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capítulo XVII
sultana
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Coplas de la Soltana, de Francisco Pardo
Importancia de estas coplas en el marco del relato del Cautivo

Estas coplas de ciego de Francisco Pardo, publicadas en 1595, se basan en hechos históricos: la fuga de Argel organizada por el renegado Juan Amador y el capitán valenciano Felipe Romano, del que subsiste documentación en Simancas tal y como refería ya Fernand Braudel en su obra magna sobre el Mediterráneo en tiempos de Felipe II.


Debo esta indicación a la erudición y amabilidad de Jean Canavaggio, quien realizó la aproximación entre esa referencia de Braudel y el relato que transcribí en Los leones del Quijote.


Nos cuentan esas coplas la conversión de la hija de un renegado arrepentido, llamada Soltana (o Sultana), que se las ingenia para ir de Argel a Denia, a pesar de sufrir vientos contrarios en un primer intento, acompañada por algunas renegados y otros cautivos. Diez años después de que se publicaran esas coplas, Cervantes publicaba El Quijote, que incluía el relato del Cautivo, y otros diez años más tarde publicaba aquella comedia de conversos y renegados titulada La Gran Sultana.


El lector juzgará por sí mismo de los paralelismos existentes entre el relato del Cautivo y esa pequeña obra. Es indudable que el autor del opúsculo, que se supone que son aleluyas o coplas de ciego, consultó u oyó otras obras anteriores, y se inspiró, como ya dijimos, en un hecho coetáneo. Las mismas fuentes que influyeron en Francisco Pardo pudieron inspirar a Cervantes, o quizás él mismo oyó o leyó esas coplas impresas. No hay que buscar aproximaciones literales a ese texto pero sí temáticas: un cristiano esclavo y una mora secretamente conversa se enamoran, él pone el valor y ella el dinero, empezando por darle la libertad; reciben la ayuda de un renegado, hay jardines, viajes en barca, ocasiones frustradas y final feliz con la bendición de la Inquisición. El padre de Soltana, un renegado, es un secreto devoto de la Virgen María y le reza la Corona y el Rosario —Pío V volvió a poner el Rosario de moda a raíz de Lepanto— mientras que en el relato del Cautivo, más dramático, el padre de Zoraida es un buen musulmán que se desespera por la traición de su hija que se ha vuelto devota de la Virgen en secreto merced a una esclava cristiana.


Hay, claro está, divergencias claras. En el relato de Cervantes el héroe acompaña a la mora mientras que en el de Soltana el héroe liberado por la rica Soltana prepara la huída desde España, ya que lleva cartas al rey y regalos, entre los cuales un león.

Fuente original y transcripción

Se trata de un ejemplar impreso en 8º. Hojas numeradas de 144 a 147º. Signatura VE/1335-28 de la Biblioteca Nacional. Modernizo la transcripción: ç por z, v por b, b por v, alguna x por j, alguna y por i e i por y, pongo acentos (no existen en el original), quito u pongo h mudas. Dejo los errores como están. Pongo Jesús donde el original dice Iesus. Conservo la puntuación original y las mayúsculas.

Título (ortografía original)

Aqui se contiene vna obra verdadera, muy digna de memoria, es a saber de como la Soltana fue bautizada en Berberia y de la orden y traça que tuuo ella y otras quatro renegadas y vn renegado y otros cautiuos Christianos para venirse a España, y de como se embarcaron en Argel, y de como tomaron puerto en Denia. Compuesta por Francisco Pardo priuado de la vista corporal. Con dos letrillas al cabo de vna en alabança de la madre de Dios, y la otra en alabança de Sant Iacintho. Impressas con licencia del Ordinario en Barcelona en casa Sebastian de Cormellas al Call. Año M.D.Lxxxv

Texto (ortografía modernizada)

A la bondad soberana


ques el alto Rey de gloria


le pido gracia y memoria


para que de la Soltana


pueda yo contar su historia,


 


Es caso que aconteció


notable y digno de oír,


y querría contar yo


sin discrepar ni mentir


de la suerte que pasó.


 


Fue de Sicilia su Padre,


y de la Fe renegó


quando cautivo se vio,


y era pagana su madre


por que en Argel se casó.


 


Muy querido era del Rey


maestro de artillería,


y del gran caudal hacía


el Mustafá, y de Muley


allá en Argel se decía.


