ARTURO PEREZ-REVERTE EN LA REVISTA DEFENSA.

...y sus amigos.

   

ARTURO PEREZ-REVERTE EN LA REVISTA DEFENSA.

 

Ahora que se ve más claro ¿qué?, ¿cómo lo veis?, ¿flipáis con el Redactor Jefe?

 

 

 Que levante la mano el que ya lo supiera.

 

¿Nadie? Bueno, tampoco es tan raro, no os sintáis mal. De hecho, probablemente todos seguiríamos sin saberlo de no haber sido por una serie de casualidades y golpes de fortuna que nos llevo a descubrir casi simultáneamente y por separado a Barlés y a mi (imaginaros las caras cuando nos lo contábamos muy ufanos uno al otro esperando que el interlocutor se quedase de pasta de boniato al conocer la noticia, je, je, je) un número especial de la Revista Defensa que nos ponía sobre la pista de esta exclusiva mundial del copón.

 

Me voy a ahorrar el trabajo de explicaros la historia ya que la podéis leer de primera mano contada por quien la conoce bien. Os informa de que si la podéis leer es gracias a Liana63 que ha sido tan amable de escanear el reportaje aparecido en ese número 300 de la Revista Defensa de forma que quede inteligible y ocupe poco espacio (vamos, que además de trabajadora y apañá, posee un escaner que no es la putamierda que gastamos en la T.I.A. y ha querido sumarse al equipo de investigación).

 

Pero como tampoco es plan de piratearles por la cara todo el reportaje a los de Defensa (sobre todo teniendo en cuenta que estos tipos anuncian carros de combate, fusiles de asalto, proyectiles de mortero y demás chucherías, je, je, je), solo os cuelgo las páginas donde aparece Arturo. Veréis que hay un recuadro donde se recuerda su paso por la revista con cariño y orgullo y alguna foto de esas que tanto gusta a las marus.

 

Solo tenéis que pinchar en la foto del boceto del primer número de la publicación (que a ver si sabéis quien diseñó).

  

La solución en el interior.

 

Pero ahí no queda todo, como podéis imaginar. ¡A ver si sabiendo que había peras nos íbamos a quedar sin postre! La labor de caza y captura de los ejemplares atrasados de la revista y de esos codiciados artículos añejos había comenzado. Y en eso se me adelanto Barlesín que, ni corto ni perezoso se zambulló en la red y encontró a un colega que se quería desprender de tan preciado material (imposible de conseguir a través de la empresa editora que no disponía de ejemplares tan antiguos como muy amablemente me comunicaron).

 

Bueno, venga, que ya os estoy viendo las caras de odio y las ansias asesinas que se apoderan de vuestro ser. Ya no me enrollo más. Pinchad en el Tesoro (pues eso es lo considero que os ofrecemos) y disfrutadlo, compadres. Y, de paso, descubriréis de dónde sacó Barlés la foto del Jefe con la que engaña a las chatis en el Foro de Corso, el cacho perro.

 

Ya va, ya va...

  

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 Tira p'a casa, que ahora voy yo.

© Filemon, 2003