Si amada quieres ser, Lícoris, ama;

Si amada quieres ser, Lícoris, ama;
que quien desobligando lo pretende,
o las leyes de amor no comprehende,
o a la naturaleza misma infama.

Afectuoso el olmo a la vid llama,
con ansias de que el néctar le encomiende,
y ella lo abraza y sus racimos tiende
en la favorecida ajena rama.

¿Querrás tú que a los senos naturales
se retiren avaros los favores,
que (imitando a su Autor) son liberales?

No en sí detengan su virtud las flores,
no su benignidad los manantiales,
ni su influjo las luces superiores.

Bartolomé Leonardo de Argensola



Soneto

Incluido en Poesía de la Edad de Oro II. Barroco. Edición José Manuel Blecua. Clásicos Castalia - 136. Editorial Castalia.

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