Ausiàs March
LA IL·LUSTRACIÓ POÈTICA METROPOLITANA & CONTINENTAL
Plurilingual Antology of Catalan Poetry
Español

 
Ausiàs March
(València, 1400 - 1459)


COMO EL TORO...
QUIEN NO ESTÁ TRISTE DEJE MI LECTURA...
VELAS Y VIENTOS CUMPLAN MI DESEO...
A MI HADO ENCOMIENDO MIS SUCESOS...
¡OH, MEZQUINOS QUE EN TIERRA, AL FIN, YACÉIS...
¡OH VOS QUE ESTÁIS SO TIERRA, OH TRISTE GENTE...
NO TANTO LA CLARA FUENTE DESEA CIERVO HERIDO...
PLACER NO TIENE SER DO NO SE SABE...
NO EXPRESARÁ LA LENGUA EL GRAN DOLOR...

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COMO EL TORO...


Como el toro que huido va al desierto,
por su igual derrotado, que le fuerza,
y no vuelve sin antes cobrar fuerza
por destruir al que antes le ofendió,
así de vos conviene que me aleje,
pues vuestro gesto confundió a mi arrojo;
no volveré hasta que haya domeñado
el gran temor que priva mi deleite.



Translated by Pere Gimferrer

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QUIEN NO ESTÁ TRISTE DEJE MI LECTURA...
 
Quien no está triste deje mi lectura
o en algún tiempo no haya triste estado,
y el que es de males mal apasionado,
obscuridad no busque a su tristura.
Lea mis versos, mi razón turbada,
sin algún arte muestra de hombre loco,
y la razón que en tal dolor me apoco
sábela amor, por quien la causa es dada.

Alguna parte, y mucha, fue hallada
de gran deleite al triste pensamiento,
y si me ha visto alguno en gran tormento,
de gloria mi alma estuvo acompañada.
Sencillamente amor en mí ha morado;
deleite siento cuanto no da el mundo,
y si sus hechos miro, yo me fundo
que en mí dolor y gozo se han mezclado.

Seré ermitaño, el tiempo está en la mano,
y ansí podré de amor honrar las fiestas;
de mi estraño vivir no haya recuestas,
pues en corte de amor soy cortesano.
Y yo le amo por sí tan solamente,
no desechando el don que puede darme;
a su tristeza quiero abandonarme,
viviendo en todo tiempo tristemente.

No arrancaré de mi entendimiento
no ser más cierto y muy gentil partido
su gran tristeza que otro bien cumplido,
pues lánguido deleite aquí lo siento.
Y es de mi gran deleite partezuela
aquella que todo hombre tiste porta,
que ansí plañendo el planto le conforta
más que si todo el mundo de él se duela.

Bien sé tacharán muchos mis cuidados,
pues loo vivir en solitario enojo;
mas yo, que he ya su gloria visto al ojo,
deseo sus males con deleite aguados.
No se puede saber sin experiencia
el gran deleite del querer sincero
de aquel que es en amores verdadero;
él se ama a sí viéndose en tal querencia.
 


Translated by Francisco Sánchez de las Brozas

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VELAS Y VIENTOS CUMPLAN MI DESEO...


Velas y vientos cumplan mi deseo:
harán caminos por la mar dudosos,
contra el maestre y el poniente veo
levante y el jaloque muy furiosos,
con griego y tramontana, que bien creo
le ayudarán con ruegos amorosos;
porque estos cinco soplen de manera
que vuelva yo do siempre estar quisiera.

El mar hirviendo como el agua al fuego,
y su color veréis andar mudando;
traerá cualquiera cosa sin sosiego,
que sobre sí hallare estando airado;
los peces todos juntos irán luego
lugar buscando oculto y encerrado;
huyendo al mar que los crió y sustenta,
en tierra saltarán sin otra cuenta.

Los peregrinos votarán turbados
dones de cera en viéndose en sus puertos,
y el gran pavor descubrirá pecados
que en confesión no han sido descubiertos;
allí os ternán presente mis cuidados
y luego votaré mis votos ciertos,
que nunca habrá mudanza, y que en ausencia
no olvidaré vuestra gentil presencia.

La muerte temo por no verme ausente,
porque el amor por ella es acabado,
y no se partirá ni se consiente
que partir pueda de este amor sobrado;
mas vuestro poco amor me mata, y siente
el mío que en morir seré olvidado;
sólo este pensamiento me cautiva,
mas no creo que será si vos sois viva.

En yo muriendo no ha de amar ninguno,
y amor se queda en ira convertido;
mas cuando morir quiera, ¿qué importuno
será el dolor de ausencia y cuán crescido?
Si término en amor hubiera alguno,
en él yo fuera solo y escogido,
y viera vuestro amor si se extendía
o si en lo verdadero teme o fía.

