(1920-1994)
Zapatos
Cuando eres joven
un par
de zapatos
femeninos
de tacón alto
inmóviles
solitarios
en el ropero
pueden encender
tus huesos;
cuando estás viejo
son sólo
un par de zapatos
sin nadie
en ellos
y
también.
Charles Bukowski, (Alemania, 1920-Estados Unidos, 1994) ese “viejo indecente” borracho de alcohol y misantropía, pasó los últimos años de su vida aburrido. Un sentimiento del que pudo aliviarse gracias a los benéficos chutes de escritura compulsiva e incendiaria de sus últimos diarios, “El capitán ha salido a comer y los marineros han tomado el barco”, editados ahora en nuestro país por Anagrama.



Estamos ya ante un escritor terminal, un poco más aliviado del mal rollo del pasado, casado y harto de las cabriolas de sus admiradores, a los que despreciaba. Pero no nos equivoquemos, Bukowski seguía en la cuerda floja sobre el abismo de su propia existencia: “Me siento envenenado esta noche, meado encima, usado, desgastado hasta el forro”, confiesa sin el pudor que nunca tuvo. Interesantes los pasajes en los que arremete contra el "establishment" literario, convenciéndonos de que “a los escritores sólo les gusta olisquear sus propios zurullos”, o las escenas en las que alguna jovencita se hace pasar por periodista. Soez, oscuro y macho, Bukowski, por derecho propio, se ganó ya en vida el título de maldito, aureolado por el fracaso (comienza a publicar a los 49 años) y un rastro indeleble de noches lisérgicas y solitarias.
Número 1
Octubre de 2.000
Ha
muerto Carmén Martín Gaite.
El buen momento
Noche
Poemas:
Fantasia
de la calle Vieira. Horacio De Stefano
Paco Gilabert
Noticias literarias
La
batalla del libro Dos obras recién editadas defienden posturas opuestas
sobre la liberalización del precio del libro.
Luis
Mateo Díez obtiene el Nacional de Narrativa por su fábula 'La ruina del cielo'
ESPIDO
FREIRE.Un veneno maravilloso
Paulo
Coelho rompe su silencio de casi dos años con una nueva novela sobre el bien
y el mal
Julián
Marías y Fernando Savater, vocales del Instituto Cervantes
Las noticias culturales
La
Academia Sueca falla mañana el Premio Nobel de Literatura
LUIS
ANTONIO DE VILLENA Las máscaras del profesor
El
Nacional de Poesía «rescata» del silencio a Guillermo Carnero
Una
comedia de la vida en pareja .Manuel Hidalgo publica «La guerra del sofá»,
un libro que retrata con humor los problemas de la convivencia
Ha muerto Carmen Martín Gaite.
La escritora salmantina murió a la edad de 74 años la madrugada
del pasado día 23 de Julio en una clinica madrileña cuatro días
después de la muerte de José Angel Valente, poeta y amigo con el que, en 1988,
compartió ex aequo el Premio Príncipe de Asturias de las Letras,
Monográfico.
Carmen Martín Gaite nació en Salamanca el día 8 de diciembre de 1.925 ciudad en la que se licenció en Filosofía Y Letras, donde conoció a Ignacio Aldecoa y a Agustín García Calvo.y empezó a colaborar en varias revistas como Trabajos y Días.
Se traslada a Madrid donde Ignacio Aldecoa la introduce en su círculo literario, Josefina Rodriguez, Juan Benet, Jesús Fernández Santos y Rafael Sanchez ferlosio con quien se casaria en el año 1.954 y del que se separaría dos años más tarde,desde estel grupo de la Revista Española, conocido también como la generación del medio siglo, la escritora salmantina compartió sus inquietudes y la necesidad de la renovación literaria .
La escritora conoció desde muy temprano el reconocimiento a su labor literaria
con la concesión, en 1954, del premio Café Gijón a su novela El balneario.
Desde entonces los premios, el apoyo de la crítica y, sobre todo, la incomparable
respuesta de un público joven y entregado que ha ido agotando las sucesivas
ediciones de su obra, han labrado una carrera de difícil parangón en el panorama
de las letras españolas contemporáneas.
Tres años después presenta su gran Obra, Entre visillos al Premio
Nadal y lo gana subrayando el emergente valor de una autora celebrada por
la crítica y muy estudiada en Universidades de todo el mundo que, sin embargo,
no conocería la entusiasta acogida de su literatura por parte del público
hasta el principio de la década de los noventa.
