Joan
Roís de Corella
(València, 1435
- 1497)
CUANTOS
AMÁIS, TOMAD ESTA CENIZA...
De
la TRAGEDIA DE CALSESA
PARA CALDESA
[LA
BALADA DE LA URRACA Y EL MIRLO]
MIS
OJOS, YA CERRADOS...
ESTROFA
SUELTA
A SU
ENAMORADA
DESCRIBE
LA SEPULTURA DE SU ENAMORADA
DEMANDA
SUELTA
CUANTOS AMÁIS,
TOMAD ESTA CENIZA...
Cuantos amáis, tomad
esta ceniza
en la cabeza, no perdáis
arbitrio:
Amor es tal que, si os
abre la puerta,
raro será que a
los demás la cierre;
el muro roto por el fuerte
asalto
muestra camino por donde
vencer.
Mas los heridos de esta
flecha somos
tan necios que pensamos
tener una esmeralda
cuya virtud nos guía
para encontrar la senda,
vedando luego que otro
alguno pase.
Amó Narciso a sí
mismo en el agua,
y Pigmalión quiso
bien a una imagen
que con sus manos esculpió
en el mármol;
sólo estos dos no
habían de temer
que otro alguno obtuviera
triunfo de sus amantes.
Pero yo vi mi luminosa
gema,
con gran reposo en manos
de aquel a quien amaba,
hacer a éste presente
de fiesta tan cumplida
que no quedase allí
ni una chispa de amor
no se agotase toda, hasta
el último extremo.
Y no penséis siquiera
que hablo en sueños,
que no es tan claro el
sol allá en su círculo
como vi claro este tan
gran oprobio,
y al recordarlo tal dolor
me abruma
que mi corazón triste
romperá en cuatro partes.
Translated
by Eduard J. Verger
Joan ROÍSDE
CORELLA,
Poesías,
Ed. Denes, València, 2004.

De la TRAGEDIA DE
CALDESA
Rauda se moverá
la firme tramontana
y a un tiempo a trozos
caerán los cielos,
frío se hará
en su esfera el alto fuego,
y, en lo más hondo,
el centro del mundo se verá,
se mostrará tinta
en sangre la luna
y el sol, oscuro, perderá
la forma
no bien de mí seáis
jamás servida;
mi cuerpo, del delgado
cabello hasta la uña,
viéndolo vos, sea
partido en piezas,
y, polvo ya, no tenga sepultura,
ni reciba la tierra tan
malvada ceniza,
ni pueda ser que mueva
alguien la lengua
con un «repose en
paz» por el alma maldita,
si mis ojos permite Dios
que os vean.
Y si os dijera alguna vez
señora,
no se encuentre en el año
el día en que nací,
y que mi nombre, abominable
a todos,
no se halle en el mundo
persona que lo miente;
antes, del todo ausente
de las mentes humanas,
sea cosa pasada como un
viento mi ser,
tengan por falso cuanto
fue mi vida
y que nada de mí
quede en el mundo.
Y si algo, por azar, quedase
de mi cuerpo,
que se convierta en pasto
de animales salvajes:
tome de él cada
uno una parte minúscula,
para que sea en tantos
lugares mi sepulcro
que, al acabarse el mundo,
no se encuentre mi carne
ni se pueda hacer ya que
nunca resucite
[Respuesta de Caldesa]
Claro veo que, en la mundana
orla,
no ha hecho Dios persona
tan culpable:
yo os cometí abominable
culpa,
tal que el infierno no
es pena conforme.
Más dulce que el
azúcar me es la muerte,
si puede ser que en vuestros
brazos muera;
podéis en mí
tomaros la venganza:
si os parece bastante,
por vuestra mano expire,
o, si queréis, cubierta
de cilicio,
por el mundo me iré,
romera peregrina.
Dios no ha de hacer que
lo hecho no haya sido;
mas, si esperáis
enmienda de mi vida,
yo la haré, siguiendo
a Magdalena,
lavando vuestros pies con
semejante agua.
Translated
by Eduard J. Verger
Joan ROÍSDE
CORELLA,
Poesías,
Ed. Denes, València, 2004.

