Desordenado en desaliño airoso

Desordenado en desaliño airoso
Al bullicioso céfiro permite
Nisa el cabello, porque no limite
Su nativo esplendor lazo industrioso.

Velo sutil sobre su pecho hermoso
Al gusto esconde lo que al gusto incite,
Ni tanto que el tesoro facilite,
Ni tanto que de él dude el ojo asiento *

Así en traje sucinto reclinada
En alcatifas de violetas yace
Su gentileza y gala peregrina.

Llega su esposo, vela acongojada,
Le halaga: Oro le pide: él se deshace:
Cobra el oro, y a Alexis le destina.


Juan Pablo Forner y Segarra



* Los versos sueltos de los cuartetos sugieren un error del copista. Las versiones impresas del octavo verso traen:

              Ni tanto que de él dude el ojo ansioso.


   Sonetos    
Facsímil Poesías Inéditas de Félix Mª Samaniego. Ms. 3.751 de la Biblioteca Nacional

Versión de Luis Salas a partir de la reproducción digital de la Biblioteca Virtual Cervantes del manuscrito 3.751 (Poesías Inéditas de Félix María de Samaniego) de la Biblioteca Nacional de España (Madrid).