 


En la secta y torpe vicio


de Mahoma a quién sirvió


[144 vº] algunos años vivió


y para su beneficio


esta hija Dios le dió.


 


Y aunque renegado había


Dios le puso en corazón


que tuviese devoción


a la sagrada María


reina de consolación.


 


Con devoción le rezaba


la Corona y el Rosario,


de Dios nunca se olvidaba


al pecho un escapulario


secretamente llevaba.


 


En un secreto aposento


tenia un Cristo y altar,


do acostumbraba rezar


a su gusto y su contento


y a nadie dexaba entrar


 


A su hija bautizó


siendo de edad de diez años,


de Isabel nombre le dio


la ley de Dios sin engaños


en secreto le enseñó.


 


Al Rey le escribió una carta


suplicando que le diese


seguro con que viniese


para que a España se parta


sin que nadie le ofendiese.


 


Lo que el Rey le respondió


que para España se venga


y su firma le envió


y que en nada se entretenga,


pero la ocasión faltó.


 


Que estando en este comedio


tocó la muerte a la puerta


como es natural y cierta,


y el venir no tuvo medio


porque se les desconcierta.


 


En el día de su muerte


a su hija le requiere,


le ruega mucho y advierte


que los días que viviere


viva en la ley Dios fuerte.


 


Que aunque he sido mal cristiano


yo conozco mi maldad


habed de mí piedad


buen Jesús Dios soberano


por vuestra inmensa bondad.


 


Yo reniego del malvado


Mahoma y su falsa secta


pues tanto mal me ha causado


que como falso Profeta


con riquezas me ha engañado.


 


Que puesto que he renegado


de Dios y de su concordia,


confío ser perdonado


que es más su misericordia


que no mi grave pecado.


 


Y si a Dios sirves de veras


yo te doy mi bendición,


para alcanzar salvación


y si es posible no mueras


entre esta perra nación.


 


Viendo ya su vida en calma,


dice Jesús soberano,


[145] y con un Cristo en la mano


se apartó del cuerpo el alma


y murió como Cristiano.


 


Aunque Cristiano murió,


como a Moro lo enterraron,


nadie en su casa no entró,


moros ningunos se hallaron


porque él no lo consintió.


 


De su riqueza y tesoro


quedó su hija heredera,


como mayor y primera


la cual casó con un moro


que nunca casada fuera


 


Y en poco tiempo gastó


mucha hacienda mal gastada


y al fin se determinó


por no vivir lastimada


del moro se descasó.


 


Viuda estuvo algunos años


que no se quiso casar,


guardando el tiempo y lugar


con deseos muy estraños


para poderse embarcar.


 


Y por más acreditarse


del murmurar de las gentes,


determinó de casarse


por contentar sus parientes


y por más asegurarse.


 


Con un moro se casó


que es Gobernador del Rey,


y el Rey fuera le envió


y por seguir nuestra ley


la Soltana consultó.


 


Muchos cautivos tenía,


y entre ellos un Cristiano


que Felipe se decía


que era de nación Romano


que mucho amaba y quería.


 


A este tal le declaró


aqueste caso que digo,


porque estoy muy bien contigo


te quiero descubrir yo


un gran secreto de amigo.


 


Yo te daré libertad


de hoy más no serás cautivo,


y esto será con verdad


y te ruego por Dios vivo


que no me arguyas maldad.


 


Felipe le respondió


diciendo desta manera,


aunque mil vidas tuviera


por ti la perdiera yo


antes que traición te hiciera.


 


Puedes estar descuidada


y descubrirme tu pecho


y de mi bien confiada


que en defender tu derecho


mi vida no terne en nada.


 


Yo te quiero hacer a saber


que ha días que soy Cristiana


y con voluntad muy sana


a Cristo he de obedecer


aunque es mi nación pagana


 


Ve con esta carta a España


[145 vº] y dásela al propio Rey,


y contarasle esta hazaña


que ya mantengo la ley


de Cristo que me acompaña.


 


Esta carta que te he dado


mi padre me la dejó,


quel Rey propio le envió


lleva la a muy buen recaudo


y di que te envío yo.


 


Aquel Español Mamí


que ha días que es renegado


yo con él me he aconsejado


y se ha de embarcar aquí


según lo tiene ordenado.