Yo soy el amador más extremado,
después de los que ya no tienen vida;
por verme vivo y veros no he quejado,
¿cómo haré cuando el vivir me impida?
A bien o mal estoy aparejado,
mas no cabe en mi hado haber guarida;
que yo con humildad lo estó esperando,
la puerta le abro y allí estoy velando.

Deseo aquello que ha más de costarme,
y la esperanza de esto me recrea;
mi vida no querrá, ni aun yo, salvarme
de un caso fiero, y pido a Dios que sea;
las gentes todas luego podrán darme
más fe que no al amor, como se vea
que en actos su poder será mostrado,
y en hechos mostraré lo que he hablado.



Translated by Jorge de Montemayor, 1560

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A MI HADO ENCOMIENDO MIS SUCESOS...
 
A mi hado encomiendo mis sucesos,
que ya de mi elección soy apartado;
mi seso es muerto y vivos sus excesos,
pues al principio me ha desamparado;
a mis deseos ya no terné presos,
mi buena voluntad hoy ha enfermado;
yo voy do no querría el pensamiento,
de cuanto puedo hacer soy descontento.

Como es el paralítico tullido,
que puesto en pie no puede dar pasada,
mas ante a su pesar lo veis caído
y no es su voluntad cumplida en nada,
soy yo, pues hago lo que no he querido,
razón vence al querer, y si le agrada
yo perderé el deleite y terné el pago,
que ya sin corazón cuanto veis hago.

Así como la nao se da a los vientos
y mientras va con ellos debatiendo
los marineros tristes, descontentos,
le dejan por do quiere y va corriendo,
así es mi seso ya y mis sentimientos,
con el querer del cuerpo combatiendo;
determinar no osan quién lo mueva,
y por do el apetito va lo lleva.

Ya el tiempo se pasó en que fui contento,
y siempre sentí yo su acedo trago,
mezclado con dolor contentamiento,
creí ser rey, hallándome su esclavo;
en sus males sin bienes hice asiento,
aunque sin bien un mal jamás fue al cabo;
por ellos tuve yo el morir por bueno:
mal vive el que a hacer mal no pone freno.

¡Oh tú, amor, que tu poder extiendes
de suerte que no puedo resistirte!
Sal ya fuera de mí, di qué pretendes,
pues mi voluntad huye de servirte.
Tu gran orgullo contra mí lo enciendes;
deja vivir a quien no ha de servirte:
¿qué movimiento vence el mal que tengo,
pues de este falso amor me desavengo?

No muestra buena fin este mi hecho,
y lleno de tristeza es lo presente;
no estoy de lo futuro satisfecho,
que ya su daño siento claramente;
sufrillo he cierto yo si muy de hecho
la que amo mira el mal que el alma siente,
y sin se arrepentir de alguna suerte,
y ansí terné deleite aun con la muerte.



Translated by Jorge de Montemayor, 1560

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¡OH, MEZQUINOS QUE EN TIERRA, AL FIN, YACÉIS...

 
¡Oh, mezquinos que en tierra, al fin, yacéis,
con la herida de Amor fresca y reciente!
¡Y vosotros también, cuya alma ardiente
tanto amó! Yo os conjuro: ¡no olvidéis!
Venid, llorad, el greño alborotado;
mostrando el pecho, surto en otro lloro,
como le hiriese la saeta de oro
que afila Amor para el enamorado...

Las heridas de amor son de tres clases
–ver se podrá en las flechas que nos hieren–;
y es bien que los heridos percibieren
tres, y en sí, por jamás de los jamases.
De oro o plomo fundieron esas flechas,
o de un metal que llaman ahora plata.
Sus cualidades cada una desata
según en uno u otro fueron hechas.

Así una vez –que en el azar perdono–.
Amor sus flechas de oro disparó,
y, suelta, una acercóse adonde yo...
Me hiere ella, y el mundo yo abandono.
¿Quién no cayó cadáver de esta suerte,
pues se trataba de una lid mortal?
Con las de plata no ocurría igual:
herían, sí, mas sin herir de muerte.

Con las de plomo Amor queda confuso:
ni en sangre las acusan los humanos...
Notando él su poder, pues, tan sin manos,
¡rompe el arco! –yo al mundo de ello acuso–,
y, muy de corazón, grita su paz.
Cada cual vuelva a sus goces sencillos.
Ya no hay –por él– que encerrarse en castillos.
A ras de tierra su dominio yaz.