OBRAS POR ORDEN CRONOLOGICO
. Un día de libertad 1953 Cuento
El Balneario 1955 Novela
3. Entre visillos 1958 Novela Ganadora del XIV Premio Nadal
4. Las ataduras 1960 Novela
5. Ritmo lento 1963 Novela
6. El proceso de Macanaz. Historia de un empapelamiento 1970 Ensayo
7. Ocho siglos de poesía gallega 1972 Ensayo
8. Usos amorosos del dieciocho en España 1972 Ensayo
9. La búsqueda de interlocutor y otras busquedas 1973 Ensayo
10. Retahílas 1974 Novela 
11. Macanaz, otro paciente de la Inquisición 1975 Ensayo
12. Fragmentos de interior 1976 Novela
13. A rachas 1976 Poesía
14. El conde de Guadalhorce, su época y su labor 1977 Ensayo
15. Cuentos completos 1978 Cuentos
16. El cuarto de atrás 1978 Novela
17. El castillo de las tres murallas 1981 Cuento
1
8.
El reinado Witiza 1982 Ensayo
19. El cuento de nunca acabar 1983 Ensayo
20. El pastel del diablo 1985 Cuento
21. Dos relatos fantásticos 1986 Cuentos
22. Usos amoros de la postguerra española 1987 Ensayo Ganadora del XV Premio Anagrama
23. Desde la ventana 1987 Ensayo
24. Caperucita en Manhattan 1990 Novela
25. Nubosidad variable 1992 Novela Finalista del Premio Nacional de Narrativa
26. Agua pasada 1993 Ensayo
27. Cuentos completos y un monólogo 1994 Cuentos
28.
La reina de las nieves 1994 Novela
Ganadora del Premio Nacional de las Letras
29. Esperando el porvenir: Homenaje a Ignacio Aldecoa 1994 Ensayo
30. Lo raro es vivir 1997 Novela Finalista del Premio Fastenrath
31. Irse de casa 1998 Novela
32. Cuéntame 1999 Ensayo
33. La hermana pequeña 1999 Teatro
34. Cartas de amor de la monja portuguesa Mariana Alcoforado 2000 Cartas Obras Colectivas
Perfiles
Lamenta
la prisa de la gente, escribe a mano y no le gustan los teléfonos móviles.
Tampoco le importan especialmente los premios ni aspira a entrar en la Real
Academia de la Lengua. Y sin embargo, Carmen Martín Gaite es una de las autoras
españolas más leídas en España, sobre todo por los jóvenes, un detalle que
personalmente le encanta.
En
realidad, a esta autora salmantina que emborrona cuartillas desde que tenía
uso de razón, sólo le interesa esribir y vivir, saboreando en lo posible cada
momento. Contra la prisa, recomienda "hacer una cosa detrás de otra, como
las puntadas de una labor", y está convencida de que la vida es algo muy curioso,
"lo que pasa es que no sabemos verlo, pero en un sólo día anodino nos suceden
muchas más casualidades que en cualquier novela". La vivavidad y el magnetismo
personal de Carmen Martín Gaite provienen de una curiosidad inagotable por
todo lo que la rodea, y le gusta tanto narrar como observar y escuchar a la
gente. "Yo", asegura, "quiero morir aprendiendo".
Breves sinopsis de sus Novelas
Irse de casa
Amparo Miranda, una exitosa diseñadora de modas con sede en Nueva York, vuelve a la ciudad de provincias que abandonó cuarenta años atrás.De origen humilde e hija de soltera, Amparo no ha regresado impulsada por la nostalgia ni tampoco para exhibir sus triunfos ante aquellos que nunca la aceptaron.Viene a intentar recomponer a solas un discurso que quedó interrumpido , a introducir palabras en una historia de silencios.
Pero
durante la semana que pasa en la ciudad, ocurren muchas cosas,aparecen otros
seres que van poblando los diferentes capítulos y que adquieren un
protagonismo que Carmen M.G reparte armoniosamente, logrando que ninguno de
ellos resulte accesorio.
La atención penetrante a los gestos que van configurando a los personajes, el humor basado en el dominio del lenguaje coloquial y la ausencia de juicios de valor,rasgos característicos de la autora, cimentan esta caudalosa y deslumbrante novela
El Balneario
Primera
obra de la autora y galardonada con el Premio Café de Gijón en 1954. Consta
de una novela breve homónima y de tres relatos: Un día de libertad, Los informes
y La chica de abajo.
Entre visillos
Entre visillos narra la vida en una ciudad de provincias llena de rutina,
conservadurismo e hipocresía. A través de la charla aparentemente banal de
un grupo de muchachas, conocemos sus ocupaciones cotidianas, sus angustias,
la insalvable tristeza que asoma tras el aburrimiento y la falta de imaginación.
