LA VACA CIEGA
En los troncos topando de
cabeza,
hacia el agua avanzando
vagorosa,
del todo sola va la vaca.
Es ciega.
De una pedrada harto certera
un ojo
le ha deshecho el boyero,
y en el otro
se le ha puesto una tela.
La vaca es ciega.
Va a abrevarse a la fuente
que solía,
mas no cual otras veces
con firmeza,
ni con sus compañeras,
sino sola.
Sus hermanas por lomas
y cañadas,
por silencio de prados
y riberas,
hacen sonar la esquila
mientras pastan
hierba fresca al azar.
Ella caería.
Topa de morro en la gastada
pila,
afrentada se arredra, pero
torna,
dobla la frente al agua
y bebe en calma.
Poco y casi sin sed; después
levanta
al cielo enorme la testuz
cornuda
con gesto de tragedia;
parpadea
sobre las muertas niñas,
y se vuelve,
bajo el ardiente sol, de
lumbre huérfana,
por sendas que no olvida,
vacilando,
blandiendo en languidez
la larga cola.