CANDOR

    CANDOR

Azul... azul... azul estaba el cielo.
El hálito quemaste del estío
comenzaba a dorar el terciopelo
del prado, en donde se remansa el río.

A lo lejos, el humo de un bohío,
tal de una novia el intocado velo,
se alza hasta perderse en el vacío
con un ondulante y silencioso vuelo.

De pronto me dijiste: —El amor mío
es puro y blando, así como ese río
que rueda allá sobre el lejano suelo—

y me miraste al terminar, tranquila,
con el alma asomada a tu pupila.
Y estaba azul tu alma como el cielo.

Julio Flórez



   Soneto    

Visítelo en el sitio de Julio Flórez Rea, donde Alejandro Zuleta Rojas nos ofrece una extensa colección de poemas de este gran poeta, cuya obra es de tan difícil acceso: