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Vicent
Berenguer
(Banyeres de Mariola, 1955)
NOTAS
PARA UNA ENCICLOPEDIA
A
UN DIOS DESCONOCIDO
AUSIÀS
MARCH BORRA DE LA AGENDA UN NÚMERO DE TELÉFONO
EN
ESTE TIEMPO EFÍMERO
AMPARO
MARTÍNEZ
NOTAS PARA UNA ENCICLOPEDIA
Hermoso y miserable país.
A levante, todas las playas,
de norte a sur,
dan a un mismo mar. A poniente,
los montes,
con sierras, valles, yermos,
abandonadas heredades,
y la frágil
frontera. En riberas
y costas, vestigios de
marismas
donde anidan los ánades
voraces.
Tierra adentro, un país
que pasó de los gremios
a formas discretas de la
industria.
Los indígenas gozan
de envidiable existencia
— si hemos de comparar—,
que, sin buscarlo,
está organizada
por banqueros.
Todo ello nos permite abordar
el tema del comercio.
Pocos productos de exportación
competitivos: textiles,
cítricos, juguetes
ingeniosos,
zapatos para las clases
populares,
esto y lo otro: manufacturas
del último artesano local.
(Y añadiré:
sol. Un espejismo
que produjo el oasis de
años legendarios).
Productos de importación:
el resto,
con uranio incluido. Como
siempre.
Cuando un gobierno tiene
las armas del dinero
es más fácil
empresa la construcción de los Estados.
La historia del país
no es eufórica, ni,
como es obvio, única.
Territorio de paso
ideal para la predación.
Hay quien juzga
que la llegada de los nacionalistas
fue su peor desastre,
y el alejamiento sistemático
de la antigua
civilización norteña.
Versión local
del mito de Eldorado.
Con una diferencia, sin
embargo: ahora
los aparentes españoles
no sólo arramblan con el oro,
han ocupado también
los consistorios.
Hoy es una monarquía.
Bajo
formas regionales demócratas.
Banderas
tricolores ondean sobre
palacio
de su presidente. Un sorprendente
Estatuto.
El texto, marcado por la
autoridad espúrea
del régimen anterior,
se custodia
en la Biblioteca Nacional,
protegido
por un vidrio antibalas:
idéntico
al del vehículo
del presidente local.
En conclusión, se
puede echar una ojeada
al futuro. Su población
aún crecerá,
sin duda. Los obreros
acudirán a ganarse
el pan de cada día
y a endurecer sus manos.
En un café,
un ser encorbatado recordará
con pena
un libro de Fuster.
Y un lagarto, encima de
una piedra, irguiendo la cabeza
fijará sus ojos
en el cielo, atento a no perderse
la explosión de
los fuegos de artificio.
Translated
by Enric Sòria

A UN DIOS DESCONOCIDO
A José Luis Parra
Dame pobres placeres repetidos,
no un único diamante en la memoria.
J. L. GARCÍA
MARTÍN
También el invierno
facilita el recuerdo de las alegrías pasadas:
mujeres, amigos, murallas,
idilios, es claro, que deshizo el último
verano.
Fue agradable pensar que
este frío ocasiona las formas del amor
por encima de la cruel
memoria; ésta vuelve, periódicamente,
para confundir la lluvia.
Así prosigue el curso
de esta estación, porque la lluvia
ya no convoca nuevas sorpresas:
elegías imprevistas,
placeres rutinarios, cumbres,
ni ángeles.
Inútil, por lo tanto,
pretender placeres rutinarios,
lo que acontece un día,
ya no vuelve jamás. La luz que ciega,
el asalto tras los árboles
y la breve despedida, fueron.
La ausencia de placeres
que desearía repetidos es más intensa
tras la lluvia; el invierno
ha venido a ensombrecer este diamante
que sobrevive en los poros
de las manos.
Ignoro si alguna estación
aún traerá días como los del pasado,
ahora que pasan siglos
como este instante sin tiempo, obstinado,
de inexistente azul que
arrasa las defensas.
El orden de las horas es
el único que mantiene la vida,
no las inquietudes personales.
Marc, ¿por qué importa tanto
si un cuerpo desaparece
en un momento u otro?
Translated
by Enric Sòria

AUSIÀS MARCH
BORRA DE LA AGENDA UN NÚMERO DE TELÉFONO
no intentes modelar la niebla
JOSÉ HIERRO
Borra de tu memoria
este número de teléfono
1-4-2-1-2-0-3.
Táchalo de tu agenda.
Si ahora marcaras ese número
que no puede escucharte,
nadie respondería.
Ese número es sordomudo:
1-4-2-1-2-0-3.
Borra, olvídalo,
tacha ese número muerto:
es uno más, aunque
fue único.
Las hojas de tu agenda tienen
más tachaduras
que números y nombres.
Ya quedan menos a los que
llamar;
apenas quedan números
y nombres que te hablen
o que te escuchen: 1-4-2-1-2-0-3.
Haz todo lo que puedas
para que se disuelva en tu memoria:
destrúyelo, trastuécalo:
2-1-3-0-1-2-4,
rómpele el ritmo
que le correspondía:
4-2-1-0-1-3-2,
ya no lo necesitas,
no necesitas esos números,
son nombres o sombras.
3-4-1-2-2-0-1:
«¿Está
Teresa?».
Y suponiendo que alguien
te responda,
será otra voz la
que te responderá.
Baraja el número,
confúndelo, desordénalo.
Así: 2-3-1-2-0-4-1.
«¿Está
Isabel?».
Baraja números y
nombres, barájalos,
sobre todo los nombres:
«¿Está
Teribel?», «¿Está Belsiré?».
Silencio.
Olvida, tacha, borra, desvanece
esos nombres y números,
no intentes modelar la
niebla,
resígnate a que
el viento la disperse.
Todo es añoranza
del tiempo que no puede
ser cobrado.
Translated
by Vicent Berenguer
EN ESTE TIEMPO EFÍMERO
A
mi padre, in memoriam
Vale que te ayudó
poco la vida,
vivías simplemente
entre los hombres.
Necesitabas ese gran delirio,
confiar que la vida se
serena
y te adjudica alguna certidumbre
que te guardas fecundamente
sólo
en el negro silencio del
olvido.
Recrear o aceptar aquel
ingenuo
que siempre fuiste no es
nada ridículo.
Ahora entiendo el tibio
adiós a amigos
supuestos y admitidos hasta
el límite.
Lo entiendo, fue como un
orgullo íntimo,
una vocación fértil,
sin futuro,
en soledad.
Todo acabó en las
ramas del silencio.
Echado panza arriba tras
la losa
tu nombre me convoca más
preguntas
en este tiempo efímero
de excusas.
Translated
by Vicent Berenguer
AMPARO MARTÍNEZ
No ha sido una mala ocurrencia
reposar entre tus piernas.
Aquí me quedaría
un siglo entero,
sin escrúpulo alguno
ni temor.
Con todo lo pensado junto
a ti.
Todo lo devorado.
Todo lo reído.
Todo lo que, juntos, nos
separa también.
Es absurdo soñarte
las palabras,
con ellas vivo, me llaman,
he crecido.
He entrado en ti, he salido
de mí
con la esperanza que nace
de tus piernas.
Pero, ¿qué
quedará de mí en ti?
No hemos dormido juntos.
No hemos fornicado, juntos.
Quiero saber que no moriré
en vano.
Translated
by Vicent Berenguer

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