PARA CALDESA
Si el caldeado
hierro la casta mano enfría,
vos lo calentaréis
aunque esté frío;
si se perdiese todo el
fuego en este mundo,
de vos lo tomarían,
que andáis sobrada de él;
si en algún tiempo
ardiendo se gastase la tierra,
no pereceréis vos,
viva cual salamandra,
ni el uso perderéis
de la jaca de Irlanda
porque os desentendáis
de vuestra gentil casta.
Casta será, la vuestra,
nada escasa,
ni jamás será
huérfana de padres:
no creo os baste el mundo
por compadres,
si algo parís; según
vuestra querella,
dudo que alguna vez fueseis
doncella;
la dote sin las arras requiere
la ley vuestra,
y todo el mundo tiene de
vuestro cuerpo muestra:
los fieles, los infieles
y los de la Ley vieja.
En medio de gran llama siguió
verde la zarza,
y vos, sin ningún
fuego, tenéis calor que os quema;
obtendrá mucha luz
quien se acerque con tema
de golpear en vos como
en el pedernal;
por vos se dio en decir
«la mujer baratera»,
que lleváis fuego
bajo vuestras faldas
del que todos podrán,
pues no le ponéis baldas,
tomar cuanto quisieren
como de gran hoguera.
Calda que ardéis
más que el fuego en la esfera,
vos, para decir «no»,
juntáis los dientes,
que no puede decirse que
entre los requirentes
uno al menos oyese nunca
de vos «espera».
Translated
by Eduard J. Verger
Joan ROÍSDE
CORELLA,
Poesías,
Ed. Denes, València, 2004.
[LA BALADA DE LA
URRACA Y EL MIRLO]
Verdes los pies,
ojos y cejas negros,
blanco el plumaje, he visto
una urraca,
sola, sin par, de las otras
aparte,
que, del mirar, los ojos
se me alegran.
Y al lado de la urraca
estaba un mirlo
con gesto tal, las plumas
y su lustre,
que en el mundo no hay
poeta tan ilustre
que pudiera decir las loas
de tal perla.
Y con voz dulce, muy bien
acordada,
canto y tenor, cantaban
tal balada:
«De este mi mal no
he de salir
si no me miráis
con ojos tales que pueda
decir
que no os place más
que por vos tenga que morir.
Si por vos muero, os creeréis
mi amor tan fuerte,
y no podrá evitarse
que lloréis
la triste muerte
de aquel a quien ahora
no queréis.
Que este mi mal no se me
puede ir
si no me giráis
los ojos, que me quieran
ya decir
que no os place más
que por vos tenga que morir.»
Translated
by Eduard J. Verger
Joan ROÍSDE
CORELLA,
Poesías,
Ed. Denes, València, 2004.
MIS OJOS, YA CERRADOS...
Mis ojos, ya cerrados porque
a otra no mire,
si alguna vez los abro,
que la muerte los cierre;
ya que el agua de llanto
no deja que se encierre,
por un pequeño espacio
dejaré que respire.
Solo por el desierto, huiré
la primavera,
nunca ramo florido tomaré
por posada;
con plañidero canto,
en agua reposada
nunca más beberé,
ni en fuente ni en ribera.
Oh flor de honestidad, estará
en la bandera,
sobre mi sepultura, un
lema en letras negras:
«Aquí yace
Corella, que en días poco alegres
pasó toda su vida,
por amar en espera.».
Translated
by Eduard J. Verger
Joan ROÍSDE
CORELLA,
Poesías,
Ed. Denes, València, 2004.
ESTROFA SUELTA
Si en el mal tiempo la sirena canta,
debo cantar, pues dolor me atormenta
tanto que el pensamiento se contenta
de presta muerte, lo demás lo espanta.
Mas, si queréis que bajo vuesta manta
muera, cerca de vos tendrá fin mi dolor:
seré el ave que en lecho lleno de suave
olor
muere, ya satisfecha de su vida ser tanta.
Translated
by Eduard J. Verger
Joan ROÍSDE
CORELLA,
Poesías,
Ed. Denes, València, 2004.
A SU ENAMORADA
Es vuestro corazón de acero, con
tal temple
que los diamantes puede tallar y quebrantar,
y a los bravos leones supera en aspereza,
y lo mismo a los tigres de Oriente en la crueldad.