La presencia de Pablo Klein, llegado a
la
ciudad para ocuparse de la clase de alemán del instituto, es el pretexto narrativo
que centra la mayor parte de los sucesos. Pablo, persona reservada y observadora,
honesta y poco convencional, choca con el ambiente plano y conformista. Con
recursos estilísticos bien cuidados y un enfoque directo y realista, Carmen
Martín Gaite nos da este retazo de vida española pintado con las tintas de
la desilusión, los imposibles y las aceptaciones de una juventud condenada
a ver pasar la vida entre visillos.
Lo raro es vivir
Desde que el mundo es mundo, vivir y morir vienen siendo la cara y la cruz
de la misma moneda echada al aire, pero si dale cara es todavía más absurdo.
Parar mí, si quieren que les diga la verdad, lo raro es vivir!, comenta uno
de los personajes de esta historia.
De
hecho, la protagonista y narradora, una chica de 35 años que acaba de perder
a su madre y busca un difícil acuerdo entre las heridas del pasado la sed
de presente, a lao que se enfrenta sobre todo es a la extrañeza de seguir
viva y manteniendo abierta la curiosidad ante lo inexplicables. Una curiosidad
atizada continuamente por los dispares personajes secundarios que ajalonan
el relato y que van dando pie al discurso quebrado de esta aguda, contradictoria
y delirante joven. Tras una etapa en que cultivó el rock y se enfrascó en
amores tempestuosos, se entrega ahora, para huir de sus propios enigmas, a
investigar los de un extravagante aventurero dieciochesco cuyos embustes rozan
el patetismo. Esta pesquisa de archivo provoca la que se le va imponiendo
- lo quiera o no - sobre la propia infancia, las relaciones entre sus padres
y los sentimientos que al mantienen cada vez más unida a un singular arquitecto,
con quien convive.
Ritmo lento
A lo largo de su itinerario narrativo, Carmen Martín Gaite nos ha dado una
retahíla de personajes que conciben la existencia como un desafío vital a
las cambiantes contradicciones del presente que les rodea.
Entre
ellos se sitúa David Fuente, el protagonista de Ritmo lento. Empeñado en escapar
a la cotidianeidad aceptada, encarna, desde la marginación, los valores de
la autenticidad, la reflexión crítica y el anticonvencionalismo frente a una
sociedad que pretende imponer su ley y que tiene en su hermana Aurora su más
amenazador representante. Carmen Martín Gaite construye una novela a la vez
profunda y de superficie, donde destaca la honda textura de los monólogos
y la aventura formal. Análisis de la naturaleza humana en un ambiente sumido
en un presente devastador y una extraordinaria meditación sobre las dificultades
de realizar la vida en un horizonte temporal e histórico
El cuarto de atrás
En el cuarto de atrás -Premio Nacional de Literatura 1978- Carmen Martín
Gaite, sin abandonar sus temas esenciales, inaugura un nuevo género absolutamente
original que participa de la novela de misterio, el libro de memorias y la
reflexión sobre el propio quehacer literario.
En una noche de insomnio y de tormenta, la escritora, inopinadamente, recibe
la visita de un desconocido vestido de negro, cuya identidad permanece ambigua
a lo largo de todo el relato. La extraña relación que se va creando entre
ella y ese interlocutor desconcertante, que en nada se parece a los entrevistados
de oficio, mantiene en suspenso el ánimo del lector, pendiente de las pistas
del enigma y de su posible desenlace. La autora se sirve de este esquema argumental
para romper el hilo de una serie de recuerdos de infancia y juventud, que
se desgranan confundidos con sus reflexiones sobre los sueños, el amor y la
memoria.
Cuéntame
Cuéntame reúne una serie de relatos y ensayos de Carmen Martín Gaite escritos
entre 1953 y 1997. En ellos se arroja luz sobre una de las constantes en la
obra literaria de su autora: la concepción del hecho literario como algo fundamental
en la experiencia vital del hombre, en el paso de la infancia a la adolescencia
y de ésta a la madurez.
El
niño y el adolescente captan con avidez lo que se les cuenta -vida que ellos
no han vivido- y, en algún momento, adquieren conciencia de que ellos, a su
vez, pueden contar a otros lo que les ocurre o lo que creen que pudo ocurrirles.
El hombre que se acerca a su vejez saca fruto a los datos que surgen del ejercicio
de la memoria. Unos y otros perciben que la comunicación entre los hombres
es esencial, pues el contacto verbal hace que el dolor se sienta menos, que
la sensación de soledad se diluya y que aumente el contento de saberse vivo.