 


Con intento de pasarse


a España compró un jardín,


para más asegurarse


hasta llegar a este fin


y terminó de embarcarse.


 


Es hombre muy de fiar


leal y muy buen amigo,


y quiere verse contigo


y para mejor tratar


ven a su jardín conmigo.


 


Felipe y el renegado


dentro en el jardín se vieron


con la Soltana a su lado


los dos la mano se dieron


y allí se han juramentado.


 


Por más señal verdadera


cuando de noche vendrás


con tu espada cortarás


una rama de esta higuera


y otra desgajarás.


 


Y encima de aquesta peña


según las barcas trujeres,


me pondrás piedras por seña


y si en la peña no quieres


en esta palma pequeña.


 


Yo tendré mucho cuidado,


de visitar la señal,


(ve con Dios Felipe amado)


y con esta razón tal


el mancebo se ha embarcado.


 


Para el Rey nuestro Señor


trujo un León por presente,


y otro presente mayor


para el Príncipe excelente


un diamante de valor.


 


Y para nuestra Princesa


un anillo, entre otras cosas,


con cinco piedras preciosas,


que mil veces más que pesa


vale por ser tan vistosas.


 


Llegó Felipe a la corte


donde está su Majestad


y con liberalidad


le dio el Rey un pasaporte


de mucha seguridad.


 


Con orden del Rey llegó


[146] a la ciudad de Valencia


luego el Visorrey le armó


viendo del Rey la licencia


dos varcos con que pasó.


 


Topó con el enemigo


a vista de Berbería


que con dos barcos(*)  venía


a Ingalaterra con trigo


al cual le dio batería.


 


Los dos bajeles rindió


vuelve con la presa a España,


y segunda vez tornó


con tres barcos de compaña


y en el jardín se metió.


 


La señal dejó en el huerto


y vuelvese a retirar,


con las barcas en el mar


conforme hizo el concierto


para más disimular.


 


Visitaba su señal


el Mamí cada mañana,


viéndola al natural


fue a darle aviso a Soltana


sin que nadie entienda tal.


 


Dentro en su jardín metió


personas más de cincuenta


pero la grave tormenta


a Felipe a España echó


según por verdad se cuenta.


 


Viendo el mar alborotado


el Mamí dijo a su gente,


las barcas se han retirado


muy disimuladamente,


cada cual vuelva a poblado.


 


Antes que nadie lo entienda


a nuestras casa volvamos


pues Dios no quiere que vamos


él nos dará vía y senda


para que más le sirvamos.


 


Como al pueblo de Israel


le sacó de Faraón,


muy soberbio Rey cruel,


con nuestra buena intención


nos podrá sacar de Argel.


 


Hízole el tiempo contrario


al buen Felipe Romano,


y ansí le fue necesario


volverse y no fue en su mano,


que le llevó el viento vario.


 


Viéndose al último extremo


armó un pequeño bajel,


con solo seis hombres y él,


y a pura fuerza de remo


se volvió otra vez a Argel.


 


Aventurando su vida


el Romano y otros dos,


dijo, confiad en Dios


que a las tres va la vencida


ea que Cristo es con nos.


 


Abrió un mancebo el jardín,


[146 vº] Felipe y otros le entraron


y la puerta bien cerraron


y uno le avisó al Mamín


otros la barca engolfaron.


 


La Soltana y sus criadas


por mejor disimular,


y otras cuatro renegadas


como quien se va a holgar


se salieron disfrazadas.


 


Ma[e]se Diego un Portugués


que hacía hierros de Cristianos


y esposas para las manos


con su mujer y otras tres


mujeres de otros paganos


 


Para aquel jardín se fueron


do esperaba la otra gente


y aquel día allí estuvieron


hasta la noche siguiente


que con la barca volvieron.


 


Al punto de media noche


de la mar dieron la seña,


y en una barca pequeña


ques poco mayor que un coche


se embarcaron en la peña.


 


Púsose el mar sosegado


y el viento les daba en popa


veinte millas han bogado


navegando a nuestra Europa


sulcando[sic] el mar con cuidado.


 


Con el escuro y tiniebla


y la bruxula por guía


navegaron hasta el día


y al día se echó una niebla


que nadie ver los podía.


 


Por el divino concierto


fue esta venida ordenada


y el viento les fue tan cierto


que a las dos de madrugada


tomaron en Denia puerto.


