A la bondad soberana
ques el alto Rey de gloria
le pido gracia y memoria
para que de la Soltana
pueda yo contar su historia,
Es caso que aconteció
notable y digno de oír,
y querría contar yo
sin discrepar ni mentir
de la suerte que pasó.
Fue de Sicilia su Padre,
y de la Fe renegó
quando cautivo se vio,
y era pagana su madre
por que en Argel se casó.
Muy querido era del Rey
maestro de artillería,
y del gran caudal hacía
el Mustafá, y de Muley
allá en Argel se decía.
En la secta y torpe vicio
de Mahoma a quién sirvió
[144 vº] algunos años vivió
y para su beneficio
esta hija Dios le dió.
Y aunque renegado había
Dios le puso en corazón
que tuviese devoción
a la sagrada María
reina de consolación.
Con devoción le rezaba
la Corona y el Rosario,
de Dios nunca se olvidaba
al pecho un escapulario
secretamente llevaba.
En un secreto aposento
tenia un Cristo y altar,
do acostumbraba rezar
a su gusto y su contento
y a nadie dexaba entrar
A su hija bautizó
siendo de edad de diez años,
de Isabel nombre le dio
la ley de Dios sin engaños
en secreto le enseñó.
Al Rey le escribió una carta
suplicando que le diese
seguro con que viniese
para que a España se parta
sin que nadie le ofendiese.
Lo que el Rey le respondió
que para España se venga
y su firma le envió
y que en nada se entretenga,
pero la ocasión faltó.
Que estando en este comedio
tocó la muerte a la puerta
como es natural y cierta,
y el venir no tuvo medio
porque se les desconcierta.
En el día de su muerte
a su hija le requiere,
le ruega mucho y advierte
que los días que viviere
viva en la ley Dios fuerte.
Que aunque he sido mal cristiano
yo conozco mi maldad
habed de mí piedad
buen Jesús Dios soberano
por vuestra inmensa bondad.
Yo reniego del malvado
Mahoma y su falsa secta
pues tanto mal me ha causado
que como falso Profeta
con riquezas me ha engañado.
Que puesto que he renegado
de Dios y de su concordia,
confío ser perdonado
que es más su misericordia
que no mi grave pecado.
Y si a Dios sirves de veras
yo te doy mi bendición,
para alcanzar salvación
y si es posible no mueras
entre esta perra nación.
Viendo ya su vida en calma,
dice Jesús soberano,
[145] y con un Cristo en la mano
se apartó del cuerpo el alma
y murió como Cristiano.
Aunque Cristiano murió,
como a Moro lo enterraron,
nadie en su casa no entró,
moros ningunos se hallaron
porque él no lo consintió.
De su riqueza y tesoro
quedó su hija heredera,
como mayor y primera
la cual casó con un moro
que nunca casada fuera
Y en poco tiempo gastó
mucha hacienda mal gastada
y al fin se determinó
por no vivir lastimada
del moro se descasó.
Viuda estuvo algunos años
que no se quiso casar,
guardando el tiempo y lugar
con deseos muy estraños
para poderse embarcar.
Y por más acreditarse
del murmurar de las gentes,
determinó de casarse
por contentar sus parientes
y por más asegurarse.
Con un moro se casó
que es Gobernador del Rey,
y el Rey fuera le envió
y por seguir nuestra ley
la Soltana consultó.
Muchos cautivos tenía,
y entre ellos un Cristiano
que Felipe se decía
que era de nación Romano
que mucho amaba y quería.
A este tal le declaró
aqueste caso que digo,
porque estoy muy bien contigo
te quiero descubrir yo
un gran secreto de amigo.
Yo te daré libertad
de hoy más no serás cautivo,
y esto será con verdad
y te ruego por Dios vivo
que no me arguyas maldad.
Felipe le respondió
diciendo desta manera,
aunque mil vidas tuviera
por ti la perdiera yo
antes que traición te hiciera.
Puedes estar descuidada
y descubrirme tu pecho
y de mi bien confiada
que en defender tu derecho
mi vida no terne en nada.
Yo te quiero hacer a saber
que ha días que soy Cristiana
y con voluntad muy sana
a Cristo he de obedecer
aunque es mi nación pagana
Ve con esta carta a España
[145 vº] y dásela al propio Rey,
y contarasle esta hazaña
que ya mantengo la ley
de Cristo que me acompaña.
Esta carta que te he dado
mi padre me la dejó,
quel Rey propio le envió
lleva la a muy buen recaudo
y di que te envío yo.
Aquel Español Mamí
que ha días que es renegado
yo con él me he aconsejado
y se ha de embarcar aquí
según lo tiene ordenado.
Con intento de pasarse
a España compró un jardín,
para más asegurarse
hasta llegar a este fin
y terminó de embarcarse.
Es hombre muy de fiar
leal y muy buen amigo,
y quiere verse contigo
y para mejor tratar
ven a su jardín conmigo.
Felipe y el renegado
dentro en el jardín se vieron
con la Soltana a su lado
los dos la mano se dieron
y allí se han juramentado.
Por más señal verdadera
cuando de noche vendrás
con tu espada cortarás
una rama de esta higuera
y otra desgajarás.
Y encima de aquesta peña
según las barcas trujeres,
me pondrás piedras por seña
y si en la peña no quieres
en esta palma pequeña.
Yo tendré mucho cuidado,
de visitar la señal,
(ve con Dios Felipe amado)
y con esta razón tal
el mancebo se ha embarcado.
