Respuesta

  Respuesta

Dichoso zagalejo,
por aquel verde valle
bajaron tus amores,
bajaron a buscarte.

Cogiendo flores iba,
y con la voz süave
que envidian los jilgueros
no cesa de llamarte.

Pues corre, no la aflijas.
¡Ay!, corre, no te tardes.
¡Ay!, corre, que te espera
debajo de aquel sauce.


Juan Meléndez Valdés



   Odas anacreónticas (no incluida ed. 1820)    
Facsímil Autógrafo de Meléndez Valdés. Ms. 19.603 de la Biblioteca Nacional

Versión de Luis Salas a partir de la reproducción digital de la Biblioteca Virtual Cervantes del manuscrito 19.603 (Autógrafo de Meléndez Valdés) de la Biblioteca Nacional de España (Madrid).