Amanece lloviendo. Bien peinada

                LXIII

Amanece lloviendo. Bien peinada
la mañana chorrea el pelo fino.
Melancolía está amarrada;
y en mal asfaltado oxidente de muebles hindúes,
vira, se asienta apenas el destino.

      Cielos de puna descorazonada
por gran amor, los cielos de platino, torvos
de imposible.

      Rumia la majada y se subraya
de un relincho andino.

      Me acuerdo de mí mismo. Pero bastan
las astas del viento, los timones quietos hasta
hacerse uno,
y el grillo del tedio y el jiboso codo inquebrantable.

      Basta la mañana de libres crinejas
de brea preciosa, serrana,
cuando salgo y busco las once
y no son más que las doce deshoras.

César Vallejo


Trilce (1922) (1930)  

Incluido en: Obra poética. César Vallejo. Editorial Oveja Negra. Bogotá. Colombia. 1987.

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