NOCTURNO

      NOCTURNO

Oh dulce niña pálida, que como un montón de oro
de tu inocencia cándida conservas el tesoro;
        a quien los más audaces, en locos devaneos
        jamás se han acercado con carnales deseos;
tú, que adivinar dejas inocencias extrañas
en tus ojos velados por sedosas pestañas,
        y en cuyos dulces labios —abiertos sólo al rezo—
        jamás se habrá posado ni la sombra de un beso...
Dime quedo, en secreto, al oído, muy paso,
con esa voz que tiene suavidades de raso:
        si entrevieras en sueños a aquél con quien tú sueñas
        tras las horas de baile rápidas y risueñas,
y sintieras sus labios anidarse en tu boca
y recorrer tu cuerpo, y en su lascivia loca
        besar todos sus pliegues de tibio aroma llenos
        y las rígidas puntas rosadas de tus senos;
si en los locos, ardientes y profundos abrazos
agonizar soñaras de placer en sus brazos,
        por aquel de quien eres todas las alegrías,
        ¡oh dulce niña pálida!, di, ¿te resistirías?...


José Asunción Silva



El libro de versos (1891-1896)  
Recitado Recitado por Bernardo Romero Lozano

Incluido en Poesías. José Asunción Silva. Edición de Rocío Oviedo y Pérez de Tudela. Clásicos Castalia - 228. Editorial Castalia.

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