LA CIGARRA Y LA HORMIGA

LA CIGARRA Y LA HORMIGA

Cantando la cigarra
pasó el verano entero
sin hacer provisiones
allá para el invierno;
los fríos la obligaron
a guardar el silencio
y a acogerse al abrigo
de su estrecho aposento.
Viose desproveída
del precioso sustento:
sin mosca, sin gusano,
sin trigo y sin centeno.
Habitaba la hormiga
allí tabique en medio,
y con mil expresiones
de atención y respeto
la dijo: «Doña hormiga,
pues que en vuestro granero
sobran las provisiones
para vuestro alimento,
prestad alguna cosa
con que viva este invierno
esta triste cigarra,
que, alegre en otro tiempo,
nunca conoció el daño,
nunca supo temerlo.
No dudéis en prestarme,
que fielmente prometo
pagaros con ganancias,
por el nombre que tengo».
La codiciosa hormiga
respondió con denuedo,
ocultando a la espalda
las llaves del granero:
«¡Yo prestar lo que gano
con un trabajo inmenso!
Dime, pues, holgazana,
¿qué has hecho en el buen tiempo?».
«Yo», dijo la cigarra,
«a todo pasajero
cantaba alegremente,
sin cesar ni un momento».
«¡Hola! ¿con que cantabas
cuando yo andaba al remo?

   Pues ahora, que yo como,
baila, pese a tu cuerpo».


Félix María de Samaniego



   Libro I Fábula II    
Recitado por Rafael Taibo Voz de Rafael Taibo
Facsímil Fábulas en verso para el uso del Real Seminario Bascongado. Ed. original. Madrid, 1804.

Incluido en Poesía española del siglo XVIII. Edición de Rogelio Reyes. (Texto de edición de Ernesto Jareño. Fábulas. Madrid. Castalia. 1969). Cátedra Letras Hispánicas nº 277. Ediciones Cátedra.

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Y en Antología Cátedra de Poesía de las Letras Hispánicas. Selección e introducción de José Francisco Ruiz Casanova. Cátedra Letras Hispánicas. 500. Ediciones Cátedra S.A. 1998.

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