Don de la ebriedad I

    Don de la ebriedad

            I

Siempre la claridad viene del cielo;
es un don: no se halla entre las cosas
sino muy por encima, y las ocupa
haciendo de ello vida y labor propias.
Así amanece el día; así la noche
cierra el gran aposento de sus sombras.

Y esto es un don. ¿Quién hace menos creados
cada vez a los seres? ¿Qué alta bóveda
los contiene en su amor? ¡Si ya nos llega
y es pronto aún, ya llega a la redonda
a la manera de los vuelos tuyos
y se cierne, y se aleja y, aún remota,
nada hay tan claro como sus impulsos!

Oh, claridad sedienta de una forma,
de una materia para deslumbrarla
quemándose a sí misma al cumplir su obra.
Como yo, como todo lo que espera.
Si tú la luz te la has llevado toda,
¿cómo voy a esperar nada del alba?

Y, sin embargo —esto es un don—, mi boca
espera, y mi alma espera, y tú me esperas,
ebria persecución, claridad sola
mortal como el abrazo de las hoces,
pero abrazo hasta el fin que nunca afloja.


Claudio Rodríguez


Don de la ebriedad (1951) Libro primero  

Incluido en Don de la ebriedad (PREMIO ADONAIS DE 1953) Claudio Rodríguez. Ediciones Rialp. Madrid. 2000.


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Y en Antología de la poesía española del siglo XX (II) 1940-1980. Edición de José Paulino Ayuso. Clásicos Castalia. Madrid. Editorial Castalia.

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Y en La promoción poética de los 50. Selección y edición Luis García Jambrina. Colección Austral 496. ESPASA CALPE S.A.

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