Mas yo, herido de muerte, soy el rabo
de antigua lid que a paz hoy se destierra.
Si quien tan mal me hirió siguiese en guerra,
viviría ya en paz, mas como esclavo.
El mundo en paz, yo sólo sigo en liza,
por más que superara Amor tal fase.
Herido, no encontré quien me curase.
La que me hirió mi cruz no cicatriza.

¡Oh, loco Amor!... quien vuestro afán enhebra
donde no debería... ha su contento.
Feliz, pues, no será el entendimiento,
que nada más que la verdad celebra.
 


Translated by Félix Ros
Antología poética de la lengua catalana, Editora Nacional, Madrid, 1965

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¡OH VOS QUE ESTÁIS SO TIERRA, OH TRISTE GENTE...

 
¡Oh vos que estáis so tierra, oh triste gente
del golpe del amor ensangrentados,
y los que en llama ardéis continuamente
por bien amar!, no estéis de mí olvidados;
llorad mostrando el corazón ardiente,
sacad vuestros cabellos a puñados;
mostrad herido el corazón cuitado
con la saeta de oro, y lastimado.

Con sus flechas nos hiere y ha herido
amor, cada una en diferente grado;
según el golpe, así será sentido,
y así el dolor será también llorado.
De plomo, plata y oro muy subido
son estas flechas de que os he hablado;
cada una de éstas causa su dolencia,
según entre una y otra hay diferencia.

Gastó el amor las flechas que tenía
de oro en los pasados amadores;
una dejó olvidada, y a porfía
con ella me causó cien mil dolores;
si a muchos de este golpe muerto había,
ya no hay golpe mortal en los amores,
pues sólo hace señal con las de plata,
de suerte que a ningún herido mata.

De las de plomo usa y hiere ahora,
mas nunca saca sangre esta herida;
pues viéndose tan flaco aquella hora,
quebró su arco y púsose en huida;
él pide paz, gritando de hora en hora,
cada uno anda seguro y dél se olvida;
de hoy más no cale recelar su guerra,
que ya el poder de amor está so tierra.

Yo sólo quedo muerto y malherido:
su paz fue para mí combate bravo;
si en guerra fuera la que me ha rendido,
yo fuera en paz vencido, y fuera esclavo;
el mundo en paz e yo en guerra metido,
porque a su guerra amor ha dado cabo;
ved qué remedio a esta llaga espero,
pues no se duele aquella por quien muero.



Translated by Jorge de Montemayor, 1560

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NO TANTO LA CLARA FUENTE DESEA CIERVO HERIDO...

 
No tanto la clara fuente
desea ciervo herido,
como yo, vuestro rendido,
estaros siempre presente.

Al grande y dulce reposo
do está mi contentamiento,
por otra puente no siento
hallar otro paso, ni oso.

Tarde me llega aquel día,
para mí tan deseado,
muy caramente comprado
con dolor y pena mía.

Pero al fin, tarde o temprano,
que ha de venir estoy cierto,
si muerte el camino abierto
no lo cierra con su mano.

No puedo ser de esperanza
por ningún caso lanzado,
porque, señora, os he amado
según bienaventuranza.

Y de vos favorescido
contra mí cosa no siento,
si vuestro consentimiento
me otorga lo que le pido.

De grandes dolores siento
un monte delante puesto,
de mil estorbos que opuesto
se han a mi contentamiento.

De mí preguntaros nueva,
señora, tengo temor,
dudando que no hay amor
para mí puesta a la prueba.

Y de no sabello temo
vivir en mayor tormento
y estos dos males que siento
por cualquier lado me quemo.

No está a vos el contentaros
de cumplir lo que yo pido,
si bien queráis por partido
contra vos misma forzaros.

Amor, amor es aquel
que es fuerza que os aconseje
para que mi bien se deje
en vos cumplido y en él.

Cosa alguna os dé temor
de que rescibáis despecho,
mis pensamientos han hecho
la verdad de su color.

Que serviros habrá sido
en firmeza confirmados;
de tal suerte de criados
quiere ser amor servido.

Si mentira os paresciere
este lenguaje que oís,
o vos sin amor vivís
o no sabéis lo que quiere.

Muy mal puede reposar
quien siente aqueste tormento,
tan sólo en el movimiento
tendréis siguro lugar.
 


Translated by Francisco de Quevedo

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PLACER NO TIENE SER DO NO SE SABE...

 
Placer no tiene ser do no se sabe;
pierde su merescer mucha costumbre.
Morimos por saber de amor la cumbre
y en viéndola de mala no nos cabe;
aquello que pensamos que perdido
dará poco dolor, cuando se pierde
no hay cosa que al sentido desacuerde
tanto como sentir que se haya ido.

A tal extremo y punto soy llegado
que aquello que más quise en esta vida
lo siento con tibieza descaída,
y al punto que lo pierdo soy quemado.
Ninguno puede ver tales hazañas
como las veo después que al cielo fuistes;
sin vida con moriros me hecistes;
Dios sabe el porvenir destas marañas.

