Llevó tras sí los pámpanos otubre,

Llevó tras sí los pámpanos otubre,
y con las grandes lluvias, insolente, 
no sufre Ibero márgenes ni puente,
mas antes los vecinos campos cubre. 

Moncayo, como suele, ya descubre
coronada de nieve la alta frente,
y el sol apenas vemos en Oriente
cuando la opaca tierra nos lo encubre.

Sienten el mar y selvas ya la saña
del aquilón, y encierra su bramido
gente en el puerto y gente en la cabaña.

Y Fabio, en el umbral de Tais tendido,
con vergonzosas lágrimas lo baña,
debiéndolas al tiempo que ha perdido.

Lupercio Leonardo de Argensola



   Soneto    

Incluido en Poesía de la Edad de Oro II. Barroco. Edición José Manuel Blecua. Clásicos Castalia - 136. Editorial Castalia.

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