ODA II. EL AMOR MARIPOSA

  ODA II
  EL AMOR MARIPOSA

Viendo el Amor un día
que mil lindas zagalas
huían de él medrosas
por mirarle con armas,

dicen que de picado
les juró la venganza
y una burla les hizo,
como suya, extremada.

Tornose en mariposa,
los bracitos en alas
y los pies ternezuelos
en patitas doradas.

¡Oh! ¡qué bien que parece!
¡Oh! ¡qué suelto que vaga,
y ante el sol hace alarde
de su púrpura y nácar!

Ya en el valle se pierde,
ya en una flor se para,
ya otra besa festivo,
y otra ronda y halaga.

Las zagalas, al verle,
por sus vuelos y gracia
mariposa le juzgan
y en seguirle no tardan.

Una a cogerle llega,
y él la burla y se escapa;
otra en pos va corriendo,
y otra simple le llama,

despertando el bullicio
de tan loca algazara
en sus pechos incautos
la ternura más grata.

Ya que juntas las mira,
dando alegres risadas
súbito amor se muestra
y a todas las abrasa.

Mas las alas ligeras
en los hombros por gala
se guardó el fementido,
y así a todos alcanza.

También de mariposa
le quedó la inconstancia:
llega, hiere, y de un pecho
a herir otro se pasa.


Juan Meléndez Valdés



   Odas Anacreónticas    

La versión de Rogelio Reyes trae en el verso 40

y así a todas alcanza.

en vez de

y así a todos alcanza

Incluido en Poesía del siglo XVIII. Edición de John H. R. Polt. Clásicos Castalia nº 65. Editorial Castalia.

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Y en Poesía española del siglo XVIII. Edición de Rogelio Reyes. Cátedra Letras Hispánicas nº 277. Ediciones Cátedra.

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