A UNA CALAVERA

       A UNA CALAVERA

                    XLIII

Esta cabeza, cuando viva, tuvo
sobre la arquitectura destos huesos
carne y cabellos, por quien fueron presos
los ojos que mirándola detuvo.

Aquí la rosa de la boca estuvo,
marchita ya con tan helados besos,
aquí los ojos de esmeralda impresos,
color que tantas almas entretuvo.

Aquí la estimativa en que tenía
el principio de todo el movimiento,
aquí de las potencias la armonía.

¡Oh hermosura mortal, cometa al viento!,
¿dónde tan alta presunción vivía,
desprecian los gusanos aposento?

Lope Félix de Vega y Carpio


Rimas sacras (1614)

Incluido en Poesía selecta. Edición Antonio Carreño. CÁTEDRA - Letras Hispánicas nº 187. 2ª edición, 1995.


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