EL LEÓN Y EL RATÓN

    EL LEÓN Y EL RATÓN

Estaba un ratoncillo aprisionado
en las garras de un león; el desdichado
en la tal ratonera no fue preso
por ladrón de tocino ni de queso,
sino porque con otros molestaba
al león, que en su retiro descansaba.
Pide perdón, llorando su insolencia;
al oír implorar la real clemencia,
responde el rey en majestuoso tono
—no dijera más Tito—: «Te perdono».
Poco después cazando el león tropieza
en una red oculta en la maleza:
quiere salir, mas queda prisionero;
atronando la selva ruge fiero.
El libre ratoncillo, que lo siente,
corriendo llega: roe diligente
los nudos de la red de tal manera,
que al fin rompió los grillos de la fiera.

Conviene al poderoso
para los infelices ser piadoso;
tal vez se puede ver necesitado
del auxilio de aquel más desdichado.


Félix María de Samaniego


   Libro IV Fábula XII    
Facsímil Fábulas en verso para el uso del Real Seminario Bascongado. Ed. original. Madrid, 1804.

Incluido en Poesía española del siglo XVIII. Edición de Rogelio Reyes. (Texto de edición de Ernesto Jareño. Fábulas. Madrid. Castalia. 1969). Cátedra Letras Hispánicas nº 277. Ediciones Cátedra.

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