CRISÁLIDAS

    CRISÁLIDAS

Cuando enferma la niña todavía
  salió cierta mañana
y recorrió, con inseguro paso
  la vecina montaña,
trajo, entre un ramo de silvestres flores
  oculta una crisálida,
que en su aposento colocó, muy cerca
  de la camita blanca...

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Unos días después, en el momento
  en que ella expiraba,
y todos la veían, con los ojos
  nublados por las lágrimas,
en el instante en que murió, sentimos
  leve rumor de älas
y vimos escapar, tender al vuelo
  por la antigua ventana
que da sobre el jardín, una pequeña
  mariposa dorada...

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La prisión, ya vacía, del insecto
  busqué con vista rápida;
al verla vi de la difunta niña
  la frente mustia y pálida,
y pensé ¿si al dejar su cárcel triste
  la mariposa alada,
la luz encuentra y el espacio inmenso,
  y las campestres auras,
al dejar la prisión que las encierra
  qué encontrarán las almas?


José Asunción Silva


El libro de versos (1891-1896)  

Incluido en Poesías. José Asunción Silva. Edición de Rocío Oviedo y Pérez de Tudela. Clásicos Castalia - 228. Editorial Castalia.

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