Jacint
Verdaguer
(Folgueroles, 1845 - Barcelona,
1902)
EL ARPA
ESPERANZA
SUM VERMIS
A ORILLA
DEL MAR
EL ARPA
Exurge, gloria mea; exurge psalterium
et cithara.
SALMO 56, 9
Es el buen Jesús
amor que más ama;
que de tanto amarnos
su vida se acaba.
Hacerme un legado
quiere, y como nada
tiene en su pobreza,
su cruz me regala.
¡Qué rico
presente!,
¡y qué dulce
carga!
El día primero
la llevaba a rastras,
el día segundo
la llevé a la espalda,
el día tercero
la cogí abrazada.
Viendo que Jesús
me sonríe, hacia
su gran travesaño
doy una estirada,
y la áspera cruz
la convierto en arpa,
un arpa real
que templo con lágrimas.
Por clavijas de oro
sus clavos clavara;
por cuerdas, angustias,
llantos y añoranzas,
martirios del cuerpo
y penas del alma.
Y frente a Jesús
me pongo a tocarla,
y en himnos sin fin
mi corazón salta:
Penas y amarguras,
dádmelas sin tasa;
y con vuestro arquillo,
arquillo de gracia,
atacad bien fuerte
las cuerdas de mi alma.
¡Oh Cruz, dulce Cruz,
si fueses de plata,
si fueses de oro,
no fueras más cara!
¡Oh Cruz, dulce Cruz
de Jesús amada,
pues sobre mi pecho
te tornas un arpa,
quisiera al morir
llevarte abrazada!
Brotad, pues, canciones,
y salid, tonadas,
cual aves del nido
batiendo las alas,
y al pobre exilado
hablad de la patria.
Translated
by Luis Guarner
Jacinto VERDAGUER,
Flores
del Calvario, Librería General Victoriano Suárez, Madrid,
1954
ESPERANZA
Expectemus, humiles, consolationem
eius.
JUDIT, 8, 20
.
I
El junco más humilde,
cuando viene riada,
dice a los otros juncos:
«Dejémosla pasar;
agachémonos todos;
cuando será pasada,
ya nuestra cabezuela volveremos
a alzar.»
II
Ahora viene el invierno
que el ramaje despoja,
y los olivos dicen: «Dejémoslo
venir,
que detrás vendrá
marzo trayendo nueva hoja,
que los troncos desnudos
volverá a revestir.»
III
Jesús al hombre dice:
«Invierno es esta vida;
a quien la pierda, yo la
vida tornaré;
cuando baje del cielo en
la Pascua florida,
a quien muera conmigo yo
resucitaré.»
Translated
by Luis Guarner
Jacinto VERDAGUER,
Flores
del Calvario, Librería General Victoriano Suárez, Madrid,
1954

SUM VERMIS
Non vivificatur nisi prius moriatur
1ª Cor., 15, 36
Et carcere ad aetera
dant vincula pennas.
Miradme aquí,
Señor, a vuestras plantas,
de todo bien desnudo, enfermo
y pobre,
de mi nada perdido en el
abismo.
Soy gusano de tierra, por
un rato
he venido a arrastrarme
en mi ceniza.
Mi pobre cuna fue un gano
de polvo
y otro grano ha de ser
mi sepultura.
Algo quisiera ser para
ofreceros,
pero Vos me queréis
pequeño, inútil,
y desnudo de gloria y de
prestigio.
Haced de mí lo que
queráis, soy hoja
de las que el viento arrastra,
gota de agua
de las que el sol, sobre
la hierba, seca,
o, si queréis, motivo
soy de escarnio.
Yo no soy nada, mas mi
nada es vuestra;
vuestra es, Señor,
y os ama y os adora.
Haced vuestro deseo; no
soy digno
de andar a vuestros pies;
árbol estéril,
de raíz arrancado
de la tierra;
deformadme, abatidme, aniquiladme.
Venid a mí, congojas
del martirio,
venid, ¡oh cruces!,
mi oro y mi fortuna,
ornad mi frente, engalanad
mis brazos.
Venid, laurel y palmas
del Calvario,
si hoy ásperas me
sois, después será,
a vuestra sombra, dulce
mi descanso.
Espina del dolor, ven a
pincharme;
ven a abrigarme con tu
manto, injuria;
calumnia, junto a mí
tu fango hacina;
miseria, ven para seguirme
siempre.
Quiero ser sólo polvo
del camino
donde me pisen todos los
que pasen;
y quiero ser lanzado cual
basura
del palacio a la calle,
de la cima
al abismo, y de él
hasta el torrente.
Id barriendo mis pasos
a la altura
y no daré molestia,
la pobreza
mi tesoro ha de ser, será
el oprobio
mi orgullo, y las penas
mis delicias.
Desde hoy cogeré
los vilipendios
y desprecios cual perlas
y topacios
de la corona que en el
cielo espero.
Muera este cuerpo insoportable,
muera;
cansado estoy de tan pesada
carga.
Volveré a la ceniza
del sepulcro
de do salí, sum
vermis et non homo.
Yo no nací cual
la industriosa oruga
que entre las hojas de
morera teje
con finísima seda
su sudario.
Yo la tejo de cáñamo
de penas;
mas, dentro de esta oscura
sepultura,
retornaré a la vida
como Vos,
y encontraré unas
alas de crisálida
para volar con Vos a vuestra
gloria.
Translated
by Luis Guarner
Jacinto VERDAGUER,
Flores
del Calvario, Librería General Victoriano Suárez, Madrid,
1954

A ORILLA DEL MAR
Sobre alto promontorio que domina
las olas de la mar,
cuando en el cielo el astro rey declina
subo yo a meditar.
Al resplandor de aquella luz muriente
contemplo mi
no-ser;
contemplo el mar y el cielo ¡y su grandeza
aplasta mi poder!
Esas olas, espejos estelares,
guardan tantos
recuerdos,
que hoy me place mirar entre sus aguas
los sueños
que murieron.
Alcé tantos castillos en sus playas
que derrumbarse
vi,
con sus torres y cúpulas altivas
de oro, plata
y marfil;
poemas, ¡ay! que fueron por un tiempo
juguetes del
azar,
pechinas que un instante arroja el agua
y vuelve a devorar;
bajeles con sus velas que naufragan
en un día
de mayo,
islas de oro que nacen y se borran
del sol al primer
rayo;
ideas que me acortan la existencia
robando mi calor,
cual ráfaga que llévase la esencia
de la marchita
flor.
Del corazón o de la vida toman
las olas que
se van;
si nada tengo, las que ahora vienen
decidme ¿qué
querrán?
Con las del mar o las del tiempo un día
al fondo he
de rodar;
¿por qué, por qué, engañosa poesía,
mundos me haces
crear?
¿Por qué escribir más versos en la arena?
Playa del mar del
cielo,
¿cuándo podré escribir en tu gran página
con estrellas
mis versos?
Caldetes, 10 enero 1883
Translated
by Luis Guarner
Jacinto VERDAGUER,
Flores
del Calvario, Librería General Victoriano Suárez, Madrid,
1954

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