El bien o mal que da o quita fortuna,
hijos, hacienda, honor abalanzaron
aquellos que tras vicios caminaron,
teniendo a la virtud por importuna;
yo tengo ya mi cuenta fenescida:
no puedo haver jamás ningún contento,
no lloro lo futuro que no siento,
la vuestra muerte cruel fue mi homecida.

Tengo de mi dolor placer sencillo,
holgando de mi mal por quien le tengo;
con este imaginar yo le sustengo,
ni helgo de dejalle ni sufrillo.
¡Oh espíritu que estás gozando el cielo!,
si vees de allá mi mal, de mí te duele
y tu gloria y beldad se me revele,
que espíritus te dan gloria y consuelo.

Muerte que quita el bien y la riqueza
que vida suele dar a los mortales,
cuanto era me llevó, sino mis males,
dejando de aquel tiempo una tristeza.
A todos doy señal de lo presente
mostrando de pesares el extremo;
del tiempo por venir recelo y temo,
pues sola la tristeza en mí se siente.

Nunca de mi dolor me veo pagado,
pues busco en el dolor el alegría;
mi corazón es duro, pues podría
vivir siendo de vos desamparado.
Amor fue mi enemigo en aquel punto
que os vi dejar el cuerpo tan hermoso;
cruel fue más que león el ser piadoso,
y más mi corazón, que no es defunto.

No puede en breve tiempo el mal sentirse
cuánto es como después que es conoscido;
ataja un gran dolor todo sentido
el tiempo, que le hace dividirse;
razón pide que el mal, para entenderse,
se parta, porque en tiempo viva y dure,
porque de hacer placer nunca se cure
ni nadie jamás pueda dél valerse.

No cure de juzgarme a mí ninguno
si no sabe la causa de mi duelo:
la muerte me llevó mi bien al cielo,
dolor es este tal más que importuno.
¿Quién puede ser tan cruel que así no llora
a quien más que a sí mismo en vida quiso,
ni cómo de llorar se ve arrepiso
privado ya de ver a mi señora?

La muerte es desventura al más dichoso,
mirá qué puede ser al desdichado;
todo lo trae la cruel amedrentado,
por siempre su dolor es congojoso.
Aquesta del amor cruel enemiga,
contino anda partiendo corazones;
de un golpe a vos y a mí partió sus dones
y en mí quedó el durar de su fatiga.



Translated by Anonymous of 16th Century

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NO EXPRESARÁ LA LENGUA EL GRAN DOLOR...

 
No expresará la lengua el gran dolor
del que al morir ignora dónde irá
(si Dios querrá tenerlo junto a sí
o si querrá enterrarlo en el infierno):
semejante dolor siente mi espíritu,
por no saber lo que Él de vos dispuso,
pues vuestro bien o mal me han sido dados,
y aquello que os suceda, sufriré.

Espíritu, oh tú, que ya dejaste
aquel cuerpo al que yo tanto he amado,
contémplame sumido en la aflicción
y dudando de hablarte con cordura.
El lugar donde estés trastocará
el sentido de cuanto he de decirte;
por ti conseguiré tristeza o gozo:
cuanto quiera Dios darme, en ti se encuentra.

Para rezar no he de juntar las manos,
pues ya está consumado su destino:
indecible es su bien, si está en el Cielo;
si en el Infierno, en vano es mi rogar.
Si fuera así, mi espíritu aniquila,
y devuelve mi ser, Dios, a la nada,
sobre todo si está allí por mi causa.
No sea yo, sufriendo tan gran daño.

Nada que no haya dicho sé decir;
si grito o callo no me satisface;
si vago o pienso el tiempo se consume,
y antes de hacer las cosas me arrepiento.
No lamento el dolor del placer ido,
¡tanto miedo me causa su gran mal!
El mal que no es perpetuo es un mal leve,
mas temo que éste no lo haya ganado.

Aterra mucho el daño de la muerte,
y que nos trate por igual lo mengua.
¡Oh, tú, dolor, sé para mí imparcial,
y sé, contra el olvido, protección!
Hiéreme el corazón y los sentidos,
hártate en mí, que yo no me defiendo,
cáusame tanto daño que dé lástima.
Que tu poder me abarque cuanto puedas.

Espíritu, si nada te lo impide,
rompe la común práctica en los muertos;
regresa al mundo y dime qué es de ti:
no ha de causarme espanto tu mirada.



Translated by Juan Antonio Icardo
Ausiàs March, Poemas, Ed. Inventarios Provisionales, Las Palmas de Gran Canaria, 1973

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