Y la alta mar, agitada hasta el centro,
escucha más un canto de sirenas
que vos, cruel, mi triste llanto y queja,
más sorda a mi gemido que no el áspid.
Y sabiendo que sois como blasono
y que por vos se ha de perder mi vida,
contento estoy de ser mártir de amor,
pues dentro de mí os tengo en bella forma
del natural, en perfecta figura,
con los colores frescos, y la estampa
que ni la muerte, el tiempo o la otra vida
os raerán, ni del Letes el agua.
Todo mi daño es que en vuestra imagen
no se puede mostrar la crueldad encubierta,
sino que vuestro gesto, que parece benigno,
cuando quiero pintar tengo ante mí de
ejemplo.
Translated
by Eduard J. Verger
Joan ROÍSDE
CORELLA,
Poesías,
Ed. Denes, València, 2004.
DESCRIBE LA SEPULTURA DE SU ENAMORADA
Tendréis en el sepulcro en letras
de oro
mi muerte por excelso triunfo vuestro,
donde claro verán me arrojásteis
del siglo
con castidad matando la muerta vida mía.
Y todos con los ojos manando agua dirán:
«Cruel virtud, que no pudo vencerla
el gesto tan humilde de éste, que fuera
un fénix
en verdadero amor, más amante que nadie.»
Estaréis vos de alabastro en figura
del natural, a imagen de Helena,
en vuestro dedo cuarto teniendo una esmeralda,
y en la otra mano un ramo de agnocasto
sobre el cual una tórtola se posará
llorando.
Y dirá la leyenda, escrita en verdes lirios:
«Si por alguien debiera perderse la virtud,
sólo por vos querría quebrantarla;
mas nunca debe concebirse el mal
por esperar que de ello pueda nacer un bien.
Si no pude salvaros el vivir
sólo por el temor de ofender el pudor,
no os negaré cómo aprendí
a sufrir:
rogando a Dios guardase de la profunda cárcel
vuestro espíritu, que era conforme con
el mío.»
Mudará el gesto mi forma de piedra
cuando en la tumba esta leyenda lean,
pensando: «¡Por mi causa supisteis
qué es llorar!»
Y no me dolerá mi vida triste,
que sólo en vos pude bien emplearla.
Translated
by Eduard J. Verger
Joan ROÍSDE
CORELLA,
Poesías,
Ed. Denes, València, 2004.
DEMANDA
de mosén Fenollar a mosén
Corella
Mi voluntad, no menos fría que el frío
mármol,
en el servir a Dios más dura és
que la piedra;
queriendo contemplar de la virtud el árbol,
con el corazón verde ceñido estoy
de hiedra.
A vos, señor, mosén Corella, se
os acerca
mi espíritu buscando le mostréis
por qué causa
ni por qué cosa está mi volundad
tan terca,
ya que la Teología tanto en vós
hace pausa.
Responde mosén Corella
Tres cosas hay que, siendo tan frías como
el mármol,
el corazón nos vuelven más duro
que la piedra:
del hombre el primer crimen, cometido en el árbol
hermoso y florecido, semejante a la hiedra,
y nuesto cuerpo, siempre de su apetito cerca,
aunque sólo de aquel que lo sensual le
causa,
y también, además, la voluntad
tan terca,
ya que todo mal hábito tiene en nosotros
pausa.
Hinojo siempre dulce, han de esculpiros mármol
donde estaréis copiado del vivo en bella
piedra,
y dirá la leyenda: «Este es el bello
árbol
que habla flores en versos más verdes
que la hiedra.»
Translated
by Eduard J. Verger
Joan ROÍSDE
CORELLA,
Poesías,
Ed. Denes, València, 2004.
SUELTA
Desde que a vos perdí, dios de
mi vida,
porque veáis llevo corona casta,
mi cuerpo está que extrema sed lo gasta:
no bebo más que agua descolorida.
Nunca me poso en rama verde ni florecida,
que por el bosque llevo una vida eremita,
y en seguida respondo, si otra me solicita,
que solamente vos seréis de mí
servida.
Translated
by Eduard J. Verger
Joan ROÍSDE
CORELLA,
Poesías,
Ed. Denes, València, 2004.

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