 


En una noche y un día,


de Argel a España vinieron,


treinta y tres personas fueron


las que en esta compañía


dentro del barco trujeron.


 


A recebir les salieron,


de la ciudad de Valencia,


muchos ciudadanos fueron


y en solo ver su presencia


mucho gusto recibieron.


 


Entró a las doce del día


fue el Visorrey con su guarda,


y grande caballería


y mucha de la alabarda


y gente de infantería.


 


La ciudad se alborotó


de vella como venía,


en traje de Berbería


y muy mucho se alegró


y a Dios mil gracias hacía.


 


Por la ciudad les llevaron


[147] todos aquellos señores


y los templos les mostraron


dándole a Dios mil loores


y ellos se regocijaron.


 


Fueron a la Inquisición


adonde les absolvieron


y la bendición les dieron


y con santa contrición


a la fe se reducieron.


 


El renegado y autor


que dio la maña y ardid


se dice Juan Amador,


y es natural de Madrid


hombre astuto y de primor.


 


También le reconciliaron


los padres Inquisidores


como absolutos señores


le absuelven y perdonaron


reprobando sus errores.


 


Para la corte se fueron


donde está su Majestad


y muy buen premio les dieron


conforme a su calidad


según relación me dieron.


 


Dios les dé su bendición


y les tenga en su memoria


y les dé triunfo y victoria


porque con exultación


gocen de la eterna gloria.


 


 


 


VILLANCICO


Viéndose libre Soltana


dijo con su compañía


gracias a Dios y a María.


Gracias al Emanuel


y a la Virgen soberana


dijo la buena Soltana


viéndose fuera de Argel


Libre del falso cruel


dijo con mucha alegría


gracias a Dios y a María.


Gracias hago al Redemptor


que me dio tiempo y lugar


para poderme embarcar


Alabando al Criador


diré de noche y de día


gracias a Dios y a María.


Diré, guardando el decoro


 


de aqueste dicho galano


ni de moro buen Cristiano


ni de buen Cristiano moro,


Pues el Dios en quien adoro


me sacó de Berbería


gracias a Dios y a María.


 


(sigue una letra en alabanza de San Jacinto)


 


* En el original aparece “carvos"

Lo que cuenta Fernand Braudel

A partir del manuscrito de Simancas Eo.312, “Relación del tercer viaje q. ha hecho Juan Phelipe Romano a Argel (1595)”, Fernand Braudel escribió lo siguiente, refiriéndose a los “pasadores” de evadidos de Argel:

(...) Lo atestigua, entre otros, el relato del tercer viaje de un tal Juan Felipe Romano, “pasador” de evadidos de Argel. Zarpa del Grao de Valencia, el 23 de mayo de 1595, a bordo seguramente de una fragata berberisca capturada el año anterior. El 7 de junio, ancla cerca de Argel, en una ensenada, bordeando un huerto. Era un lugar de cita convenido. Pero nadie le esperaba la primera noche. En vista de ello Romano se queda en tierra y despacha a bordo a su compañero, con órdenes de salir de nuevo a alta mar, aguardando allí una señal para volver a la playa. Al día siguiente llega el dueño del huerto con su mujer, gentes con quienes Romano estaba en connivencia desde hacía tiempo. Él se llama Juan Amador, es de Madrid, y había caído prisionero en Mostaganem allá por el año 1558 (es decir, hace la friolera de cuarenta años). Entre tanto, había renegado, pero ahora deseaba tornar a España, con su mujer y un nieto de siete meses...


A la fragata en que embarcan esa noche suben también una “princesa” la soldina, hija de Mustafá, y dos esclavos negros de su propiedad, diez cautivos cristianos y una joven morisca de veintidós años; una mujer del rais Mamí, hija de un teniente de Menorca, también con varios esclavos, cuatro cristianos que aciertan a encontrarse por allí y que aprovechan la ocasión para embarcarse. Treinta y dos pasajeros en total, a quienes Romano logra conducir sin tropiezos hasta Valencia.


Una bonita historia, en verdad. Pero estos golpes de fortuna son excepcionales.

Texto tomado de Fernand Braudel, El Mediterráneo y el mundo mediterráneo en la época de Felipe II, tomo segundo, México, Fondo de cultura económica, 1976, págs. 636-637. Traducción del francés de Mario Monteforte Toledo Wenceslao Roces y Vicente Simón