modelo de sociedad y en
un tipo de cultura que ya no existe.
JOSÉ
M. CASTILLO |
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Los problemas son de salarios, de viviendas,
de clases, de escuelas, de doctrinas insanas: las personas que sienten
estas agresiones estatales no deben ser nunca divididas para quitarles
fuerza: entiendo como división los artilugios por los que se enfrenta,
como feminismo, a la mujer y el hombre; los que nos separan por edades;
los que nos dividen en autonomías y, dentro de ellas, en ciudades,
regiones, barrios.
EDUARDO HARO
TECGLEN |
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El tema concierne de modo directo a
la política educativa. Es el momento de reconocer que el tema de
la religión es demasiado serio, y demasiado peligroso, para abandonarlo
a las exposiciones de los propios docentes de cada religión. No
es ya cuestión de proselitismo, sino de evitar que bajo cuerda se
impartan contenidos como esa yihad de dos caras, una para engaño
del observador exterior, y otra para uso interno, o el mito de al-Andalus,
por hablar sólo del islam. Una historia de las religiones resulta
en cambio imprescindible para formar ciudadanos en el mundo de hoy. Y para
servir de antídoto contra las creencias asesinas y contra la xenofobia.
ANTONIO ELORZA |
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Hemos cancelado el pluralismo político
instaurando el pensamiento único, hemos sectarizado los partidos,
hemos convertido la política en ejercicio cratológico, hemos
sacralizado las multinacionales, hemos acabado con el trabajo como fundamento
de la actividad económica y base de su retribución, convirtiéndolo
en un ejercicio precario para el sólo consumo, hemos cambiado los
valores por los placeres, el esfuerzo por la trampa. Que a uno de los líderes
ideológicos de los EE UU le parezca un deseable mal menor, tal vez
pueda explicar el triunfo del fundamentalismo religioso en su país.
JOSÉ
VIDAL-BENEYTO |
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Si hay algún fenómeno
que ha alimentado el desarme de nuestras sociedades modernas ante sus enemigos
es la incomprensión radical y, por tanto, el desprecio y la hostilidad
hacia el pensamiento religioso. Lo que no tiene nada que ver con creer
o no. Es en el respeto al concepto individual de la trascendencia donde
radica la más profunda tolerancia, la firmeza y la dignidad, bases
de una sociedad no dedicada a la experimentación social, sino a
fomentar la vocación del ser humano a ser feliz. Por eso el primer
deber del gobernante es hacer frente a los enemigos del individuo libre
en la sociedad abierta y dejar claro a las víctimas que tienen un
valedor incondicional.
HERMANN TERTSCH |
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Ésos que dicen
no y están
en la izquierda o en el nacionalismo en nombre de una mejor Europa nunca
construirían Europa. (...) Esta Constitución es una mejora
de la democracia europea. Para afrontar la voluntad de dominación
y liderazgo americano necesitamos una Europa más política,
más unida y democrática. Por eso digo que votar no
es hacer el juego a los americanos.
DANIEL COHN-BENDIT |
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Nuestra catástrofe nacional,
gestada sobre los cadáveres de casi mil españoles por una
alianza entre el terrorismo y el nacionalismo de cuello blanco -ante la
pasividad e indiferencia de tantos-, entró en fase de consumación
en Vitoria el 30 de diciembre. Como en la Alemania de los años treinta,
políticos formados en la democracia han decidido traicionarla para
unir fuerzas y compartir fines con asesinos. En condiciones semejantes
no ha lugar reforma alguna de la Constitución.
HERMANN TERTSCH |
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Una Constitución que habla en
su encabezado de dignidad personal, de libertades, de igualdad, de solidaridad,
de justicia. Que reconoce los derechos de los trabajadores, que aún
son utopía. La solidaridad internacional. El reconocimiento de las
diversas lenguas y culturas y su reivindicación como un patrimonio
colectivo. Francamente, la Constitución española cuando se
presentó no ofrecía tanto, aunque bastantes fuerzas políticas
y gran parte de la ciudadanía creyó que era el instrumento
real y posible para ganar un horizonte político y social nuevo.
¿No es éste un momento también singular y decisivo
para apartar tentaciones localistas y partidarias y enfrentarlo con responsabilidad?
(...) Los defectos. Desde luego, los defectos. Los tiene, y según
busquemos podemos encontrarle muchísimos. (...) Abramos los ojos,
no hay menú a la carta.
SUSO DE TORO |
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No se trata de ser cada vez más
tolerantes, lo que sólo podría llevar a llamar intolerancia
al rechazo de aquellos que asesinan, cometen actos terroristas y realizan
secuestros.
ALAIN TOURAINE |
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El logro más grande de una civilización
no es dotarse de una identidad colectiva que se exprese, de manera simultánea,
a través del conjunto social y de los individuos que lo componen.
Es exactamente lo contrario: haber alcanzado un nivel de desarrollo económico,
de cultura y de libertad que permita a los ciudadanos emanciparse de las
identidades colectivas, esos yugos al que nacen uncidos, y elegir voluntariamente
su propia identidad, en armonía o en desarmonía con el resto
de la tribu. De este modo, un individuo ejercita su soberanía y
es auténticamente libre.
MARIO VARGAS
LLOSA |
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¿Hacia dónde vamos? ¿Se
acaba ya el invierno eclesial que anunció y constató Karl
Rahner, o cabe pensar que todo seguirá el mismo rumbo, con un simple
relevo de timonel? Mi hipótesis es que no hay motivos para una u
otra previsión, y que todo está a merced de la suerte, al
albur de un cónclave. (...) Incomprensiblemente, seguimos en manos
de ese mecanismo de elección inventado en el siglo XIII (recientemente)
sin fundamento teológico ni bíblico, sino sólo costumbrista
y local, y que adolece de graves fallos: es machista (ni una sola
mujer), gerontocrático (formado sobre todo por ancianos),
clerical
(prácticamente todos clérigos),
no representativo
y cooptado (los electores son nombrados a dedo por aquel a quien
han de buscar sucesor).
JOSÉ
MARÍA VIGIL |
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En suma, será una grave equivocación
mantener por más tiempo el privilegio de la clase de religión
confesional, católica, musulmana o la que sea, que antepone el adoctrinamiento
de las mentes al conocimiento crítico y objetivo de la realidad
social y humana en todas sus dimensiones. Y atención: no se engañe
nadie pensando que se elimina el privilegio y sus negativas consecuencias
porque se admita que otros concurrentes participen de él, a fin
de acallar sus agravios comparativos. Apostemos por el derecho. Y aquí,
el único derecho claro e incontrovertible es el del Estado a asumir
la enseñanza pública de todas las materias, también
de las ciencias de la religión. De camino se empezará a contrarrestar
la ignorancia supina, que espanta en nuestras generaciones jóvenes,
sobre este aspecto tan importante para entender, no ya la historia de las
civilizaciones, sino nuestra propia historia colectiva, la arquitectura,
la música, la pintura, la literatura, la política y las tradiciones
de España y Europa a lo largo de tantos siglos.
PEDRO GÓMEZ
GARCÍA |
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