Me tiraste un limón, y tan amargo

Me tiraste un limón, y tan amargo,
con una mano cálida, y tan pura,
que no menoscabó su arquitectura
y probé su amargura sin embargo.

Con el golpe amarillo, de un letargo
dulce pasó a una ansiosa calentura
mi sangre, que sintió la mordedura
de una punta de seno duro y largo.

Pero al mirarte y verte la sonrisa
que te produjo el limonado hecho,
a mi voraz malicia tan ajena,

se me durmió la sangre en la camisa,
y se volvió el poroso y áureo pecho
una picuda y deslumbrante pena.

Miguel Hernández


   El rayo que no cesa (1934-1935)    
Recitado por Juan Harvey Caicedo Recitado por Juan Harvey Caicedo
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Incluido en El hombre y su poesía. Antología. Miguel Hernández. Ed. Juan Cano Ballesta. CÁTEDRA. Letras Hispánicas, nº 2.


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Y en Antología Cátedra de Poesía de las Letras Hispánicas. Selección e introducción de José Francisco Ruiz Casanova. Cátedra Letras Hispánicas. 500. Ediciones Cátedra S.A. 1998.

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