Para el Rey nuestro Señor
trujo un León por presente,
y otro presente mayor
para el Príncipe excelente
un diamante de valor.
Y para nuestra Princesa
un anillo, entre otras cosas,
con cinco piedras preciosas,
que mil veces más que pesa
vale por ser tan vistosas.
Llegó Felipe a la corte
donde está su Majestad
y con liberalidad
le dio el Rey un pasaporte
de mucha seguridad.
Con orden del Rey llegó
[146] a la ciudad de Valencia
luego el Visorrey le armó
viendo del Rey la licencia
dos varcos con que pasó.
Topó con el enemigo
a vista de Berbería
que con dos barcos(*) venía
a Ingalaterra con trigo
al cual le dio batería.
Los dos bajeles rindió
vuelve con la presa a España,
y segunda vez tornó
con tres barcos de compaña
y en el jardín se metió.
La señal dejó en el huerto
y vuelvese a retirar,
con las barcas en el mar
conforme hizo el concierto
para más disimular.
Visitaba su señal
el Mamí cada mañana,
viéndola al natural
fue a darle aviso a Soltana
sin que nadie entienda tal.
Dentro en su jardín metió
personas más de cincuenta
pero la grave tormenta
a Felipe a España echó
según por verdad se cuenta.
Viendo el mar alborotado
el Mamí dijo a su gente,
las barcas se han retirado
muy disimuladamente,
cada cual vuelva a poblado.
Antes que nadie lo entienda
a nuestras casa volvamos
pues Dios no quiere que vamos
él nos dará vía y senda
para que más le sirvamos.
Como al pueblo de Israel
le sacó de Faraón,
muy soberbio Rey cruel,
con nuestra buena intención
nos podrá sacar de Argel.
Hízole el tiempo contrario
al buen Felipe Romano,
y ansí le fue necesario
volverse y no fue en su mano,
que le llevó el viento vario.
Viéndose al último extremo
armó un pequeño bajel,
con solo seis hombres y él,
y a pura fuerza de remo
se volvió otra vez a Argel.
Aventurando su vida
el Romano y otros dos,
dijo, confiad en Dios
que a las tres va la vencida
ea que Cristo es con nos.
Abrió un mancebo el jardín,
[146 vº] Felipe y otros le entraron
y la puerta bien cerraron
y uno le avisó al Mamín
otros la barca engolfaron.
La Soltana y sus criadas
por mejor disimular,
y otras cuatro renegadas
como quien se va a holgar
se salieron disfrazadas.
Ma[e]se Diego un Portugués
que hacía hierros de Cristianos
y esposas para las manos
con su mujer y otras tres
mujeres de otros paganos
Para aquel jardín se fueron
do esperaba la otra gente
y aquel día allí estuvieron
hasta la noche siguiente
que con la barca volvieron.
Al punto de media noche
de la mar dieron la seña,
y en una barca pequeña
ques poco mayor que un coche
se embarcaron en la peña.
Púsose el mar sosegado
y el viento les daba en popa
veinte millas han bogado
navegando a nuestra Europa
sulcando[sic] el mar con cuidado.
Con el escuro y tiniebla
y la bruxula por guía
navegaron hasta el día
y al día se echó una niebla
que nadie ver los podía.
Por el divino concierto
fue esta venida ordenada
y el viento les fue tan cierto
que a las dos de madrugada
tomaron en Denia puerto.
En una noche y un día,
de Argel a España vinieron,
treinta y tres personas fueron
las que en esta compañía
dentro del barco trujeron.
A recebir les salieron,
de la ciudad de Valencia,
muchos ciudadanos fueron
y en solo ver su presencia
mucho gusto recibieron.
Entró a las doce del día
fue el Visorrey con su guarda,
y grande caballería
y mucha de la alabarda
y gente de infantería.
La ciudad se alborotó
de vella como venía,
en traje de Berbería
y muy mucho se alegró
y a Dios mil gracias hacía.
Por la ciudad les llevaron
[147] todos aquellos señores
y los templos les mostraron
dándole a Dios mil loores
y ellos se regocijaron.
Fueron a la Inquisición
adonde les absolvieron
y la bendición les dieron
y con santa contrición
a la fe se reducieron.
El renegado y autor
que dio la maña y ardid
se dice Juan Amador,
y es natural de Madrid
hombre astuto y de primor.
También le reconciliaron
los padres Inquisidores
como absolutos señores
le absuelven y perdonaron
reprobando sus errores.
Para la corte se fueron
donde está su Majestad
y muy buen premio les dieron
conforme a su calidad
según relación me dieron.
Dios les dé su bendición
y les tenga en su memoria
y les dé triunfo y victoria
porque con exultación
gocen de la eterna gloria.
VILLANCICO
Viéndose libre Soltana
dijo con su compañía
gracias a Dios y a María.
Gracias al Emanuel
y a la Virgen soberana
dijo la buena Soltana
viéndose fuera de Argel
Libre del falso cruel
dijo con mucha alegría
gracias a Dios y a María.
Gracias hago al Redemptor
que me dio tiempo y lugar
para poderme embarcar
Alabando al Criador
diré de noche y de día
gracias a Dios y a María.
Diré, guardando el decoro
de aqueste dicho galano
ni de moro buen Cristiano
ni de buen Cristiano moro,
Pues el Dios en quien adoro
me sacó de Berbería
gracias a Dios y a María.
(sigue una letra en alabanza de San Jacinto)
* En el original aparece “carvos"