Esta selección incluye cuentos como La chica de abajo, La tata y La trastienda
de los ojos, dos Cuentos de Navidad, el relato más extenso de El pastel del
diablo, el prólogo a El Principito, y cinco fragmentos del Cuento de nunca
acabar.
La hermana pequeña
Escrita en 1959, se trata de la segunda pieza teatral escrita por Martín
Gaite. Se estrenó el 19 de enero de 1999 en el Centro Cultural de la Villa
de Madrid. Dirigida por Ángel García Moreno con un reparto compuesto por Ana
Marzoa, Ana Labordeta, Pedro Alonso, Carmen de la Maza, Helga Liné, Andrés
Resino y David Zarzo. La trama se centra en la relación de dos hermanas de
diferente madre.
La mayor, a la muerte del padre, escapó a Madrid para ser actriz. La hermana
pequeña permaneció en una pequeña ciudad con su madre, una mujer dominante
y obsesiva que fallece y provoca que la hermana pequeña vaya a Madrid para
encontrarse con su hermana mayor.
Desde la ventana: enfoque femenino de la literatura española
Responder
a la debatida cuestión de si existe un lenguaje típicamente femenino llevó
a Carmen Martín Gaite (Salamanca, 1925) a indagar en su experiencia personal
como novelista, en los textos de escritoras clásicas y contemporáneas y en
los personajes de ficción representativos del universo de la mujer. Desde
la ventana refleja las dificultades de las mujeres para exponer sus puntos
de vista y los prototipos femeninos levantados, con más o menos acierto, por
la literatura masculina. Divertidísimo e implacablemente investigado, este
seductor ensayo de Carmen Martín Gaite es un homenaje cálido a cuantas mujeres
se asoman al mundo de la escritura para encontrar explicación a su manera
de ser.
La búsqueda de interlocutor y otras busquedas
Desde hace muchos años, Carmen Martín Gaite viene simultaneando su dedicación
a la novela con una serie de artículos y ensayos en muchos de los cuales reflexiona
sobre los mismos temas que pueden rastrearse, ampliados, en esas mismas novelas,
y que constituyen su más radical fundamento. Uno de ellos, el predilecto de
la autora, es el tema del interlocutor, base indudable, por ejemplo, de Retahílas
y El cuarto de atrás.
En este volumen se seleccionan dieciocho trabajos de épocas diferentes, en
todos los cuales se roza más o menos lateralmente un asunto al que, según
sus propias palabras, acaba remitiendo cualquier reflexión sobre los conflictos
humanos: el de la necesidad de espejo y de interlocución. Para los estudiosos
de la obra de Carmen Martín Gaite este libro, donde pueden encontrarse además
consideraciones muy lúcidas acerca de la soledad y de la condición femenina,
es de interés esencial.
Enlaces a Carmen Martín Gaite.
Carmen
Martín Gaite en Espéculo Número especial de la revista Espéculo dedicado a
Carmen Martín Gaite.
Mefistófeles en El cuarto de atrás de Carmen Martín Gaite Artículo de Aurora
Egido en Interletras.
Carmén Martín Gaite en escritoras.com.
Entrevista por Emma Martinell(Universidad de Barcelona).Espéculo

"Soy más de compás que de ritmo"
EL BUEN MOMENTO
Aquel momento que flota
nos toca con su misterio.
Tendremos siempre el presente
roto por aquel momento.
Toca la vida sus palmas
y tañe sus instrumentos.
Acaso encienda su música
sólo para que olvidemos.
Pero hay cosas que no mueren
y otras que nunca vivieron.
Y las hay que llenan todo
nuestro universo.
Y no es posible librarse
de su recuerdo.

El poeta cree en la historia que siendo suya es proyectada en otro, es una especie de alegoría de lo propio, consistente en asumir un papel ajeno. Participar de los demás ,de contagiarte, eso es arte .
NOCHE
Salió desnuda el alma
a quemarse en la hoguera.
¡Qué claras da la sombra
las estrellas! Se enredaba la noche,
azul, entre las piernas.
ocultas en los chopos
bailaban las doncellas.
¡Qué anunciación, qué víspera
de deshojar las nieblas
de dos en dos. Las brisas
de tres en tres!
Estrellas,
qué claras dan la sombra
las estrellas
.
La maleta
quedó inmóvil
sobre la cama
transformada en tortuga
de duro caparazón
escondiendo su cabeza,negando
todos los signos externos de vida,
aguantándose las ganas
de vomitar
el último viaje a ninguna parte.
