SALMO IV

    SALMO IV

¡Que tenga yo, Señor, atrevimiento
(¿quién me lo oye decir que no se espanta?)
de procurar con los pecados míos
agotar tu piedad o tu tormento!
La lengua se me pega a la garganta;
agua a mis ojos falta, a mi voz bríos;
nada me desengaña;
el mundo me ha hechizado.
¿Dónde podré esconderme de tu saña,
sin que el rastro que deja mi pecado,
por dondequiera que mis pasos llevo,
no me descubra a tu rigor de nuevo?

Francisco de Quevedo y Villegas


Ms. 3.706 Bibl. Nacional, 308.  
NOCTURNO - Octavio Paz

Incluido en Poesía original completa. Edición, introducción y notas de José Manuel Blecua. Editorial Planeta. Clásicos Universales Planeta. Nº 16. ISBN 8408019367.

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