Filis, ingrata Filis

Filis, ingrata Filis,
tu paloma te enseña;
ejemplo en ella toma
de amor y de inocencia.

Mira cómo a tu gusto
responde, cómo deja
gozosa, si la llamas,
por ti sus compañeras.

¿Tu seno y tus halagos
olvida, aunque severa
la arrojes de la falda,
negándote a sus quejas?

No, Fili; que aun entonces,
si intento detenerla,
mi mano fiel esquiva
y a ti amorosa vuela.

¡Con cuánto suave arrullo
te ablanda! ¡Cómo emplea
solícita sus ruegos,
y en giros mil te cerca!

¡Ah crédula avecilla!
En vano, en vano anhelas;
que son para tu dueño
agravio las finezas.

Pues ¿qué cuando en la palma
el trigo le presentas,
y al punto de picarlo,
burlándote la cierras?

¡Cuán poco del engaño,
incauta, se recela,
y pica, aunque vacía,
la mano que le muestras!

¡Qué fácil se entretiene!
Un beso le consuela;
siempre festiva arrulla,
siempre amorosa juega.

Su ejemplo, Filis, toma,
pero conmigo empieza,
y repitamos juntos
lo que a su lado aprendas.


Juan Meléndez Valdés



   La paloma de Filis    

Incluido en Poesía del siglo XVIII. Edición de John H. R. Polt. Clásicos Castalia nº 65. Editorial Castalia.

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