Su exterior,
hierático
y hermético,
no podía esconder
tantas ilusiones apretujadas
todas las esperanzas mal dobladas,
miles de ternuras descolocadas.
Su apariencia indeforme
era incapaz de ocultar
las caricias arrinconadas
los besos gastados
ocultos
tras los restos de maquillaje.
Supo que era incapaz
de abrir su concha
que no
podía tocar
ese intangible carey,
que no podía ya
lavar los restos de amargura
que las arrugas del desdén
eran ya implanchables
que no habría sonrisas
al revelar las ya escasas instantáneas.
Horrorizada atisbó
las frustraciones acumuladas
concentrándose para golpear
cual caja de sorpresa.
Yacían
en un rincón
expectantes,
todos los futuros pretextos,
sosteniendo
las lagrimas ya vertidas
y escondidas.
Ahogadas ya las ganas
de amarle.
huyó
a lejanos mares
a remotas playas
a desovar
todos los hijos
que nunca nacidos
quedarían atrapados
en arenas almagres .
Elena Fuentes Blanco
El arbol de la mediocridad
Yo
en el centro
de este universo incierto
yazco tumbada.
pies y brazos abiertos,
extendidos,
cuerpo en equis
eterna incógnita
anclada en tierra de nadie.
Me protege engañosamente
la amparadora sombra
del árbol de la mediocridad.
Escupe calladamente
frustraciones y amarguras
en forma de hojas laceoladas
con nervaduras dolorosas.
Haz y envés
de color gris cruel.
¡Pensar
que hace apenas un instante
tocaba el cielo!
Dedos innumerables
señalaban mi estrella,
las janas dejaban sus fuentes
para venir a peinar mis sueños.
Y es ahora
unida a el por estolones rastreros,
parasitada por ese monstruo sempiterno,
cuando
enterrada en este humus de generador silencio
descubro,
que nunca más nacerán violetas.
Elena Fuentes Blanco
L
o
s
l
o
b
o
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d
e
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a
ñ
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omaña
Ha
estado muy bien este entreacto,
deslumbrada como estoy por el esplendor
de tu carne invocadora,
siempre dibujándonos a oscuras con dedos sigilosos,
o salvajes, boqueando enredados
como dos peces de oro arrojados al muelle
prendidos en el mismo anzuelo.
Ha sido muy hermoso asomarse
aterrorizada al terco precipicio
en vilo sobre la cresta del tsunami,
hasta planear garabateando abrasada,
cincelando de plata al rojo blanco
las filigranas furiosas
del tatuaje del olvido.
Paco Gilabert
Hay un callejón guardado de las
brisas,
hay en sus horas la lenta pesadilla de un desierto,
en su aire hay un marrón de tristezas o de olvido,
en sus sombras la peregrinación descalza de algo inmundo.
Las hojas mueren aún tiernas en su adoquinado pálido que ya
pocos pisan
un otoño que surgió de las entrañas liberó esa
fantasía,
arrastrando un sufrimiento irresignable como herida de grilletes
que apenas han demorado la llagada del crepúsculo en su infinito prefacio.
El atardecer me baña el rostro y puede hundirme en su trama
partidas acariciadas de adioses melancólicos,
regresos impregnados de eterna desesperanza
la suerte de un hueco oscuro, sonoro, efímero,
dormido entre viejas calles,
ronda sus turbias veredas, cruje en la grieta varada,
determina el desconsuelo entre sus palmas marcadas con arrugas...
manos de madre gastada, manos violadas de frío,
manos que encierran un vuelo de gorriones temerosos
que no escapan del embrujo, ni se quedan en sus almas.
Este callejón no existe sino únicamente en su idea
es como la filosofía, es como una confesión de sí, como
la muerte.
Nadie atraviesa su impúdica cintura de sonámbula hambrienta
sin perderse en esa forma de ser nada, apenas sueño, nada
y no hay pecho que resista tanto infierno y aún logre recordarlo en
la mañana.

Nadie besa sus baldosas
es la perdición cruzada de los pasos que la saltan,
es la cruda revelación de su engendro, desarmada al descubrirla,
es la premura hacinada en un concierto de embrujos y de embriagues
Todo se duerme en su farsa de piadosas penitencias,
el viento araña sus paredes como la viuda del tiempo,
el vicio de hacerse nunca toca a sus puertas, sopla sus hojas, vela sus casas,
lo envuelve en el precario destino de los pasos que se oyen y se esfuman.
Horacio De Stefano.